El Calendario de la Biblia

PARTE 1: Conociendo el Calendario de la Biblia

El Remanente

Publicado el 04 de April de 2026


Ilustración: PARTE 1: Conociendo el Calendario de la Biblia

Introduccion Introducción

En esta parte encontrarás abundante evidencia bíblica, histórica y astronómica sobre el verdadero y único calendario de la biblia que contiene el verdadero séptimo día de reposo. Conocerás paso a paso cómo funciona el calendario de las Escrituras. Te darás cuenta que el calendario Gregoriano es completamente ajeno a la biblia y que es imposible calcular o determinar el séptimo día de reposo de la biblia utilizando el calendario de origen romano-papal. Descubrirás el decepcionante engaño y la estremecedora verdad que ni el sábado ni el domingo del calendario moderno es el séptimo día de reposo de las Escrituras.

Desarrollo CAPÍTULO 1: El Calendario de la Biblia

¿Es cierto que existe un calendario bíblico que es diferente al calendario Gregoriano actual? De ser cierto, ¿cuál es la base bíblica? ¿Cómo funciona? ¿Por qué es tan desconocido? ¿Para qué hizo Dios el calendario de la biblia?

Para comenzar con este fascinante tema, vamos al principio, al cuarto día de la semana de la creación. Veamos qué nos dice el Creador:

Génesis 1:14 “Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sirvan de señales para las estaciones, para días y años”. (Reina Valera 1960)

Por si tenías dudas, acabas de escuchar la voz de Dios decir que Él hizo un calendario natural para beneficio de los habitantes del planeta tierra. ¿Cómo así? Bueno, Dios creó el sol y la luna, las dos grandes lumbreras, para que sirvan de señales para las estaciones, para días y años. ¡Sí! ¿Leíste bien? Después de todo, es francamente absurdo pensar que Dios, el Creador del tiempo, no hiciera un calendario para medirlo, ¿no crees? ¿Aún no estás convencido? No te preocupes. Sigamos el estudio…

Estamos hablando de un calendario que está regido por los movimientos naturales del sol y la luna. Es decir, es un calendario luni-solar. El Dios Creador diseñó un sistema de medición del tiempo completamente natural regido por las leyes de la astronomía. El calendario de la creación es como un reloj gigante, perfecto y preciso, que se encuentra colgado en el cielo lejos del alcance del hombre, donde no puede ser alterado. El calendario del Creador no ha sufrido ni un solo cambio o ajuste desde la creación en sus aproximadamente 6,000 años de antigüedad. ¡No es maravilloso!

En cambio, el calendario Gregoriano actual es un calendario artificial y arbitrario - inventado por el hombre - y es completamente ajeno a la biblia. Por si no lo sabías, el calendario Gregoriano viene del calendario Juliano, el cual ha sufrido muchos cambios y ajustes a través de la historia desde que fuera introducido en Europa por el emperador romano Julio César en el año 46 a.C. Bueno, ya hablaremos de esto en detalle más adelante en nuestro seminario. Por el momento, volvamos a Génesis 1:14, 17, 18 y analicemos el texto más detenidamente.

Génesis 1:14, 17, 18 “Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sirvan de señales para las estaciones, para días y años… y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno”. (Reina Valera 1960)

De acuerdo con el texto de Génesis 1 : 14, 17, 18 Dios creó las dos grandes lumbreras, el sol y la luna, para que cumplieran con cuatro funciones principales:

1. Para que sirvan de señales para las estaciones

2. Para que sirvan de señales para días y años

3. Para separar el día de la noche, la luz de las tinieblas

4. Para alumbrar sobre la tierra

1. Para que sirvan de señales para las estaciones

Dios creó el sol y la luna para que sirvan de señales para las estaciones. Cuando la biblia dice ‘estaciones’ no se refiere a las estaciones que conocemos como primavera, verano, otoño e invierno. En el idioma hebreo original ‘mo’edim’, traducido como ‘estaciones’, significa ‘tiempos señalados’ y se refiere exclusivamente a los tiempos de las fiestas solemnes o santas convocaciones de adoración al Creador, que incluye la observancia del séptimo día de reposo según Levítico 23:1-4. El sol y la luna fueron creados para regir el calendario de adoración al Creador. Ellos dicen cuándo y qué días debemos adorar al Creador. ¿Habías entendido este versículo de esta manera antes? ¡Es realmente sorprendente! ¿No es cierto? ¡Y apenas estamos arrancando con nuestra serie de temas acerca del calendario de la biblia!

Ahora, presta atención a esto: El problema con el calendario Gregoriano es que NO utiliza la luna para regir su calendario. La luna está ausente – es un calendario estrictamente solar. Sin la luna no tenemos los ciclos mensuales y semanales correctos que marca el calendario lunisolar. Es imposible ubicar las fiestas solemnes y santas convocaciones de adoración al Creador, incluyendo la fiesta del séptimo día. Mira lo que dice el salmista David en cuanto a la importancia de la luna para calcular los tiempos de adoración al Creador:

Salmo 104:19 – “Hizo la luna para los ‘tiempos’; el sol conoce su ocaso”. (Reina Valera 1960) En este versículo, la palabra ‘tiempos’ viene del hebreo original ‘mo’edim’ y significa ‘tiempos señalados’. Aquí tenemos nuevamente la misma palabra de Génesis 1:14 traducida como ‘tiempos señalados’ para la adoración al Creador. Ahora estás listo para entender por qué razón la Palabra de Dios dice lo siguiente acerca de la luna:

Salmo 89:37 – “Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo”. (Reina Valera 1960)

¿Un testigo fiel en el cielo? Testigo fiel… ¿de qué? La luna es un testigo fiel de la verdadera adoración a Dios que, solo puede ser posible cuando se incluyen los ciclos de la luna para calcular los tiempos de adoración al Creador. El calendario luni-solar de las Escrituras y NO el calendario solar de Roma, es el único calendario aceptable para Dios. ¡No sé si estabas listo para escuchar esto!

2. Para que sirvan de señales para días y años

Dios creó el sol y la luna para que sirvan de señales para días y años. Es decir, el sol y la luna sirven como un reloj para el cómputo del tiempo en general. A través de sus movimientos astronómicos naturales, el sol y la luna llevan un registro preciso de los años, estaciones, meses, semanas, días y horas desde la creación hasta el presente. Podemos llevar un registro cronológico de la vida de las personas y los eventos de la historia. A continuación, solo dos ejemplos de muchos que encontramos en la biblia:

Génesis 7:11, 12 – “El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches”. (Reina Valera 1960)

Levítico 23:5 – “En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová”. (Reina Valera 1960)

¿Sabías que podemos saber el número exacto de años que hay desde la creación hasta el presente? Y tú dirás, ¿eso es imposible? Bueno, te comento que sí es posible saber esto a partir de los datos históricos, cronológicos, genealógicos y proféticos que proporciona la biblia. Y todo esto, utilizando el único y verdadero calendario de las Escrituras. Claro, este es un tema que analizamos detalladamente en otro seminario que trata sobre la cronología bíblica.

Después de comenzar a comprender algunas cosas, ahora entendemos mejor al salmista David cuando dice:

Salmos 19:1 – “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”. (Reina Valera 1960)

Salmos 148:3 – “Alabadle, sol y luna; alabadle, vosotras todas, relucientes estrellas”. (Reina Valera 1960)

3. Para separar el día de la noche, la luz de las tinieblas

Dios creó el sol y la luna para separar el día de la noche, la luz de las tinieblas. Nosotros sabemos de sobra que, en la biblia, el reino de Cristo está representado por la luz del día. Por el contrario, el reino de Satanás está simbolizado por las tinieblas de la noche. El reino de Dios y la luz representan la verdadera adoración. El reino de Satanás y las tinieblas representan la falsa adoración. La verdadera adoración se fundamenta en el calendario del sol y la luna (lunisolar) creado por Dios. La falsa adoración se fundamenta en el calendario estrictamente solar (sin la luna) inventado por Satanás y el hombre. No sé si estás captando esta asombrosa verdad. Y tú dices, ¿cuál verdad? Por favor medita en esto:

Así como el sol y la luna sirven para separar el día de la noche, la luz de las tinieblas, así también el sol y la luna en conjunto, sirven para separar el reino de Dios y la verdadera adoración del reino de Satanás y la falsa adoración representada por el (dios) sol.

4. Para alumbrar sobre la tierra

Dios creó el sol y la luna para alumbrar sobre la tierra Así como el sol y la luna son fuente de luz física, también el sol y la luna son fuente de luz y verdad espiritual. Como hemos visto, el sol y la luna en conjunto, son símbolos del reino de Dios y la verdadera adoración. Ahora, presta atención a la siguiente enseñanza de la Palabra de Dios:

El sol del mediodía representa la gloria y resplandor de la luz espiritual, el amor, la verdad y el poder de Dios, en su máxima expresión. Asimismo, el sol del mediodía simboliza la gloria y resplandor de la verdadera adoración en su máxima expresión.

Ha llegado el momento de compartir contigo un secreto del plan de salvación, un secreto del corazón de Dios para ti. Toma el tiempo que necesites para meditar el siguiente pensamiento:

La luna llena de la medianoche representa la luz de la verdad de la Palabra de Dios en medio de la más densa oscuridad espiritual de la iglesia y el mundo. El asombroso descubrimiento del papel de la luna en el calendario de la biblia, ha traído luz sobre la verdadera adoración en un mundo hundido en las densas tinieblas de la falsa adoración y el desconocimiento. ¡Ahora sabemos que hemos estado adorando a Dios en un falso séptimo día, dictado por un falso calendario!

Salmo 89:37 – “Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo”. (Reina Valera 1960)

Salmo 104:19 – “Hizo la luna para ‘los tiempos’ (mo’edim); el sol conoce su ocaso”. (Reina Valera 1960)

Creo que de todas las preguntas que nos planteamos al inicio de este capítulo, todavía queda una sin responder, y es la siguiente: ¿Por qué es tan desconocido el calendario de la biblia? Esta es una pregunta muy importante que, al igual que casi todas las demás preguntas, iremos resolviendo paso a paso, a medida que vayamos avanzando con nuestro seminario. Hoy te daremos a conocer los primeros indicios.

El calendario lunisolar de la creación, fue observado por los patriarcas, Moisés, los profetas, Jesús, los apóstoles, los judíos y la iglesia cristiana en general hasta el siglo IV de nuestra era. Durante alrededor de mil años más, hasta el siglo XIV, la observancia del calendario lunisolar fue conservado por algunos grupos desterrados y aislados, víctimas de la despiadada persecución religiosa del Papado. Entre esos grupos de cristianos fieles, sobresalieron los Valdenses. Cuando los Valdenses fueron finalmente reducidos al silencio, también se extinguió por completo la observancia del calendario de la biblia y el verdadero séptimo día de reposo.

En el año 359 d.C., bajo la dirección del último presidente de la historia del Sanedrín, los judíos abandonaron el antiguo calendario hebreo de las Escrituras y adoptaron el recién modificado calendario Juliano del año 321 d.C. para la observancia del séptimo día sábado de la biblia. Además, los judíos modificaron y prefijaron el calendario lunisolar de la Escrituras para las observancias religiosas de las fiestas solemnes en el futuro, práctica que está vigente hasta el día de hoy.

¡No puedo más que confesar que estamos delante de una obra maestra del ingenio de Satanás, el maestro del engaño! ¡Estamos en presencia del mayor engaño y encubrimiento de la historia de la iglesia y el mundo!

¿Sigues teniendo muchas dudas y preguntas en tu mente? No te preocupes. Falta mucho. Es completamente normal que te sientas así al tratarse de un tema nuevo, poco conocido. A medida que vayamos avanzando, irás resolviendo muchas dudas y preguntas. Recuerda que apenas estamos arrancando con esta serie de temas sobre el calendario de la biblia.

Hoy Cristo te hace un llamado a salir de las tinieblas a su luz admirable y rendir una verdadera adoración a Dios en su verdadero séptimo día del calendario lunisolar que Él creó con ese propósito.

Mateo 4:8-10 – “Otra vez le llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: ‘Todo esto te daré si postrado me adorares’. Entonces Jesús le dijo: ‘Vete, Satanás, porque escrito está: AL SEÑOR TU DIOS ADORARÁS Y AL ÉL SOLO SERVIRÁS”. (Reina Valera 1960)

1 Pedro 2:9 – “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. (Reina Valera 1960)

Desarrollo CAPÍTULO 2: El Año

¿Cuándo comienza el año en el calendario de la biblia? ¿Cuándo es la primavera? ¿Qué es un equinoccio? ¿Cómo se relaciona el año con las estaciones y la agricultura? ¿Cuántos meses tiene el año? ¿Cuántos días? ¿Cuántos calendarios enseña la biblia?

En este capítulo compartiremos contigo todo lo que debes saber acerca del AÑO del calendario de la biblia. En el siguiente capítulo, tocaremos el tema del “mes”.

Comenzamos este cautivador tema afirmando que, en el calendario de la biblia, el año inicia en la primavera. Siendo más específicos, el año nuevo se celebra el día siguiente a la primera luna nueva visible después de producirse el equinoccio de la primavera. En otras palabras, el año nuevo es el día siguiente, después de la primera aparición de la luna creciente en el cielo. Al disponer de la primera luna nueva después del equinoccio de la primavera como punto de partida para el inicio del año, se garantiza que el ciclo anual, el ciclo de las estaciones y el ciclo de agricultura puedan transcurrir paralelamente todo el tiempo, sin desfasarse. (Explicaremos el tema de ‘la nueva luna visible’ cuando hablemos del “mes bíblico” en el siguiente capítulo).

Veamos el testimonio de la Palabra de Dios con respecto a cuándo comienza el año en el calendario de la biblia. Trasladémonos al éxodo, más de 3,400 años atrás.

Éxodo 12:2 – “Este mes os será principio de los meses; para vosotros será este el primero en los meses del año”. (Reina Valera 1960) Según la biblia, el año comenzaba en la primavera, cuando el pueblo de Israel salió de Egipto. Comparemos algunas versiones diferentes de la biblia.

Éxodo 34:18 – “La fiesta de los panes sin levadura guardarás; siete días comerás pan sin levadura, según te he mandado, en el tiempo señalado del mes de Abib; porque en el mes de Abib saliste de Egipto”. (Reina Valera 1960)

Éxodo 34:18 - “Deberás celebrar el Festival de los Panes sin Levadura. Durante siete días, prepararás sin levadura el pan que comas, tal como yo te ordené. Celebra este festival cada año, en el tiempo señalado, a comienzos de la primavera, en el mes de Abib, porque en esa fecha se cumple el aniversario de tu salida de Egipto”. (Nueva Traducción Viviente)

Éxodo 34:18 – “Respetarás la fiesta de los ázimos. Comerás pan sin levadura durante siete días, como te lo he ordenado, en el mes de la primavera, porque fue en ese mes de Aviv cuando saliste de Egipto. (Biblia Latinoamericana)

Éxodo 23:15 – “La fiesta de los panes sin levadura guardarás. Siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib, porque en él saliste de Egipto; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías”. (Reina Valera 1960)

Según la biblia, el principio del año debía coincidir con la cosecha de la cebada en la primavera. De esta forma, tanto el ciclo de las estaciones como el ciclo de agricultura no se salían nunca del ciclo anual.

Levítico 23:6,10,11 – “Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a Jehová; siete días comeréis panes sin levadura. Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá”. (Reina Valera 1960)

Y a todo esto, ¿qué dice el espíritu de profecía al respecto? ¿Cuándo comienza el año exactamente? ¿Cuáles son los dos fenómenos astronómicos que dejó el Creador para marcar el inicio del año? Leamos atentamente:

“Antiguamente, el año no comenzaba en medio del invierno, como ahora, sino en la primera luna nueva que seguía al equinoccio vernal (primavera)”. Spirit of Prophecy Vol. 4, p. 497 (en inglés)

¡Asombroso! ¡La biblia y el espíritu de profecía siempre en perfecta armonía!

El Creador dejó la primera luna nueva después del equinoccio de la primavera para marcar el comienzo del año. El Equinoccio es el momento del año cuando el sol se encuentra exactamente sobre el ecuador, lo que provoca que el día y la noche tengan una duración aproximadamente igual en todo el planeta. El equinoccio de la primavera ocurre cada año el 20 ó 21 de marzo (del calendario Gregoriano).

Hasta el momento, ¿cómo te sientes con el estudio? ¿Sientes que sigues avanzando en la línea de un gran descubrimiento? Esperamos en Dios que tu respuesta sea positiva.

Adicionalmente, en el idioma hebreo, el término “Abib o Aviv” significa espigas con granos. Es decir, Abib o Aviv describe la espiga de cebada con sus granos maduros lista para la cosecha. Esto, en alusión al cultivo de la cebada en las tierras de Canaán en el medio oriente. Abib o Aviv es también el nombre hebreo y cananeo para la estación de la primavera y el primer mes del calendario judío.

Ahora, ¿cuántos meses y días tiene el año del calendario de la biblia? El año tiene regularmente 12 meses. Se añade un decimotercer mes cada 2 ó 3 años, para no salirse del ciclo de las estaciones y el ciclo de agricultura, tomando como regla o punto de partida, la primera luna nueva posterior al equinoccio de la primavera. El año normal de 12 meses tiene 354 ó 355 días. El año bisiesto de 13 meses tiene 383 ó 384 días.

¿Cómo se sabe cuándo añadir un decimotercer mes al año? Bueno, es sencillo: Si al finalizar el mes número 12 de cualquier año, la luna nueva se produce antes del equinoccio de la primavera, entonces se debe adicionar un decimotercer mes al año en curso. Actualmente, con la astronomía avanzada y la tecnología disponible, es bastante fácil determinar lo anterior.

A continuación, te presentamos la evidencia bíblica para la existencia del año regular de 12 meses y el año bisiesto de 13 meses. El mes bíblico tiene 29 o 30 días (29.5 días promedio). En el siguiente capítulo, tocaremos todo lo relacionado con “mes bíblico”.

1. Primer mes – Nehemías 2:1

2. Segundo mes – Éxodo 16:1

3. Tercer mes – Ester 8:9

4. Cuarto mes – 2 Reyes 25:3

5. Quinto mes – Ezequiel 20:1

6. Sexto mes – Nehemías 6:15

7. Séptimo mes – 1 Reyes 8:2

8. Octavo mes – 1 Reyes 6:38

9. Noveno mes – Zacarías 7:1

10. Décimo mes – Ester 2:16

11. Onceavo mes – Zacarías 1:7

12. Doceavo mes – Ester 3:7

13. Treceavo mes – Ezequiel 1:1-3, 3:16, 4:4-6, 8:1

En el caso del treceavo mes y la cita del libro del profeta Ezequiel, se necesita la duración de un año bisiesto de 13 meses (384 días), con un promedio de 29.5 días por mes, para que los eventos narrados por el profeta, puedan transcurrir sin ningún inconveniente cronológico. Por el contrario, un año regular de 12 meses (254 días), quedaría corto.

Es hora de responder la última pregunta: ¿Cuántos calendarios enseña la biblia? A decir verdad, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, la biblia solo enseña un calendario: el que empieza en la primavera. La biblia utiliza este único calendario para el registro cronológico de la vida de las personas, eventos importantes y el cálculo de todas las fiestas solemnes incluyendo el séptimo día de reposo semanal. Más adelante, en otro de nuestros seminarios, compartiremos contigo un estudio cronológico, en el que encontraremos que el plan de salvación en la tierra consiste de seis mil años, los cuales comienzan a correr desde la caída de Adán en pecado, en el Jardín del Edén. ¿Sabías que la caída de Adán sucedió en la primavera, y la victoria del segundo Adán (Jesús) sucedió también en la primavera, exactamente 4,000 años después? Solo puedo exclamar, ¡Cuan maravilloso, revelador y preciso es el calendario de Dios! ¡Alabado sea su nombre!

¿Dice la hermana Elena White que el pueblo adventista recibiría más luz sobre la ley de Dios? La respuesta es sí. ¿Será que la Mensajera del Señor conocía toda la verdad de la ley de Dios en su tiempo? La respuesta es no. Recuerda que el mandamiento del sábado se encuentra en el corazón de la ley de Dios. Por favor medita en la siguiente cita inspirada:

“Dijo mi guía: “Hay mucha luz que todavía debe brillar de la ley de Dios y del evangelio de justicia. Este mensaje, comprendido en su verdadero carácter, y proclamado con el Espíritu, iluminará la tierra con su gloria. La gran pregunta decisiva debe ser presentada delante de todas las naciones, lenguas y pueblos. La obra final del mensaje del tercer ángel será acompañada con un poder que enviará los rayos del Sol de Justicia por todos los caminos y senderos de la vida, y se harán decisiones para Dios como supremo Gobernante; su ley será considerada como la regla de su gobierno”. (En el Poder del Espíritu, p. 150)


Desarrollo CAPÍTULO 3: El Mes y la Semana

¿Cuándo comienza el mes en el calendario de la biblia? ¿Cuáles son los movimientos de la luna que marcan el mes y la semana? ¿Qué es la luna nueva? ¿Cuántas semanas tiene un mes? ¿Cuántos días hay en el mes? ¿Cuántos días hay en la semana? ¿Cuáles son los días de luna nueva? ¿Son parte del ciclo semanal los días de luna nueva? ¿Es lo mismo un mes calendario que un mes profético?

El tema que abordaremos en este capítulo es uno de los más sorprendentes acerca del calendario de la biblia. Veremos cómo los movimientos naturales de la luna afectan directamente el ciclo mensual y el ciclo semanal. En el siguiente capítulo, estudiaremos juntos la primera parte del tema de “El Séptimo Día”.

Comenzamos este tema fascinante afirmando que, en el calendario de la biblia, el mes se reinicia cada luna nueva. Es decir, tenemos un nuevo mes cada vez que tenemos una luna nueva. En la biblia, el ciclo mensual es igual al ciclo lunar. Un mes es igual a una lunación. En la biblia hebrea, se usa la misma palabra “Kjodesh” (más de 250 veces), para traducir los términos “mes” y “luna nueva”. Es decir, “Kjodesh” significa principio de mes o lunación, en alusión al ciclo lunar o al periodo de tiempo que transcurre entre una luna nueva y otra. Veamos algunos ejemplos en diferentes traducciones de la biblia:

1 Samuel 20:5 – “Y David respondió a Jonatán: He aquí que mañana será nueva luna (Kjodesh), y yo acostumbro sentarme con el rey a comer; más tú dejarás que me esconda en el campo hasta la tarde del tercer día”. (Reina Valera 1960)

Isaías 66:23 – “Y de mes en mes (Kjodesh), y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová”. (Reina Valera 1960)

Isaías 66:23 – “Toda la humanidad vendrá a adorarme semana tras semana y mes tras mes” (Kjodesh). (Nueva Traducción Viviente)

Isaías 66:23 – “Cada luna nueva (Kjodesh) y cada sábado, todo hombre vendrá a postrarse ante mí, dice Yavé”. (Biblia Latinoamericana)

Específicamente, la luna nueva ocurre cuando tenemos la “primera luna nueva visible” o primera luna nueva creciente. La primera luna nueva visible se refiere a la primera aparición de la luna en el cielo como un pequeño y delgado rasgo como el borde de una uña, después de haberse producido la luna negra. El primer día del nuevo mes (o el primer día de la luna nueva) comienza justo al amanecer del día siguiente a la primera aparición de la luna creciente en el cielo. (En el capítulo 7 de nuestra serie, veremos que un día en la biblia comienza al amanecer, no a la puesta del sol o a la medianoche). Es muy importante resaltar que la “luna nueva visible” y la “luna nueva astronómica” son diferentes. Como vimos, la luna nueva visible se produce con la primera aparición de la luna creciente en el cielo. Por otro lado, la luna nueva astronómica se refiere a la luna negra, cuando la luna desaparece por completo durante un tiempo entre 18 y 30 horas.

Ahora, leamos cuidadosamente la siguiente cita tomada de la enciclopedia más consultada en la actualidad, acerca de cuándo comenzaba el mes para los judíos en la antigüedad:

“Al fin del mes hebreo, la luna está completamente a oscuras y no es visible desde la Tierra. Al despuntar el cuarto creciente, apenas se alcanza a ver la luna como una finísima guadaña y ella desaparece en el horizonte minutos después del ocaso: ello marca el inicio del mes hebreo. Esta era antiguamente la señal esperada por algunos de los pueblos semíticos (judíos, árabes) para dar comienzo al primer día de cada mes lunar. Con el correr de los días, al ser contemplada desde la Tierra, la parte iluminada de la luna crece paulatinamente hasta llegar al plenilunio, que marca exactamente la mitad del mes. A partir de ahí, con el discurrir de los días, vuelve la luna a menguar, hasta desaparecer por completo, culminando también del mismo modo el mes del calendario hebreo”. (Wikipedia, La enciclopedia libre)

El antiguo pueblo de Israel comenzaba el mes con la primera luna nueva visible. Vemos que la biblia, la historia y la astronomía están en perfecta armonía.

Nuestra siguiente pregunta es: ¿Cuántos días tiene el mes? En la biblia, el mes tiene siempre 29 ó 30 días. Es decir, el mes tiene un promedio de 29.5 días, lo que tarda un ciclo lunar o lunación. Cada mes corresponde a una lunación. Una lunación tarda exactamente 29.530588 días (29 días, 12 horas, 44 minutos y 2.8 segundos). Encontramos que el mes bíblico nunca tiene 28 ó 31 días como ocurre con el calendario Gregoriano. Aunque no podemos encontrar en la biblia ejemplos explícitos de un mes que llegue a 29 ó 30 días (solo hasta 27 días), tenemos la evidencia sólida de que, en el idioma hebreo, “mes” se traduce “Kjodesh”, y significa lunación, en alusión al ciclo lunar o al periodo de tiempo que transcurre entre una luna nueva y otra. En los siguientes capítulos compartiremos más evidencia bíblica sólida al respecto cuando toquemos el tema de “El Séptimo Día”.

¿Cuántas semanas hay en el mes y cuántos días tiene la semana? En la biblia, todos los meses contienen siempre cuatro semanas consecutivas completas de siete días cada una. El ciclo de cuatro semanas abarca un total de 28 días (4 x 7 = 28). Los días que hacen falta para completar la lunación o el mes bíblico son los “días de luna nueva”. Dependiendo de si el mes tiene 29 o 30 días, cada mes puede tener uno o dos “días de luna nueva”. Sin embargo, es importante aclarar que, “oficialmente”, el día de luna nueva solo es uno, el primer día de cada mes. Cuando el mes tiene un total de 30 días, el día 30 es el día previo al día de luna nueva. Al no formar parte del ciclo semanal y no ser un día de trabajo, el día 30 se convierte en un día de expectación o preparación para la celebración del festival de la luna nueva a efectuarse el día siguiente. La fiesta de la luna nueva es la celebración del comienzo de un nuevo mes. Desde este punto de vista, el día 30 entra a formar parte de la celebración de la fiesta de la luna nueva y puede ser considerado como “día de luna nueva” junto con el primer día del mes. Los “días de luna nueva” (día 30 del mes anterior y día 1 del nuevo mes) en la biblia, son días festivos. Los “días de luna nueva” forman parte del mes y son fechas válidas del calendario; sin embargo, los “días de luna nueva” (día 30 del mes anterior y día 1 del nuevo mes) no forman parte del ciclo semanal. La biblia claramente enseña que la semana tiene siete días.

Génesis 2:2 – “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo”. (Reina Valera 1960)

Éxodo 20:11 – “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”. (Reina Valera 1960)

En los versículos que siguen (abajo), podemos ver un ejemplo bíblico de que el festival de la luna nueva puede ser de dos días seguidos, cuando el mes tiene 30 días de duración. Aunque solo el primer día de cada mes se celebraba con todo el ceremonial litúrgico que Dios había ordenado, el día 30 anterior se sumaba a la fiesta de luna nueva. Vemos al rey Saúl celebrar la fiesta de la luna nueva con su familia y cortesanos en el palacio real dos días seguidos (día 30 del mes anterior y día 1 del nuevo mes). La frase “el segundo día de la luna nueva” de los versículos 27 y 34 no se refiere al segundo día del mes, sino al segundo día de la fiesta de luna nueva. No hay ninguna otra explicación razonable.

1 Samuel 20:5 – “Mañana celebraremos el festival de luna nueva —respondió David—. Siempre he comido con el rey en esa ocasión, pero mañana me esconderé en el campo y me quedaré allí hasta la tarde del tercer día”. (Nueva Traducción Viviente)

1 Samuel 20:18 – “Luego le dijo Jonatán: Mañana es nueva luna, y tú serás echado de menos, porque tu asiento estará vacío”. (Reina Valera 1960) 1

Samuel 20:24 – “David, pues, se escondió en el campo, y cuando llegó la nueva luna, se sentó el rey a comer pan”. (Reina Valera 1960)

1 Samuel 20:27 – “Al siguiente día, el segundo día de la nueva luna, aconteció también que el asiento de David quedó vacío. Y Saúl dijo a Jonatán su hijo: ¿Por qué no ha venido a comer el hijo de Isaí hoy ni ayer”? (Reina Valera 1960)

1 Samuel 20:34 – “Y se levantó Jonatán de la mesa con exaltada ira, y no comió pan el segundo día de la nueva luna; porque tenía dolor a causa de David, porque su padre le había afrentado”. (Reina Valera 1960) El día de luna nueva, el primer día de cada mes, era dedicado como un día de fiesta de adoración a Dios y era acompañado de un ceremonial litúrgico ordenado por Dios mismo. Veamos los siguientes versículos:

Salmos 81:3 – “Tocad la trompeta en la nueva luna, en el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne”. (Reina Valera 1960)

Números 10:10 – “Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios”. (Reina Valera 1960)

Ezequiel 46:1-3 – “Así ha dicho Jehová el Señor: La puerta del atrio interior que mira al oriente estará cerrada los seis días de trabajo, y el día de reposo se abrirá; se abrirá también el día de la luna nueva. Y el príncipe entrará por el camino del portal de la puerta exterior, y estará en pie junto al umbral de la puerta mientras los sacerdotes ofrezcan su holocausto y sus ofrendas de paz, y adorará junto a la entrada de la puerta; después saldrá; pero no se cerrará la puerta hasta la tarde. Asimismo, adorará el pueblo de la tierra delante de Jehová, a la entrada de la puerta, en los días de reposo y en las lunas nuevas”. (Reina Valera 1960)

Colosenses 2:16 – “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo”. (Reina Valera 1960)

¿Sabías que, además del mes, la semana también se puede determinar astronómicamente? En otras palabras, podemos determinar el mes y la semana en base a los movimientos naturales de la luna. Hemos demostrado que un mes en la biblia es una lunación o el tiempo que transcurre entre una luna nueva y otra. ¡Pero, es más asombroso aun, cuando descubrimos que las semanas están marcadas por las fases de la luna! El cuarto creciente indica el fin de la primera semana del mes. La luna llena señala la mitad del mes y el fin de la segunda semana. El cuarto menguante muestra el fin de la tercera semana del mes. La luna negra marca el final del mes y el fin de la cuarta semana. ¡Todo esto es realmente asombroso! Ahora vemos como la astronomía arroja más luz sobre los siguientes versículos:

Salmo 89:37 – “Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo”. (Reina Valera 1960)

Salmo 104:19 – “Hizo la luna para ‘los tiempos’ (mo’edim); el sol conoce su ocaso”. (Reina Valera 1960)

Salmos 19:1 – “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”. (Reina Valera 1960)

Salmos 148:3 – “Alabadle, sol y luna; alabadle, vosotras todas, relucientes estrellas”. (Reina Valera 1960)

A manera de repaso, abajo tenemos un ejemplo sencillo del formato de un mes del calendario bíblico.


Como podemos observar en el sencillo cuadro de arriba, todos los meses comienzan con el día de la luna nueva – el primer día. Luego, sigue el ciclo de las cuatro semanas consecutivas de siete días cada una del día 2 al día 29. La primera semana es del día 2 al día 8. La segunda semana es del día 9 al día 15. La tercera semana es del día 16 al día 22. La cuarta semana es del día 23 al día 29. Cuando el mes tiene un día 30, éste se suma a la fiesta de la luna nueva del primer día del siguiente mes. Los días 1 y 30 son días de fiesta de la luna nueva, no son parte del ciclo semanal y tampoco son días de trabajo. Sin embargo, los días 1 y 30 son días y fechas válidas del mes y del año calendario. Este formato mensual es el mismo todos los meses todos los años. Nunca cambia, es estable, confiable y muy práctico. ¡Alabado sea Dios por su sabiduría!

Hacemos un pequeño paréntesis en nuestro estudio, para señalar que, en la biblia el “mes profético” consiste de 30 días. El “mes calendario” consiste de 29 ó 30 días. Estos dos conceptos son diferentes y no deben confundirse. El mes profético de 30 días se utiliza mucho en el estudio de las profecías de tiempo, especialmente en las profecías de los libros de Daniel y Apocalipsis. Por ejemplo, en la profecía, 1,260 días equivale a 42 meses en Apocalipsis 12:6 y 13:5 (42 x 30 = 1,260). En cambio, como hemos visto, el mes calendario de 29 o 30 días, corresponde a una lunación, como parte de un año natural en el calendario lunisolar.

Como hemos venido descubriendo en nuestra serie, el calendario de la biblia es un calendario lunisolar; es decir, se basa en el ciclo solar y el ciclo lunar. El calendario del Creador depende de las dos grandes lumbreras: el sol y la luna, en concordancia con el registro bíblico de la creación de Génesis, el capítulo 1. Este es el calendario que usaron los patriarcas, los profetas, el pueblo de Israel, Jesús y los apóstoles. De hecho, el calendario lunisolar de la biblia fue usada por cristianos y judíos por igual hasta el siglo IV de nuestra era. Los últimos en usarla fueron los Valdenses hasta el siglo XV aproximadamente, cuando fueron reducidos al silencio como resultado de la persecución del Papado. Todos los grupos mencionados anteriormente, utilizaron el calendario lunisolar de la biblia para calcular el tiempo cronológico en general, así como las santas convocaciones de adoración al Creador entre las que se destaca la observancia del séptimo día de reposo semanal del cuarto mandamiento de la ley de Dios.

El calendario de la biblia se perdió por completo en la iglesia y el mundo. No fue sino hasta 1840, que el reformador William Miller y sus asociados descubrieron el calendario lunisolar de la biblia para calcular la fecha del 22 de octubre de 1844 como el final de la profecía de los 2,300 días de Daniel 8:14. A partir de allí, el Cielo ha venido derramando cada vez más luz con respecto al único y verdadero calendario de la biblia.

Al respecto del calendario lunisolar, nuevamente citamos la enciclopedia más consultada en la actualidad:

“El calendario hebreo o calendario judío es un calendario lunisolar, es decir, que se basa tanto en el ciclo solar como en el ciclo lunar. …Define los distintos términos periódicos, tiempos y fechas clave del mundo judío. En su uso para el cálculo de las solemnidades judías, se refiere a él en ocasiones como calendario litúrgico judío”. (Wikipedia, La enciclopedia libre)

Génesis 1:14 “Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sirvan de señales para las estaciones, para días y años”. (Reina Valera 1960)

Desarrollo CAPÍTULO 4: El Séptimo Día I

¿Son iguales el calendario de la biblia y el calendario Gregoriano? ¿Es lo mismo un calendario solar que un calendario lunisolar? ¿Cuál es la diferencia? ¿Cómo afecta los movimientos de la luna el ciclo mensual y semanal? ¿Es igual el séptimo día del calendario de la biblia con el séptimo día del calendario Gregoriano? ¿Se puede calcular el séptimo día de reposo de la biblia usando el calendario Gregoriano?

Si los temas que tratamos en los capítulos anteriores en relación al calendario de la biblia fueron muy reveladores, el tema de este capítulo los sobrepasa a todos. Si eres un adventista del séptimo día, este tema será muy impactante. Quizá te encuentres ante el descubrimiento más estremecedor y chocante de tu vida. Antes de estudiar este tema te recomiendo mucha oración, además de santa humildad, honestidad y responsabilidad, delante de un Dios que examina todos los corazones.

Hago una pequeña pausa para invitarte a que nos acompañes en nuestro siguiente capítulo, en la segunda parte del tema “El Séptimo Día”.

Regresemos al tema que nos ocupa con la siguiente pregunta: ¿Son iguales el calendario de la biblia y el calendario Gregoriano? Bueno, la respuesta es un rotundo NO. Hay varias diferencias sustanciales.

En primer lugar, el calendario de la biblia fue creado por Jehová Dios, el Creador de los cielos, la tierra y sus habitantes. El calendario de la biblia fue inaugurado en la semana de la creación en el Jardín del Edén y tiene unos 6,000 años de antigüedad. En cambio, el calendario Gregoriano fue creado por el hombre, a través del imperio romano y el Papado. El calendario Gregoriano como tal, data del año 1,582 d.C., cuando sufrió un pequeño ajuste. Sin embargo, el calendario Gregoriano, en realidad existió anteriormente bajo el nombre de calendario Juliano, el cual fue inaugurado por el emperador Julio César en el año 46 a.C., hace poco más de 2,000 años.

En segundo lugar, el calendario de la biblia ha conservado un funcionamiento perfecto desde la creación hasta el presente. No ha sufrido ningún cambio o ajuste en sus 6,000 años aproximados de historia. En cambio, el calendario Gregoriano ha sido defectuoso en su funcionamiento y ha sufrido varios cambios o ajustes durante sus 2,000 años aproximados de historia desde el año 46 a.C. hasta el presente. Entre los cambios o ajustes se destacan los realizados en el año 321 d.C. por Constantino el Grande y 1582 d.C. por el Papa Gregorio XIII.

En tercer lugar, la diferencia más grande tiene que ver con la astronomía. El calendario de la biblia es un calendario lunisolar, 100% natural. Es decir, el calendario de la biblia funciona con los movimientos astronómicos naturales del sol y la luna. En cambio, el calendario Gregoriano es un calendario estrictamente solar. Es decir, el calendario Gregoriano funciona solamente con los movimientos del sol. El hombre ha removido la luna, y ha creado un sistema de medición del tiempo en su lugar. En buena medida, el calendario Gregoriano es un calendario artificial.

¿Es lo mismo un calendario solar que un calendario lunisolar? La respuesta es nuevamente un rotundo NO. ¿Cuál es la diferencia? Como acabamos de ver, se trata de dos sistemas de medición del tiempo que funcionan de diferente manera. El calendario de la biblia es un calendario lunisolar 100% natural que obedece las leyes naturales de la astronomía porque funciona con los movimientos naturales del sol y la luna. En cambio, el calendario Gregoriano es un calendario estrictamente solar, que NO obedece a cabalidad las leyes naturales de la astronomía porque funciona solamente con los movimientos del sol a expensas de la luna.

¿Cómo afecta los movimientos de la luna el diseño y funcionamiento del ciclo mensual y semanal en el calendario de la biblia? ¿Cómo es el diseño y funcionamiento del mes y la semana en el calendario Gregoriano con la exclusión de la luna? Bueno, estas son dos preguntas claves en el desarrollo del tema.

Primero, veamos el diseño y funcionamiento del ciclo mensual en ambos calendarios.

Como vimos en el capítulo anterior (recomendamos repasar el capítulo 3), en el calendario lunisolar de la biblia, el ciclo mensual está regido directamente por el ciclo lunar. El mes se reinicia cada luna nueva. Es decir, tenemos un nuevo mes cada vez que tenemos una luna nueva. Un mes equivale a una lunación. Por lo tanto, un mes consiste de 29 ó 30 días (29.5 días promedio), porque eso es lo que tarda una lunación. Para no salirse del ciclo solar, el ciclo de las estaciones y el siclo de agricultura, el Creador estableció una regla natural que contempla añadir un decimotercer mes cada dos o tres años (ver el capítulo 3 para más detalles). El mes es 100% natural diseñado por el mismo Creador. En cambio, en el calendario Gregoriano, el mes es artificial porque ha sido diseñado por la mano del hombre. El hombre ha desechado los movimientos naturales de la luna. En un acto arbitrario, el hombre ha tomado el año solar de 365.2425 días y lo ha dividido en doce partes iguales para que todos los años tengan siempre 12 meses. Como resultado, los meses del calendario Gregoriano tienen entre 28 y 31 días de duración. El hombre hizo a un lado el mes que había sido diseñado por el mismo Creador, y diseñó su propio mes. ¡Qué atrevimiento! ¡Qué blasfemia!

Ahora, veamos el diseño y funcionamiento del ciclo semanal en ambos calendarios. Aparentemente, no hay mayor diferencia en lo que respecta a la semana, porque ambos calendarios manejan una semana de siete días de duración. Sin embargo, sí la hay.

En el calendario lunisolar de la biblia, el ciclo semanal está regido por la luna. En el calendario de la biblia, cada mes o lunación contiene un ciclo de cuatro semanas seguidas con una duración total de 28 días (4 x 7 = 28). Cuando llega la luna nueva, termina un ciclo de cuatro semanas consecutivas y arranca uno nuevo. La luna nueva funciona como un interruptor o intervalo entre un ciclo y otro. Esta interrupción o intervalo tiene una duración de 1.5 días promedio. Es decir, cuando llegamos al final de un ciclo de cuatro semanas consecutivas, tenemos que esperar 1.5 días promedio para comenzar otro ciclo de cuatro semanas consecutivas. Por consiguiente, la luna nueva no solamente marca el comienzo y el final de un mes, sino también marca el comienzo y el final del ciclo de cuatro semanas consecutivas. (Recordemos que un mes es igual a una lunación). El ciclo de las cuatro semanas seguidas, nunca se sale del mes o lunación. En otras palabras, cada lunación o cada mes contiene siempre un ciclo de cuatro semanas seguidas con una duración total de 28 días.

Ahora bien, como una lunación tiene una duración natural promedio de 29.5 días, un mes tiene una duración de 29 ó 30 días en la práctica (29.5 días promedio). La gran pregunta que surge es, ¿qué pasa con los 1 ó 2 días (1.5 días promedio) que “sobran” cada mes o lunación? Como vimos en el párrafo anterior, estos 1 ó 2 días “sobrantes” es el tiempo que tarda el intervalo de la luna nueva entre el final y el comienzo de una lunación. Obviamente, estos 1 ó 2 días “excedentes” quedan fuera del ciclo semanal. No forman parte del ciclo de las cuatro semanas seguidas de 28 días cada mes. Entonces, ¿los 1 ó 2 días que “sobran” cada mes son un desperfecto o un error de cálculo en el calendario lunisolar? La respuesta es un categórico NO. Dios no puede fallar. Él es perfecto en todo lo que hace. Estos días “excedentes” son los días que la biblia define como los “días de luna nueva”. Los “días de luna nueva” son los días 1 de cada mes y el día 30, (cuando el mes tiene treinta días). Como resultado, el ciclo de las cuatro semanas consecutivas, comienza siempre el día 2 y finaliza el día 29 de cada mes. El día 1 y el día 30 del mes, forman parte del ciclo mensual y son fechas válidas del año calendario, pero NO forman parte del ciclo semanal. En la biblia, el primer día (día 1) de cada mes, es el día de la luna nueva, y es un día de fiesta. Cuando el mes tiene un día 30, éste se suma a la fiesta de la luna nueva (ver el capítulo 3 para más detalles).

Ahora, veamos el diseño y funcionamiento del ciclo semanal en el calendario Gregoriano. En dicho calendario, el ciclo semanal se caracteriza por tener un orden de sucesión continua sin la interrupción de la luna nueva. Es decir, los ciclos semanales de siete días cada uno, se siguen el uno al otro interminablemente, sin interrupción, a través de los meses y los años. No existen los ciclos de cuatro semanas consecutivas cortados o reiniciados cada mes por el intervalo de la luna nueva de 1 ó 2 días. Esta sucesión continua de las semanas del calendario moderno, ha dado lugar a la teoría popular en la iglesia y el mundo de que, la semana de siete días ha fluido en ciclos sucesivos sin interrupción desde la semana de la creación hasta el presente. Por lo tanto, casi todo el mundo cree que el ciclo semanal del calendario Gregoriano que tenemos hoy, es idéntico al ciclo semanal de la creación y que nunca ha cambiado desde entonces. No obstante, todo esto se trata de una hipótesis que se basa en una mera SUPOSICIÓN sin fundamento bíblico, histórico y astronómico. Esto será cada vez más evidente a medida que avancemos en nuestra serie.

Como explicamos anteriormente, en el calendario lunisolar, el ciclo de cuatro semanas sucesivas se corta y se reinicia cada luna nueva y se encuentra siempre dentro del mes (lunación). Una semana de siete días nunca se sale del ciclo mensual. Por esta razón, todos los meses del año comienzan el primer día (luna nueva). La primera semana de todos meses del año comienza el segundo día. Todos los meses del año terminan el día 29 ó 30. (Cuando el mes tiene treinta días, este se suma a la fiesta de luna nueva). En cambio, en el calendario Gregoriano, las semanas casi siempre se salen del mes. Las semanas flotan a través de los meses. Todos los meses deberían comenzar el día domingo por ser el primer día de la semana. Sin embargo, en lugar de eso, los meses comienzan con cualquier día de la semana de domingo a sábado. Esto provoca que, una semana quede regada o dividida en dos meses diferentes o que un mes se componga de algunas semanas enteras y partes de otras. Este es un caos y desorden generado por la sabiduría humana, completamente ajena a la sabiduría Divina.

A través del sencillo cuadro que presentamos abajo, nuevamente compartimos un ejemplo del formato de un mes del calendario bíblico.

Como podemos observar en el cuadro de arriba, todos los meses comienzan con el día de la luna nueva – el primer día. Luego, sigue el ciclo de las cuatro semanas consecutivas de siete días cada una del día 2 al día 29. La primera semana es del día 2 al día 8. La segunda semana es del día 9 al día 15. La tercera semana es del día 16 al día 22. La cuarta semana es del día 23 al día 29. Cuando el mes tiene un día 30, éste se suma a la fiesta de la luna nueva del primer día del siguiente mes. Los días 1 y 30 son días de fiesta de la luna nueva, no son parte del ciclo semanal y tampoco son días de trabajo. Sin embargo, los días 1 y 30 son días y fechas válidas del mes y del año calendario. Este formato mensual es el mismo todos los meses todos los años. Nunca cambia - es estable, confiable y muy práctico. ¡Alabado sea Dios por su sabiduría!

Bueno, hemos llegado al clímax de nuestro estudio. Debemos contestar las dos preguntas más desafiantes. ¿Es igual el séptimo día del calendario de la biblia con el séptimo día del calendario Gregoriano? ¿Se puede calcular el séptimo día de reposo semanal de la biblia usando el calendario Gregoriano? Bueno, a estas alturas del estudio, basándonos en las diferencias de diseño y funcionamiento del mes y la semana en ambos calendarios, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que, el séptimo día de la semana del calendario Gregoriano es muy diferente al séptimo día de la semana del calendario lunisolar de la biblia. Es imposible calcular el séptimo día de reposo semanal de la biblia utilizando el calendario Gregoriano. El sábado de la biblia se puede calcular o determinar solamente mediante el uso del calendario lunisolar. Como puedes observar en el cuadro de arriba, en el calendario de la biblia, el séptimo día sábado cae en las fechas del 8, 15, 22 y 29 cada mes, todos los años. Cuando usamos el calendario lunisolar para comprobar los días de reposo registrados en las Sagradas Escrituras, el resultado es asombrosamente positivo y preciso. ¡Los días de reposo caen siempre en las fechas del 8, 15, 22 y 29 de cada mes!

Por el contrario, cuando usamos el calendario Gregoriano para comprobar las fechas bíblicas para el día de reposo, los resultados son sorprendentemente decepcionantes. ¡Las fechas para el día sábado flotan a través de los meses y años! ¡Descubrimos que los días sábados de la biblia pueden caer en cualquier día de la semana de domingo a sábado! ¿Qué más pruebas necesitamos?

A propósito de más pruebas, hacemos una breve pausa para invitarte a que nos acompañes en los siguientes dos capítulos para examinar juntos la evidencia bíblica del Antiguo y Nuevo Testamento para comprobar la funcionalidad y precisión del calendario lunisolar de la biblia para calcular el mes, la semana y el séptimo día de reposo semanal.

Adicionalmente, como pudimos ver en el capítulo 3 de esta serie, la semana también se puede determinar astronómicamente, no solamente el mes. En otras palabras, podemos determinar el mes y la semana en base a los movimientos naturales de la luna. ¡Descubrimos que las cuatro semanas del mes están marcadas por las fases de la luna! El cuarto creciente indica el fin de la primera semana del mes. La luna llena señala la mitad del mes y el fin de la segunda semana. El cuarto menguante muestra el fin de la tercera semana del mes. La luna negra marca el final del mes y el fin de la cuarta semana. ¡Esto es realmente un descubrimiento astronómico asombroso! Lo que es más asombroso aún es que, ¡las cuatro fases de la luna marcan los cuatro séptimo días de reposo del mes! ¡El cuarto creciente marca el primer sábado del mes; la luna llena marca el segundo sábado del mes; el cuarto menguante marca el tercer sábado del mes; y la luna negra marca el cuarto y último sábado del mes! ¡Esto es alucinante!

En el calendario lunisolar, todas las fiestas solemnes o santas convocaciones de adoración del Creador (mo’edim), incluyendo la fiesta del séptimo día sábado, caen siempre en la misma fecha cada mes, todos los años. El calendario luni-solar del Creador de los cielos y la tierra es enteramente confiable, estable, preciso, y fácil de usar. ¡Alabado sea Dios!

Desarrollo CAPÍTULO 5: El Séptimo Día II

¿Son iguales el séptimo día de la semana del calendario Gregoriano con el séptimo día de la semana del calendario de la biblia? ¿Podemos usar el calendario solar Gregoriano para calcular las fechas bíblicas del día de reposo? ¿Cuál es la evidencia bíblica para comprobar la precisión del calendario lunisolar de la biblia para calcular las fechas bíblicas del séptimo día de reposo semanal?

En el estudio anterior, nos enfocamos principalmente en las diferencias astronómicas entre los calendarios Gregoriano y lunisolar de la biblia. Demostramos que, astronómicamente, el diseño del ciclo mensual y semanal son irremediablemente diferentes en ambos calendarios. Esto hace que el cálculo de las fechas bíblicas del día séptimo de reposo semanal sea diferente en ambos calendarios. En el calendario de la biblia, el séptimo día sábado cae en las fechas del 8, 15, 22 y 29 cada mes, todos los años. Cuando usamos el calendario lunisolar para comprobar los días de reposo registrados en las Sagradas Escrituras, el resultado es asombrosamente positivo y exacto. ¡Los días de reposo caen siempre en las fechas del 8, 15, 22 y 29 de cada mes! Por el contrario, cuando usamos el calendario Gregoriano para comprobar las fechas bíblicas para el día de reposo, los resultados son sorprendentemente decepcionantes. ¡Las fechas para el día sábado flotan a través de los meses y años! ¡Descubrimos que los días sábados de la biblia caen en cualquier día de la semana de domingo a sábado!

Veamos nuevamente el ejemplo del formato de un mes del calendario bíblico por medio del siguiente cuadro sencillo. Recuerda que el mes del calendario lunisolar equivale a una lunación y se reinicia con la luna nueva cada 29 ó 30 días.

Como podemos observar en el cuadro de arriba, todos los meses comienzan con el día de la luna nueva – el primer día. Luego, sigue el ciclo de las cuatro semanas consecutivas de siete días cada una del día 2 al día 29. La primera semana es del día 2 al día 8. La segunda semana es del día 9 al día 15. La tercera semana es del día 16 al día 22. La cuarta semana es del día 23 al día 29. Como podrás ver, los días de reposo caen en las fechas del 8, 15, 22 y 29 cada mes. Cuando el mes tiene un día 30, éste se suma a la fiesta de la luna nueva del primer día del siguiente mes. Los días 1 y 30 son días de fiesta de la luna nueva; no son parte del ciclo semanal y tampoco son días de trabajo. Sin embargo, los días 1 y 30 son días y fechas válidas del mes y del año calendario. Este formato mensual es el mismo todos los meses todos los años. Nunca cambia, es estable, confiable y muy práctico. ¡El orden de los meses y las semanas es un reflejo de la sabiduría Divina!

Pero, ¿dónde está la evidencia bíblica para tales aseveraciones? Bueno, como prometimos, hoy compartiremos contigo una considerable cantidad de evidencia bíblica del Antiguo Testamento que te dejará realmente sorprendido. En nuestro siguiente estudio examinaremos la evidencia bíblica del Nuevo Testamento para comprobar la exactitud del calendario lunisolar de la biblia para calcular las fechas del día séptimo de reposo.

Sin más dilación, comencemos con la exploración y descubrimiento de la evidencia bíblica del Antiguo Testamento.

Evidencia 1: El Éxodo

En el capítulo 12 del libro de Éxodo encontramos la historia de la restauración del calendario del Creador y las fechas de adoración al Eterno (mo’edim). El pueblo de Dios había perdido el conocimiento del calendario original durante los largos años de esclavitud en Egipto. El año del calendario bíblico comienza en la primavera. Cuando la biblia habla de una fecha del mes, literalmente se refiere a la cuenta de los días desde la luna nueva, la cual sucede en el primer creciente o primera aparición de la luna en el cielo. Por ejemplo, el día 14 del mes es sencillamente el día 14 contando los días desde la luna nueva.

Éxodo 12:1-3 “Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.”

En el principio, el Creador apartó el tiempo santo: el sábado. El tiempo solo puede ser medido por el movimiento. El sol y la luna fueron designados para ser el sistema de medición del tiempo del Creador. Dios designó la luna para señalar los tiempos de adoración (Salmo 104:19).

“Los meses del año estaban regidos por la luna y comenzaban con la luna nueva”. (The Universal Jewish Encyclopedia, p. 631, en inglés)

“La luna nueva y el sábado, originalmente dependían del ciclo lunar y lo siguen siendo” (The Universal Jewish Encyclopedia, p. 410, en inglés)

El calendario del Creador es lunisolar: los meses “lunares” están anclados al año solar. El mes “lunar” comienza con el día de la luna nueva, un día de adoración. Siguen seis días de trabajo con el séptimo día sábado que cae siempre en las fechas del 8, 15, 22 y 29 de cada mes. El ciclo semanal se reinicia cada luna nueva.

La escritura registra detalles en las historias del éxodo, el maná y el Monte Sinaí comprobando la autenticidad del calendario lunisolar de la biblia con 3 meses en fila idénticos, algo imposible en el calendario moderno solar Gregoriano.

Cuando salieron de Egipto, a los Israelitas se les ordenó sacrificar el cordero pascual el día catorce, el sexto día de la semana y no salir de sus casas hasta la mañana del día siguiente (Levítico 23:5 y Éxodo 12:21-23). El sábado cae siempre el día quince de cada mes. Los israelitas descansaron el sábado en sus casas y salieron de Egipto de noche, después de haber descansado las horas sagradas del sábado (Deuteronomio 16:1 y Números 33:3). Las fechas para el día de reposo caen el 8, 15, 22 y 29 de cada mes todos los años.

Levítico 23:5 “En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová”.

Éxodo 12:21-23 “Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua. Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana. Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir”.

Deuteronomio 16:1 “Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto, de noche.”

Números 33:1-3 “Estas son las jornadas de los hijos de Israel, que salieron de la tierra de Egipto por sus ejércitos, bajo el mando de Moisés y Aarón. Moisés escribió sus salidas conforme a sus jornadas por mandato de Jehová. Estas, pues, son sus jornadas con arreglo a sus salidas. De Ramesés salieron en el mes primero, a los quince días del mes primero; el segundo día de la pascua salieron los hijos de Israel con mano poderosa, a vista de todos los egipcios…”

Evidencia 2: El Maná

Éxodo 16 narra una de las historias más hermosas y asombrosas de la biblia. Se trata del milagro de alimentación del maná del cielo un mes después de la salida de Egipto. Esta antigua historia se ha contado una y otra vez. Sin embargo, los detalles revelan el verdadero calendario del Creador. Podemos ver que, por dos meses consecutivos, el calendario del Creador empieza cada mes con el conteo de los días a partir de la luna nueva. ¡En las Escrituras la palabra mes (Kjodesh) se refiere a la luna nueva un total de 250 veces! El propósito del Creador era educar a su pueblo sobre cómo y cuándo debían ellos adorarlo usando el único y verdadero calendario de la biblia.

Exactamente un mes después de la salida de Egipto, los israelitas murmuraron contra Moisés y Aarón. Jehová envió codornices el 15 del segundo mes, por la noche. Tuvieron que esperar que pasara el día de reposo del 15 del segundo mes. A la mañana siguiente, el día 16 del segundo mes, Jehová envió pan del cielo para alimentar al pueblo de Israel.

Si contamos seis días comenzando desde el día 16 del segundo mes, llegamos al día 21 del mismo mes. Ese día era el sexto día de la semana o el día de la preparación cuando recogieron una doble porción de maná previo al séptimo día de reposo. El séptimo día de la semana cayó el 22 del segundo mes. Aquí la Palabra de Dios establece de manera clara y sencilla que en el calendario de la biblia todos los 8, 15, 22, y 29 de todos los meses del año son el séptimo día de reposo semanal. También se establece que el mes en la biblia comienza el día de la luna nueva. Ese día no forma parte de la primera semana del mes bíblico. La primera semana siempre empieza el día 2 de cada mes.

El ciclo semanal y el día de reposo de la biblia están atados a la luna nueva, tal como aprendimos de Génesis 1:14 y Salmo 104:19. El mes y el ciclo semanal de cuatro semanas se reinicia con cada luna nueva; muy diferente al mes y el ciclo semanal de sucesión continua sin interrupción del calendario Gregoriano pagano de la Iglesia Católica Romana. El verdadero día de reposo de la biblia solamente se encuentra y se calcula usando el calendario de la creación. ¡Alabado sea el Dios Eterno por su Palabra infalible e irrefutable!

Éxodo 16:1-5 “Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto. Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. Mas en el sexto día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día”.

Éxodo 16:21-30 “Y lo recogían cada mañana, cada uno según lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía. En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés. Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana. Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó, ni hedió. Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para Jehová; hoy no hallaréis en el campo. Seis días lo recogeréis; más el séptimo día es día de reposo; en él no se hallará. Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron. Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? Mirad que Jehová os dio el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estese, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. Así el pueblo reposó el séptimo día”.

Evidencia 3: El Monte Sinaí

La Escritura dice claramente que el pueblo de Israel llegó al Monte Sinaí el día quince del tercer mes después de salir de Egipto (Éxodo 19:1,2). Dios no habría quebrantado su propio sábado al hacer que Israel viajara en las horas santas del día sábado. Así que los israelitas viajaron el día quince de noche al igual que lo hicieron cuando salieron de Egipto. Ellos muchas veces viajaban en las horas frescas de la noche (Éxodo 13:21). El pueblo de Israel llegó al Monte Sinaí “el mismo día” que salieron de Egipto: el día quince. Aquí tenemos el tercer mes en fila, el cual resulta tener el mismo formato de los dos meses anteriores. Las fechas para el día de reposo caen el 8, 15, 22 y 29 de cada mes todos los años.

Éxodo 19:1, 2 “En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí. Habían salido de Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y acamparon en el desierto; y acampó allí Israel delante del monte”.

Evidencia 4: Entrada a Canaán

Cuarenta años después, bajo el liderazgo de Josué, Israel celebró nuevamente la Pascua el día catorce del primer mes. El maná cesó el día dieciséis, el primer día de la semana, 40 años después de haber sido enviado por primera vez (Josué 5:10- 12). Mil quinientos años después, Jesús, el verdadero Cordero Pascual, fue crucificado en el mismo día, el catorce del primer mes, en el día de la Pascua (Juan 19:31).

Josué 5:10-12 “Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó. Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas. Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año”.

Juan 19:31 “Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí”.

Evidencia 5: Séptimo Día de Reposo en las fechas del mes: 8, 15, 22 y 29

En los siguientes versículos, podemos verificar que nunca se realiza trabajo secular en las fechas del 8, 15, 22 y 29 del mes por ser el séptimo día sábado. Al contrario, en cada caso, hay una asamblea santa o una actividad religiosa o espiritual.

2 Crónicas 29:17 “Comenzaron a santificarse el día primero del mes primero, y a los ocho del mismo mes vinieron al pórtico de Jehová; y santificaron la casa de Jehová en ocho días, y en el día dieciséis del mes primero terminaron”.

Ester 9:18 “Pero los judíos que estaban en Susa se juntaron el día trece y el catorce del mismo mes, y el quince del mismo reposaron y lo hicieron día de banquete y de regocijo”.

Ezequiel 32:17 “Aconteció en el año duodécimo, a los quince días del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:”

En los siguientes dos textos, Salomón hizo fiesta con el pueblo de Israel durante 14 días, en ocasión de la dedicación del templo hasta el día 22 del mes séptimo. El día 23 del mes, los envió a su casa. No podía enviarlos el 22 porque era el séptimo día de reposo.

1 Reyes 8:65,66 “En aquel tiempo Salomón hizo fiesta, y con él todo Israel, una gran congregación, desde donde entran en Hamat hasta el río de Egipto, delante de Jehová nuestro Dios, por siete días y aun por otros siete días, esto es, por catorce días. Y al octavo día despidió al pueblo; y ellos, bendiciendo al rey, se fueron a sus moradas alegres y gozosos de corazón, por todos los beneficios que Jehová había hecho a David su siervo y a su pueblo Israel”.

2 Crónicas 7:10 “Y a los veintitrés días del mes séptimo envió al pueblo a sus hogares, alegres y gozosos de corazón por los beneficios que Jehová había hecho a David y a Salomón, y a su pueblo Israel”.

El sistema Divino de registro del tiempo cronológico es lunisolar. Como podemos apreciar, los detalles cronológicos provistos por el registro bíblico en las historias del éxodo, el maná y el Monte Sinaí, presentan tres meses en fila idénticos. Esto es imposible en el calendario Gregoriano. Por si esto fuera poco, tenemos la confirmación en los registros cronológicos de la entrada de Israel en la tierra de Canaán y la crucifixión de Cristo. Estas son pruebas irrefutables de que el calendario que Moisés y Jesús usaron, fue el calendario lunisolar, el único y verdadero calendario de las Escrituras. En todos los casos las fechas para el séptimo día de reposo caen el 8, 15, 22 y 29 de cada mes todos los años.

Para adorar a Dios en el sábado verdadero santificado en la Creación, uno tiene que usar el calendario establecido por Dios y confirmado por la historia de Israel en el desierto y la crucifixión de Jesús en el Monte Calvario.

Desarrollo CAPÍTULO 6: El Séptimo Día III

¿Son iguales el séptimo día de la semana del calendario Gregoriano con el séptimo día de la semana del calendario de la biblia? ¿Podemos usar el calendario solar Gregoriano para calcular las fechas bíblicas del día de reposo? ¿Cuál es la evidencia bíblica para comprobar la precisión del calendario lunisolar de la biblia para calcular las fechas bíblicas del séptimo día de reposo semanal?

En el estudio anterior, comprobamos la precisión del calendario lunisolar para calcular las fechas del 8, 15, 22 y 29 del séptimo día sábado del Antiguo Testamento. En este estudio, haremos lo mismo con el Nuevo Testamento. ¡Será un estudio fascinante!

En nuestros estudios bíblicos, ofrecemos tres pruebas para el sábado:

1. Dios creó la semana de siete días, y nunca ha cambiado. El orden sucesivo del ciclo semanal jamás se ha interrumpido desde la creación.

2. El cambio del calendario Juliano al calendario Gregoriano no afectó el orden del ciclo semanal continuo y tampoco el séptimo día sábado.

3. Los judíos han estado guardando el mismo día de reposo del séptimo día desde los tiempos de Moisés, Cristo y los apóstoles.

Cuando examinamos estas tres declaraciones cuidadosamente, nos damos cuenta que no tienen ningún fundamento bíblico, histórico o astronómico. Esperamos que este breve estudio te aliente a investigar más profundamente la considerable cantidad de información disponible sobre este tema que se encuentra en las Escrituras, la historia, la astronomía y el espíritu de profecía. Es nuestra oración que juntos lleguemos a ver la gloria del día de reposo santo de nuestro Creador y Señor.

Cuando afirmamos que creemos que Dios creó la semana de siete días y que el sábado nunca se ha salido de su orden de sucesión continua sin interrupción, necesitamos ir a nuestras Biblias y ver qué nos muestra sobre el ciclo semanal de siete días. Examinemos las Escrituras y un poco de historia cuidadosamente y veamos qué tiene que decirnos sobre este tema de importancia capital.

La mayoría de las personas no se da cuenta de que el Gran Despertar y el estudio de las profecías bíblicas de los Milleritas fue determinada mayormente por el uso del calendario bíblico del Creador. Los Milleritas lo usaron para calcular el día exacto y la fecha del martes 22 de octubre de 1844 a partir de la profecía de los 2300 días, siete meses antes de que ocurriera (conocido como el movimiento del séptimo mes). Dado que ahora tenemos una buena comprensión del calendario bíblico lunisolar de Dios, podemos usar este mismo calendario para determinar fechas pasadas incluso en el Nuevo Testamento: ¡es un calendario increíble diseñado por el Creador mismo!

Antes de considerar las evidencias de Nuevo Testamento, es importante recordar que los Milleritas calcularon la fecha de la profecía de los 2,300 días usando el calendario bíblico, que era el séptimo mes y el décimo día (Día de la expiación), y luego lo convirtieron al calendario Gregoriano actual para obtener la fecha y el día exactos del martes 22 de octubre de 1844. Hoy es mucho más fácil para nosotros que para ellos, determinar estas fechas, debido a nuestra astronomía avanzada, la electrónica moderna y la era de las computadoras. Entonces, podemos usar estas mismas técnicas para ubicar los días de reposo en el Nuevo Testamento con la misma precisión que se calculó el día y la fecha del martes 22 de octubre de 1844.

Todos los días de reposo del Nuevo Testamento deberían caer en día sábado. Debido a que el sábado está en un calendario de ciclo semanal fijo donde los días nunca han cambiado de orden, podemos ir dos mil años en el futuro o incluso dos mil años en el pasado, incluso de regreso a la creación, y el día de reposo siempre debería caer en un día sábado en el calendario Gregoriano.

Si el orden del ciclo semanal continuo sin interrupción es correcto, y nunca se ha salido de su orden desde la creación y ha seguido así aún después del ajuste del calendario pagano Juliano al calendario católico Gregoriano del año 1,582 d.C., entonces el día de reposo debería caer siempre en día sábado en cualquier fecha del Nuevo Testamento que podemos determinar con precisión usando de referencia los días de fiesta solemnes y el calendario bíblico. Una vez que se determina la fecha, la convertimos al calendario Gregoriano creado para ese año y mes para ver en qué día de la semana cae. Para probar la autenticidad de la teoría del orden del ciclo semanal continuo sin interrupción, el día de reposo tendría que caer siempre en un día sábado en el calendario Gregoriano.

Hay tres ejemplos en el Nuevo Testamento donde se puede ubicar el día y la fecha de un día de reposo del séptimo día utilizando de referencia los días de fiesta solemnes. Las Escrituras dicen que necesitamos al menos dos o tres testigos para cualquier prueba. Dado que los días festivos caen siempre en la misma fecha cada año en el calendario bíblico, es fácil ubicar dónde estamos en la línea de tiempo de los Evangelios.

Evidencia 1: La Pascua

Cuando los Evangelios nos hablan del día de la Pascua cuando Jesús murió, en la primavera del año 31 d. C., de acuerdo con la profecía de los 2300 días, era el día 14 del primer mes del calendario bíblico.

La fecha es el 14 del primer mes de Abib o Nisán y fue el día de la Pascua con su luna llena, el sexto día de la semana del calendario bíblico, el día de preparación para el sábado (Levítico 23: 5; Juan 19: 13-17), (El Deseado de Todas las Gentes pág. 636). El 15 de Abib o Nisán fue un día de reposo del séptimo día cuando Jesús descansaba en la tumba y fue el primer día de la Fiesta de los Panes sin Levadura (Levítico 23: 6). El día 16 fue la fiesta de las primicias o gavilla mecida y la resurrección de Jesús, el primer día de la semana del calendario de la biblia (Levítico 23: 9-12; Juan 20: 1). Entonces, esto NO es difícil de calcular usando el calendario bíblico, ya que los días festivos siempre caen en la misma fecha cada año, y como descubrieron los Milleritas, la luna es enteramente precisa y confiable para determinar las fechas festivas del calendario bíblico - presentes, pasadas o futuras.

Después de usar el calendario bíblico para calcular la fecha correcta en la que el sábado cayó en este ejemplo del Nuevo Testamento, de la misma manera que los Milleritas calcularon el martes 22 de octubre de 1844, lo convertimos al calendario Gregoriano creado para el año 31 d. C. para determinar en tiempo real el día que cayó. ¡Sorprendentemente, el día de reposo del 15 de Nisán cae el jueves del calendario Gregoriano!

¡Entonces, al menos durante ese mes, los días de reposo cayeron cuatro jueves seguidos!

Entonces, si el orden del ciclo semanal continuo sin interrupción es correcto y nunca se ha salido de su orden desde la creación, entonces ¿por qué el día de reposo de la biblia no cayó en un día sábado del calendario Gregoriano? Entonces, ¿no te parece esto un descubrimiento sorprendentemente decepcionante?

Evidencia 2: Jesús sana a ciego en sábado

Veamos otro ejemplo de las Escrituras que podemos calcular con precisión. Se trata del incidente cuando Jesús sanó al ciego en el día de reposo, que fue el día después de finalizar la Fiesta de los Tabernáculos en el otoño del año 30 d.C. El último día de la Fiesta de los Tabernáculos siempre cae en el día 21 del séptimo mes: (Levítico 23:34, 36, 39-41; Números 29:12; Deuteronomio 16: 13-15; Nehemías 8: 13-18; Ezequiel 45: 21-25.) Cristo asistió a la Fiesta de los Tabernáculos. (Juan 7:10.) En el último día de la fiesta, el 21 del séptimo mes, Cristo se levantó y habló. (Juan 7:37.)

Cristo pasó esa noche en el Monte de los Olivos. (Juan 8: 1.) A la mañana siguiente, el 22 del séptimo mes, Cristo regresó al templo. (Juan 8: 2.) En el templo, Cristo sanó a un hombre ciego. (Juan 9: 6.) La curación del ciego causó un gran enojo a los escribas y fariseos porque era el sábado del séptimo día (Juan 9:14). Después de calcular la fecha exacta del último día de la Fiesta de los Tabernáculos y el día siguiente, el sábado, usando el calendario bíblico, lo colocamos sobre el calendario Gregoriano creado para el año 30 d.C. ¿Y qué encontramos? ¡Otra sorpresa! ¡El día de reposo de la biblia termina cayendo en un día martes del calendario Gregoriano! ¡Entonces, al menos durante ese mes, los días de reposo bíblicos fueron cuatro martes seguidos!

Ahora, si la teoría del orden del ciclo semanal continuo sin interrupción es correcta, ¿por qué el día de reposo bíblico se ha salido del ciclo semanal continuo? ¿Por qué estos días de reposo del Nuevo Testamento caen un jueves y un martes y no un sábado? Estas son preguntas muy serias y justas para cualquier persona honesta que anda en la búsqueda de la verdad bíblica. Aquí nos damos cuenta que la idea de que los ciclos semanales del calendario de la biblia y el calendario Gregoriano son iguales, no es nada más que una mera SUPOSICIÓN sin fundamento bíblico, histórico o astronómico. iSiempre es peligroso dar por sentadas las cosas sin antes examinarlas con la seriedad del caso, especialmente cuando se trata de la verdad bíblica que nos hace aptos para la salvación.

Si, por otro lado, los días de reposo del Señor están determinados por el propio calendario del Creador, y no por el calendario católico Gregoriano colgado en la pared de la casa, entonces los sábados del séptimo día del Nuevo Testamento tendrían que caer en ciertas fechas específicas. Las fechas del calendario bíblico para los días de reposo son los 8, 15, 22 y 29 todos los meses todos los años sin excepción alguna. Con el tiempo irás descubriendo por ti mismo, que el calendario de la biblia es un calendario muy práctico y sencillo de usar. No podía ser de otra forma - ¡es el sistema de medición del tiempo que el Creador nos ha dado en su Palabra!

Así que echemos un vistazo al día de reposo después de la Pascua cuando Jesús murió para ver qué ocurre. El día de reposo cae en la fecha del calendario bíblico del 15. Ahora, ya que hemos establecido la fecha del 15 para el día de reposo, ahora podemos restar una semana de siete días para descubrir el día de reposo anterior - el día 8, y agregando 7 días al día 15 tenemos el día 22, y 7 días más cae el 29. Entonces, los días de reposo del séptimo día caen los días 8, 15, 22 y 29 de ese mes en el calendario bíblico. ¿Es esto solo una coincidencia cuando usamos el calendario del Creador para determinar los días de reposo durante la vida de Cristo?

Veamos si sucede de nuevo. El día de reposo cuando Jesús sanó al ciego, resulta que cae en la fecha del 22 del calendario bíblico, así que cuando le sumamos 7 días, tenemos 29, le restamos 7 días, tenemos 15, le restamos otros 7 días, tenemos 8. Entonces, los días de reposo del séptimo día nuevamente caen en las fechas del 8, 15, 22 y 29 del mes, justo donde deberían estar en el calendario bíblico. Ahora, ¿es solo otra coincidencia?

Evidencia 3: Pablo y la Fiesta de los Panes sin Levadura

El apóstol Pablo estaba usando el calendario del Creador después de la crucifixión, y encontramos evidencia de esto en Hechos 20:5-7.

Hechos 20:5-7 “Estos, habiéndose adelantado, nos esperaron en Troas. Y nosotros, pasados los días de los panes sin levadura, navegamos de Filipos, y en cinco días nos reunimos con ellos en Troas, donde nos quedamos siete días. El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche”.

Ellos salieron de Filipos después de celebrar los días de los Panes sin Levadura (el día 22 del mes, Levítico 23:6) y 5 días después (el día 26) se unieron a los demás en Troas donde se quedaron por 7 días. Esto nos lleva al segundo día del nuevo mes y Pablo lo llama el primer día de la semana. Aquí vemos que el primer día del mes es el día de luna nueva, un día de fiesta. Debemos mencionar que Pablo tuvo que haber salido la fecha del 22 del mes por la noche, porque el 22 es día de reposo. Pablo era un fiel observador del sábado. Él no quebrantaría el sábado viajando durante las horas santas del día de reposo.

Contando el día 26 del mes como el primer día de su estadía en Troas, contamos el día 27 como el segundo día, el día 28 como el tercer día, el día 29 como el cuarto día, el día 30 como el quinto día, el día 1 del nuevo mes o luna nueva como el sexto día de su estadía, y el día 2 del nuevo mes como el séptimo día de la estadía de Pablo en Troas. El verso 7 de Hechos 20 le llama al segundo día del mes, el primer día de la semana. El séptimo día de su estadía cayó el primer día de la semana, el segundo día del nuevo mes, después de la luna nueva, el cual es el primer día de trabajo de la semana. Si el segundo día del mes era el primer día de trabajo, esto claramente comprueba que Pablo observaba el sábado en las fechas del 8, 15, 22 y 29 de cada mes. Pablo seguía el ejemplo de Jesús, nosotros también deberíamos hacerlo. ¿No crees?

Contamos con tres pruebas irrefutables de que el calendario bíblico del Creador es el único calendario que podemos usar para calcular el día de reposo semanal de la biblia.

Prueba 1: No se puede ubicar un día séptimo de reposo que caiga en un día sábado en el Nuevo Testamento usando el calendario Gregoriano, pero sí los días de reposo que caen los martes y jueves. Por lo tanto, el ciclo semanal continuo sin interrupción que nos fue transmitido por el calendario pagano de Roma y la Iglesia Católica no se puede encontrar en la biblia (esto solo debería causar sospecha).

Prueba 2: Cuando usamos el calendario bíblico de nuestro creador, las fechas del día de reposo del séptimo día coinciden perfectamente en tres ocasiones diferentes en el Nuevo Testamento, justo donde deberían: 8, 15, 22 y 29 de cada mes.

Prueba 3: Las fechas de los días de reposo de la biblia flotando en el calendario Gregoriano de los jueves a los martes en el Nuevo Testamento, es otra prueba de que los días de reposo en realidad estaban siendo calculados por el calendario bíblico durante ese tiempo. ¡Eso es exactamente lo que sucedería hoy si usamos el calendario bíblico para determinar los días de reposo y luego sobreponerlos o traslaparlos con el calendario Gregoriano! Los días de reposo de cada mes terminan flotando y cayendo en un día diferente cada mes. No es culpa del calendario bíblico que los días de reposo floten; el problema es con los ciclos de semanas continuas sin interrupción y arbitrarios del calendario católico Gregoriano de la actualidad. El calendario bíblico es muy práctico y sencillo de usar; presenta los verdaderos días de reposo en las mismas fechas todos los meses todos los años: 8, 15, 22 y 29.

Entonces, tenemos estos tres testigos de la luz de la verdad en las Sagradas Escrituras sobre el verdadero séptimo día de reposo, aunque hay muchos más. Podemos encontrar numerosas ocasiones en el Antiguo Testamento donde el día de reposo del séptimo día cae en las fechas del calendario bíblico del 8, 15, 22 y 29 de cada mes.

Hemos podido comprobar bíblicamente que el formato del mes en el calendario lunisolar equivale a una lunación y se reinicia con la luna nueva cada 29 ó 30 días. Repasemos una vez más su funcionamiento.

Como podemos observar en el cuadro de arriba, todos los meses comienzan con el día de la luna nueva – el primer día. Luego, sigue el ciclo de las cuatro semanas consecutivas de siete días cada una del día 2 al día 29. La primera semana es del día 2 al día 8. La segunda semana es del día 9 al día 15. La tercera semana es del día 16 al día 22. La cuarta semana es del día 23 al día 29. Como podrás ver, los días de reposo caen en las fechas del 8, 15, 22 y 29 cada mes. Cuando el mes tiene un día 30, éste se suma a la fiesta de la luna nueva del primer día del siguiente mes. Los días 1 y 30 son días de fiesta de la luna nueva; no son parte del ciclo semanal y tampoco son días de trabajo. Sin embargo, los días 1 y 30 son días y fechas válidas del mes y del año calendario. Este formato mensual es el mismo todos los meses todos los años. Nunca cambia, es estable, confiable y muy práctico. ¡Alabado sea Dios por su sabiduría!

Para adorar a Dios en el sábado verdadero santificado en la Creación, uno tiene que usar el calendario establecido por Dios y confirmado por el Antiguo y el Nuevo Testamento de la biblia: el calendario lunisolar de la biblia.

A manera de apéndice: La biblia enseña claramente que los días del año calendario se clasifican en dos grandes grupos: los días de trabajo y los días festivos. Los días de trabajo son los primeros seis días de cada semana. Los días festivos se dividen en tres grupos: los días de fiesta semanal, los días de fiesta mensual y los días de las fiestas anuales. La fiesta semanal es el séptimo día de reposo que se celebra al final de cada semana, antes del inicio de una nueva semana. La fiesta mensual es la luna nueva que se celebra al principio de un nuevo mes, después de finalizar el mes anterior. Las fiestas anuales son las demás solemnidades que se celebran una vez cada año en diferentes fechas. Estas fiestas son: las Pascua, los Panes sin Levadura, las Primicias, el Pentecostés, las Trompetas, el Día de la Expiación y los Tabernáculos.

Éxodo 20:9 “Seis días trabajarás, y harás toda tu obra (días de trabajo)”.

Isaías 1:13 “No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva (mensual) y día de reposo (semanal), el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes (anual)”.

Desarrollo CAPÍTULO 7: El Día

¿Cuándo comienza el día en el calendario lunisolar de la biblia? ¿Comienza a la medianoche, a la puesta del sol o al amanecer? ¿Qué enseña la Palabra de Dios al respecto? ¿Cuántas horas tiene el día?

Después de haber descubierto que el sábado de la biblia se encuentra únicamente en el calendario lunisolar de la biblia, ha llegado el momento de descubrir cuándo comienza y termina el día sábado. Para nosotros es de suma importancia guardar las horas del séptimo día correctamente, porque se trata del cuarto mandamiento de la ley de Dios. Aún más, la observancia del día de reposo correcto constituye el sello de Dios que distinguirá al remanente final en los últimos días de la historia del mundo.

Entonces, ¿cuándo comienza y termina el día del calendario lunisolar de la biblia? Bueno, para contestar esta pregunta, primero debemos saber que la biblia presenta dos conceptos de tiempo para el “día”. Encontramos “el día por definición” y “el día por extensión”. El “día por definición” se refiere al periodo de tiempo de 12 horas que es alumbrado por la luz del sol. Es decir, la biblia define el día como luz. El día es luz. El día comienza cuando comienza la luz. El día termina cuando termina la luz. Por lo tanto, en la biblia, el día comienza al amanecer y termina al anochecer. Dicho de otra manera, un día inicia con la salida del sol y finaliza con la puesta del sol. Esta es la única definición de “día” en la biblia. Para confirmar que el día comienza al amanecer con la llegada de la luz, solo basta con ver cuándo comenzó el primer día de la semana de la creación. Aquí no hay margen de error. El primer día de la primera semana de la historia del mundo comienza con la llegada de la luz. El segundo día comienza con la llegada de la luz 24 horas después. El tercer día comienza al amanecer 24 horas después, y así sucesivamente. La biblia jamás enseña que el día comienza a la puesta del sol o peor aún, que el día comienza a la medianoche. Estas enseñanzas son completamente ajenas a la Palabra de Dios y tienen su origen en las tradiciones de los hombres.

En vista de lo anterior, queda absolutamente claro que el sábado de la biblia debe guardarse del amanecer al anochecer o de la salida del sol a la puesta del sol.

Génesis 1:3 “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz”. (El primer día de la primera semana de la historia del mundo no comenzó con la llegada de la oscuridad de la noche sino con la llegada de la luz del día).

Génesis 1:4,5 “Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día”. (El día es luz. No puede haber un día sin luz. El día comienza cuando comienza la luz).

Juan 11:9,10 “Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él”.

Ahora bien, si la biblia dice que el día es luz, ¿cómo es posible que un día comience con la llegada de la oscuridad de la noche? O peor aún, ¿cómo es posible que el día comience en el punto de máxima oscuridad de la medianoche? Esto no solamente es una contradicción flagrante de la biblia sino una idea totalmente absurda. Mira lo que dice la pluma inspirada:

"Los hombres han realizado incansables esfuerzos por oscurecer el significado simple y llano de las Escrituras y hacer que contradiga su propio testimonio" (El Conflicto de los Siglos, p. 69).

Por otro lado, el “día por extensión” se refiere al periodo de tiempo de 24 horas que incluye el día y la noche que lo acompaña. En el concepto “día por extensión” la noche acompaña al día que le precede sin formar parte de él. El día y la noche están siempre separados de la misma manera que la luz y las tinieblas lo están. El día es luz. La noche es oscuridad. Por esta razón, muchas veces la biblia usa la frase “días y noches” para referirse a “un día por extensión” o un día calendario. Por lo tanto, cuando hablamos de un día por extensión, estamos hablando de un día de calendario o una fecha de calendario. Un día de calendario o una fecha de calendario abarca un día y la noche que lo acompaña. En la biblia, un día de calendario comienza y termina al amanecer, porque es la llegada de la luz del sol lo que marca la llegada de un nuevo día. No podemos tener un nuevo día sin que primero haya transcurrido la noche que acompaña al día anterior. La función de la noche es la de separar un día de otro. En otras palabras, la noche sirve de intervalo entre un día y otro. La noche es un tiempo de transición entre un día y otro. La frase “y fue la tarde y la mañana” que se repite en los versículos 5, 8, 13, 19, 23 y 31 del capítulo 1 de Génesis, se refiere a la duración o extensión de un día calendario. Más adelante en este mismo estudio, examinaremos en detalle el significado de la frase “y fue la tarde y la mañana”.

Génesis 1:4,5 “Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día”.

Génesis 7:4 “Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice.

Deuteronomio 9:11 “Sucedió al fin de los cuarenta días y cuarenta noches, que Jehová me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto".

Sabemos que la idea de que el día comienza a la medianoche tiene su origen en el paganismo del imperio romano y el Papado. Pero, ¿de dónde viene la idea de que el día comienza a la puesta del sol? ¿Por qué nosotros los adventistas del séptimo día creemos que el día comienza a la puesta del sol? ¿Por qué guardamos el sábado de puesta de sol a puesta de sol? Bueno, hay dos razones principales. La primera razón se basa en el ejemplo de los judíos. Como los judíos observan el sábado de puesta de sol a puesta de sol, nosotros también. La segunda razón tiene que ver mayormente con una interpretación errónea de dos textos de la biblia que compartimos con los judíos y las demás iglesias que guardan “el sábado Gregoriano”. Estos dos textos son:

1) “y fue la tarde y la mañana, un día, el segundo día, el tercer día”, etc. -Génesis 1:5, 8, 13, 19, 23 y 31 

2) “de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo” - Levítico 23:32 -

A partir de este momento vamos a dedicar tiempo para examinar detalladamente cada uno de estos textos. Como buenos estudiantes de la biblia, vamos a ver el significado de las palabras en el idioma hebreo y el contexto de los dos versículos en cuestión.

1) “y fue la tarde y la mañana, un día, el segundo día, el tercer día”, etc. - Génesis 1:5, 8, 13, 19, 23 y 31 -

En el idioma hebreo, la palabra “tarde” puede significar la hora del mediodía, las horas de la tarde, el anochecer o el tiempo después del anochecer dependiendo del contexto del versículo. Igualmente, la palabra “mañana” puede significar el amanecer o las horas de la mañana antes del mediodía dependiendo del contexto del versículo. Como veremos a continuación, en el contexto de Génesis 1, “tarde” significa anochecer y “mañana” significa amanecer.

La palabra “tarde” es “e’reb” y significa “anochecer” (Proverbios 7:8,9; 2 Samuel 11:13; Ezequiel 12:7).

La palabra “mañana” es “boquer” y significa “amanecer” (Génesis 24:54; Deuteronomio 16:4; Salmo 30:5).

Adicionalmente, la palabra “día” es “yom” y significa “de la salida del sol hasta el ocaso, o de un amanecer al siguiente”.

La palabra “noche” es “láyil” y significa “tinieblas u oscuridad” en alusión al periodo de tiempo cuando prevalece la ausencia de la luz del sol.

Para estudiar Génesis 1:5 más detalladamente, lo dividiremos en dos partes:

i)“Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche”.

La primera parte del versículo establece la duración o extensión de un día calendario (24 horas). Este se compone de un día (luz) y una noche (tinieblas) en ese orden exacto (no al revés). El día es la primera parte y la noche es la segunda parte de un día o fecha calendario de la biblia. Primero viene el día y luego viene la noche que lo acompaña.

ii)“Y fue la tarde y la mañana un día”.

La segunda parte del versículo establece la duración o extensión de un día y una noche. La tarde (anochecer) señala el final del día (luz). La mañana (amanecer) señala el final de la noche (tinieblas). La tarde (anochecer) y la mañana (amanecer) son los periodos de transición que separan el día y la noche. En realidad, el texto dice: “y fue el anochecer y el amanecer un día”. Es decir, tuvo que llegar el anochecer para ponerle fin al día, y luego tuvo que llegar el amanecer para ponerle fin a la noche, para completar un día calendario o una fecha calendario. Mira las dos siguientes traducciones de la biblia:

Génesis 1:5 “Dios llamó a la luz 'Día' y a las tinieblas 'Noche'. Atardeció y amaneció: fue el día Primero. (Biblia Latinoamericana)

Genesis 1:5 “Dios llamó a la luz «día» y a la oscuridad «noche». Y pasó la tarde y llegó la mañana, así se cumplió el primer día. (Nueva Traducción Viviente)

Esta enseñanza, no solamente tiene absoluto sentido, sino también está en total armonía con el testimonio del resto de las Sagradas Escrituras. Un estudio cuidadoso de los siguientes versículos, muestra que la Palabra de Dios claramente enseña que el día comienza y termina al amanecer: Éxodo 16:22-25; Éxodo 12:6- 10; Números 11:32; 1 Samuel 19:24; Nehemías 13:19.

2) “de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo” - Levítico 23:32 -

Este es el segundo texto que usan los guardadores del sábado de puesta de sol a puesta de sol, para sustentar esta práctica. Sin embargo, cuando hacemos un estudio cuidadoso del versículo en su contexto, encontramos dos grandes sorpresas: primero, el texto enseña cuándo y cómo debe guardarse el reposo del Día de la Expiación – nunca habla del reposo del séptimo día sábado (ver Levítico 23:27,28). Segundo, el texto enseña que ¡un día comienza y termina al amanecer!

Alguien podría decir, “está bien, acepto que el texto no habla del reposo del séptimo día sábado, pero el texto sí enseña que el día comienza y termina a la puesta del sol”. Este es un argumento válido, así que examinemos el versículo más detenidamente para confirmar si este argumento es válido o no.

Levítico 23:27 dice claramente que el Día de la Expiación se celebra en la fecha del día diez del séptimo mes. Luego, Dios instruye a su pueblo a comenzar el ayuno (aflicción del alma) y el reposo (abstinencia de trabajo) desde el día nueve del mes en la tarde. Si el día comienza a la puesta de sol, ¿por qué, entonces la noche anterior al Día de Expiación no forma parte de la fecha del día diez del séptimo mes? ¿No le era más fácil a Dios mencionar únicamente la fecha del diez? ¿Por qué menciona dos fechas diferentes - el 9 y el 10 del mes? ¿Será que se confundieron Moisés y Dios? Más claro, no puede estar. Confirmamos, una vez más, que el argumento del día de puesta de sol a puesta de sol, queda completamente nulo.

Levítico 23:26-32 “También habló Jehová a Moisés, diciendo: A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios. Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo. Y cualquiera persona que hiciere trabajo alguno en este día, yo destruiré a la tal persona de entre su pueblo. Ningún trabajo haréis; estatuto perpetuo es por vuestras generaciones en dondequiera que habitéis. Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo”.

Los eventos que rodearon la crucifixión de Jesús, es el broche de oro que confirma que el día en la biblia comienza al amanecer y termina al amanecer del día siguiente. La siguiente secuencia de eventos ordenados cronológicamente, basados en los registros de los evangelios, sucedieron todos durante la noche antes de que comenzara el día de reposo. La frase “estaba para comenzar” de Lucas 23:54, viene del griego “epiphosko” que significa amanecer, empezar a aparecer o crecer la luz del día. El día de reposo comienza al amanecer, nunca a la puesta del sol.

Después de confirmar el fallecimiento de Jesús, los discípulos comenzaron los preparativos para el “servicio fúnebre”. Estos preparativos llevaron mucho tiempo y apenas comenzaron cuando anocheció (justo después de la puesta del sol, Mateo 27:57,58; Marcos 15:42). José fue hasta el palacio de Pilato para pedir permiso para descolgar el cuerpo de Jesús de la cruz. Pilato envía un soldado para hacer venir al centurión para verificar personalmente el fallecimiento de Jesús (Marcos 15:44,45). Con el permiso de Pilato, José de Arimatea, primero consigue los mantos de lino para envolver el cuerpo de Jesús (Marcos 15:46). Luego se dirige al Gólgota para descolgar el cuerpo de Jesús con la ayuda de varias personas. En seguida lo envuelven en los mantos de lino. Nicodemo compra y trae alrededor de cien libras de mirra y áloes (Juan 19:39). Después de trasladar el cuerpo de Jesús a un lugar apropiado, proceden a preparar el cuerpo de Jesús para la sepultura conforme a la costumbre de los judíos (Juan 19:40). Lavan el cuerpo cuidadosamente. Lo ungen con las especias aromáticas que proveyó Nicodemo. Se dan a la tarea de envolver minuciosamente el cuerpo de Jesús como lo hacían con los reyes o las personas de la alta sociedad (Isaías 53:9). Finalmente, llevan el cuerpo de Jesús a la tumba de José donde lo sepultan (Mateo 27:57-60). No hay necesidad de decir que, todos los eventos que rodearon los preparativos para la sepultura y el servicio fúnebre, les llevaron toda la noche, porque la biblia dice que cuando colocaron a Jesús en la tumba, ya comenzaba a amanecer – “y estaba por comenzar el sábado” (Lucas 23:54). La frase “estaba para comenzar viene del griego “epiphosko” que significa amanecer, empezar a aparecer o crecer la luz del día.

A continuación, el testimonio de los cuatro evangelios.

Juan 19:31-33 “Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí. Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas”.

Juan 19:38-42 “Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús. También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos. Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno. Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús”.

Mateo 27:57-60 “Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús. Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo. Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue”.

Marcos 15:42-47 “Cuando llegó la noche, porque era la preparación, es decir, la víspera del día de reposo, José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se sorprendió de que ya hubiese muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó si ya estaba muerto. E informado por el centurión, dio el cuerpo a José, el cual compró una sábana, y quitándolo, lo envolvió en la sábana, y lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña, e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro”. Y María Magdalena y María madre de José miraban dónde lo ponían.

Lucas 23:50-54 “Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del concilio, varón bueno y justo. Este, que también esperaba el reino de Dios, y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos, fue a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Y quitándolo, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie. Era día de la preparación, y “estaba para comenzar” el día de reposo”. (La frase “estaba para comenzar viene del griego “epiphosko” que significa amanecer, empezar a aparecer o crecer la luz del día).

Conclusion Conclusión

“En el tiempo del fin, ha de ser restaurada toda institución divina. Debe repararse la brecha, o portillo, que se hizo en la ley cuando los hombres cambiaron el día de reposo. El pueblo remanente de Dios, los que se destacan delante del mundo como reformadores, deben demostrar que la ley de Dios es el fundamento de toda reforma permanente, y que el sábado del cuarto mandamiento debe subsistir como monumento de la creación y recuerdo constante del poder de Dios. Con argumentos claros deben presentar la necesidad de obedecer todos los preceptos del Decálogo. Constreñidos por el amor de Cristo, cooperarán con él para la edificación de los lugares desiertos. Serán reparadores de portillos, restauradores de calzadas para habitar (Isaías 58:12)”. (Profetas y Reyes Pág. 501)

Lucifer ha pensado en “cambiar los tiempos y la ley” (Daniel 7:25) con el propósito de privar al Creador de la adoración debida a su nombre. Con este fin, Satanás no solamente cambió el día de adoración correcto, sino también el calendario correcto para ubicar el séptimo día, y hasta cuando comienza y termina ese día. ¡Estamos ante una obra maestra de engaño por parte del archienemigo de Dios!

Querido hermano y amigo, esperamos en Dios que esta serie de estudios haya sido de gran bendición para tu vida, y que ahora estés preparado para tomar mejores decisiones informadas al cierre del plan de salvación en esta tierra. Te recomendamos estudiar la segunda parte de nuestro seminario titulado: “El Calendario de la Biblia y la Historia”. Tendrás en tus manos una considerable cantidad de evidencia bíblica, histórica y arqueológica acerca de cómo se dio el cambio de calendario. ¡No te lo puedes perder!

La gracia, la paz y la bendición de Dios sea contigo.