PARTE 2: El Calendario de la Biblia y la Historia
Publicado el 04 de April de 2026
Contenido
Introduccion Introducción
En esta parte encontrarás abundante evidencia bíblica, histórica y arqueológica sobre cómo se dio el cambio del calendario de la biblia al calendario Gregoriano. Serás testigo de algunos descubrimientos conmovedores. Por ejemplo, descubrirás que Daniel 7:25 no solamente predice el cambio del verdadero día de reposo, ¡sino que en realidad predice el cambio de calendario! Asimismo, descubrirás por ti mismo que Constantino el Grande, en el año 321 d.C., no solamente cambió el día de reposo del sábado al domingo - ¡cambió el calendario de la biblia por el calendario Juliano-Gregoriano!
Desarrollo CAPÍTULO 1: El Cambio de Calendario y la Biblia
¿Predice la biblia solamente el cambio del día de reposo o también el cambio de calendario? ¿Qué dice el profeta Daniel al respecto? ¿Qué significa la expresión “los tiempos” en Daniel 7:25?
En Daniel 7:25, la Palabra de Dios predice la obra de un sistema político-religioso llamado “el cuerno pequeño” que intentaría cambiar ‘los tiempos y la ley’. ‘Los tiempos’ aquí se refiere explícitamente al calendario de Dios, el cual señala las fechas específicas de las fiestas solemnes o los tiempos exactos de las santas convocaciones de adoración al Creador, designados por la ley de Dios, incluyendo el séptimo día de reposo (ver Levítico 23:1-4). En otras palabras, “el cuerno pequeño” cambiaría no solamente el día de reposo, sino especialmente el calendario que el Creador había establecido para señalar los días de adoración.
Daniel 7:8,25 “Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas. Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo”. (Reina Valera 1960)
Levítico 23:1-4 “Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas solemnes de Jehová, las cuales proclamaréis como santas convocaciones, serán estas: Seis días se trabajará, más el séptimo día será de reposo, santa convocación; ningún trabajo haréis; día de reposo es de Jehová en dondequiera que habitéis. Estas son las fiestas solemnes de Jehová, las convocaciones santas, a las cuales convocaréis en sus tiempos:” (Reina Valera 1960)
Génesis 1:14 “Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sirvan de señales para las estaciones (Mo’edim, tiempos señalados para la adoración), para días y años”. (Reina Valera 1960)
La palabra en hebreo para “tiempos” es “zemán” que se deriva de “zamán” y significa “tiempos designados o señalados” por la ley de Dios (ver Nehemías 2:6, RV 1960). El término “zemán” también se aplica al tiempo en general o al calendario, porque el término hebreo moderno para calendario, “luaj shana”, simplemente no se encuentra en el hebreo bíblico original. Recordemos que el tiempo o calendario fue creado por Dios con el propósito de señalar los tiempos de adoración (Génesis 1:14). Por lo tanto, existe una relación muy estrecha entre el tiempo (calendario) y la adoración. En la biblia, el calendario y la adoración son inseparables. Veamos algunas traducciones de la biblia de Daniel 7:25 que confirman esta posición.
Daniel 7:25 “Insultará al Dios altísimo e irá acabando con su pueblo; tratará de cambiar la ley de Dios y las fiestas religiosas, y el pueblo de Dios estará bajo su poder durante tres años y medio”. (Dios Habla Hoy)
Daniel 7:25 “Desafiará al Altísimo y oprimirá al pueblo santo del Altísimo. Procurará cambiar las leyes de los santos y sus festivales sagrados y ellos quedarán bajo el dominio de ese rey por un tiempo, tiempos y medio tiempo”. (Nueva Traducción Viviente)
Daniel 7:25 “Hablará en contra del Altísimo y oprimirá a sus santos; tratará de cambiar las fechas importantes y también las leyes, y los santos quedarán bajo su poder por un tiempo, dos tiempos y medio tiempo”. (Nueva Versión Internacional)
Daniel 7:25 “Con jactancia desafiará al Altísimo y despreciará a sus siervos; pensará en dejar de lado el calendario y las ordenanzas; por un espacio de tiempo, y por el doble de tiempo, y por la mitad de tiempo, necesariamente tendrá que salirse con la suya”. (Traducción John Knox)
Daniel 7:25 “Ese mandatario hablará en contra del Dios altísimo y causará daño y sufrimiento a los santos de Dios. También tratará de cambiar el calendario establecido por la ley. Los santos de Dios estarán bajo su poder durante tres años y medio”. (Palabra de Dios para Todos)
Como podemos ver, los traductores de la biblia concuerdan en que no se trata meramente de un cambio de día de reposo, sino de un cambio de calendario. Se trata de un cambio del sistema de medición del tiempo que el Creador había establecido en la creación, como lo indica la palabra hebrea “zemán” utilizada en Daniel 7:25.
Adicionalmente, el apóstol Pablo declaró en su tiempo que ya estaba ‘en acción el misterio de la iniquidad’ (2 Tesalonicenses 2:7). Efectivamente, el emperador romano Julio César ya había introducido el calendario Juliano por el año 46 a.C., más de 100 años antes de que Pablo escribiera la segunda carta a los hermanos de Tesalónica. Este calendario serviría de base para la posterior confección del calendario Juliano-Gregoriano por parte de la Roma imperial y el papado. Entre otras cosas, dicho calendario tenía un ciclo semanal de 8 días. Los nombres de los días de la semana se derivaban de las primeras 8 letras del abecedario de la A a la H. (En el siguiente capítulo de esta serie compartiremos la evidencia histórica que respaldan estas declaraciones). Por ahora, mira lo que dice el apóstol Pablo…
2 Tesalonicenses 2:3,4,7 “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios… Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio”. (Reina Valera 1960)
“El hombre de pecado” no solamente cambiaría el sistema de salvación establecido por Dios, sino también el sistema de adoración implantado por el mismo Creador. Al cambiar el calendario establecido por Dios, las fechas santas de adoración al Creador quedarían anulados. Esto es precisamente lo que hizo Satanás a través del imperio romano y el papado. Satanás hizo a un lado el calendario de adoración a Dios y estableció uno propio con el fin de obtener la adoración del mundo a través de la adoración de los dioses paganos en la forma de los astros del cielo. El calendario Juliano-Gregoriano es un calendario creado para la adoración de los dioses del paganismo. En ese calendario se encuentran los nombres de las deidades paganas y las fechas de adoración a esas deidades, siendo la deidad principal el dios sol y su día de adoración dies solis – el primer día de la semana astrológica del calendario Gregoriano. El dios saturno se adora en el "Dies Saturni" – el séptimo día de la semana Gregoriana. ¡Esta es la realidad! ¡La historia no miente!
La profecía de Daniel 7:25 se cumplió en el año 321 d.C., cuando Constantino el Grande modificó el calendario Juliano vigente para que tuviera una semana de 7 días, y fuera parte de un ciclo semanal continuo sin interrupción, anclado al año solar de 365 días dividido arbitrariamente en 12 meses, sin tomar en cuenta el ciclo lunar. (Anteriormente, el calendario Juliano tenía una semana de 8 días). El emperador Constantino el Grande emitió un edicto oficial 7 de marzo del año 321 d.C. en el que declaraba el primer día de la semana del nuevo calendario Juliano modificado, como el “venerable día del sol”, un día de descanso para magistrados y habitantes de las ciudades, y que los talleres permaneciesen cerrados, en adoración al dios sol.
Bajo amenazas de persecución religiosa, Constantino ordenó a los cristianos que guardaran el primer día de la semana (dies solis, día del sol) del recién modificado calendario Juliano, como si fuese el sábado del calendario de la biblia. Hasta entonces, los cristianos habían estado observando el verdadero día de reposo del séptimo día sábado del calendario bíblico. Ningún cristiano había adorado jamás en el dies Saturni, el séptimo día del calendario Juliano-Gregoriano. Eventualmente, todos los cristianos terminaron guardando el primer día de la semana del nuevo calendario Juliano.
Muy probablemente te estés preguntando lo siguiente: ¿Existen pruebas históricas acerca del cambio del calendario de la biblia al calendario Gregoriano? Precisamente, en el siguiente capítulo de esta serie te presentaremos la evidencia histórica al respecto. Sin embargo, compartiremos contigo algunas de ellas a continuación…
Antes de presentar la evidencia, es muy importante recalcar que, los cristianos del tiempo de Constantino eran muy conscientes de que lo que se estaba haciendo era un cambio de calendario y no un mero cambio del día de reposo de un día para otro. No había ninguna confusión al respecto. Es decir, no era solamente un cambio del día de reposo del dies saturni (séptimo día del calendario Gregoriano) al dies solis (primer día del calendario Gregoriano), sino un cambio total de calendario. Constantino el Grande estaba cambiando el calendario de la biblia con su verdadero séptimo día (Shabbat) por el calendario Juliano con un falso séptimo día (dies saturni) y un falso día de reposo (dies solis). Así que lo que se hizo no fue mover el día de reposo de un día para otro, como casi todos los cristianos y adventistas del séptimo día hemos creído toda la vida. Lo que realmente se hizo fue poner a un lado el calendario del Creador con todas sus fechas de adoración al Creador, y poner un falso calendario con sus propias fechas de adoración a los dioses paganos. Eso es lo que el profeta Daniel había predicho, y eso es exactamente lo que se cumplió en la historia. Considera las siguientes evidencias históricas…
Eusebio de Cesarea, un historiador de la iglesia contemporánea con Constantino y su adulador frecuente, es citado a menudo en relación con la legislación Dominical del tiempo. Es de creencia general que él fue el sacerdote quien finalmente bautizó a Constantino poco antes de su muerte. En la ceremonia de apertura del Concilio de Nicea (año 325 d.C.), Eusebio se sentó a la derecha de Constantino y dio el discurso de apertura. Eusebio tenía muy claro que la exaltación del dies Solis era sobre el Shabbat judío y no sobre el pagano Dies Saturni romano.
“Todas las cosas cualesquiera que sean que se hacen en el Shabbat, éstas hemos transferido al día del Señor, como más adecuado, más supremo y más honorable que el Shabbat judío”. (Eusebius, Commentary on the Psalms, Psalm 91 (Psalm 92 in the A.V.), in J. P. Migne, Patrologia Graeca, Vol. 23, column 1172, traducciones del autor segun citados en R. L. Odom, Sunday Sacredness in Roman Paganism, Review & Herald Publ. Assoc., 1944, p. 141).
Según el obispo Católico Romano y erudito, Karl Josef von Hefele (1809-1893), el uso de la palabra "Saturday” en inglés (equivalente a sábado Gregoriano en español)" en el canon 29 del Concilio de Laodicea celebrado entre los años 363 y 364 d.C., es incorrecta. La palabra en latín para el día de reposo hebreo utilizada en el documento original era “Sabbato”, el cual viene del hebreo bíblico “Shabbat”. Karl Josef von Hefele también tenía muy claro que la exaltación del dies Solis era sobre el Shabbat judío y no sobre el pagano dies Saturni romano. El texto original en latín de dicho documento se lee de la siguiente manera…
“Quod non oportet Christianos Judaizere et otiare in Sabbato, sed operari in eodem die. Preferentes autem in veneratione Dominicum diem si vacre voluerint, ut Christiani hoc faciat; quod si reperti fuerint Judaizere Anathema sint a Christo.” La declaración del erudito católico conservador y apologista Patrick Madrid es realmente impactante y reveladora:
“El Calendario que seguimos, incluyendo los Adventistas del Séptimo Día, no sólo es un calendario que fue ideado por la Iglesia Católica, sino que también es un calendario que está basado en el año solar, no el año lunar. Y el calendario judío que se observó en el tiempo de Cristo. . . sigue un ciclo lunar. Así que la gran ironía es que incluso los mismos Adventistas del Séptimo Día no están adorando en el mismo día del Shabbat, como los judíos de la época de Cristo”. (Patrick Madrid on “Open Line,” EWTN, Global Catholic Radio Network, January 5, 2006)
De la evidencia bíblica e histórica presentada, se desprende el engaño decepcionante y la estremecedora verdad que, ¡ni el domingo ni el sábado del calendario Gregoriano, es el verdadero día de reposo! El séptimo día de reposo de la creación se encuentra únicamente en el calendario de las Escrituras. ¡Queda al descubierto el mayor engaño satánico de la historia de la iglesia cristiana y de la humanidad! Considera la siguiente cita del espíritu de profecía:
“Poco a poco, primero solapadamente y a hurtadillas, y después con más desembozo, conforme iba cobrando fuerza y dominio sobre los espíritus de los hombres, “el misterio de iniquidad” hizo progresar su obra engañosa y blasfema. De un modo casi imperceptible las costumbres del paganismo penetraron en la iglesia cristiana. El espíritu de avenencia y de transacción fue coartado por algún tiempo por las terribles persecuciones que sufriera la iglesia bajo el régimen del paganismo. Mas habiendo cesado la persecución y habiendo penetrado el cristianismo en las cortes y palacios, la iglesia dejó a un lado la humilde sencillez de Cristo y de sus apóstoles por la pompa y el orgullo de los sacerdotes y gobernantes paganos, y sustituyó los requerimientos de Dios por las teorías y tradiciones de los hombres. La conversión nominal de Constantino, a principios del siglo cuarto, causó gran regocijo; y el mundo, disfrazado con capa de rectitud, se introdujo en la iglesia. Desde entonces la obra de corrupción progresó rápidamente. El paganismo que parecía haber sido vencido, vino a ser el vencedor. Su espíritu dominó a la iglesia. Sus doctrinas, ceremonias y supersticiones se incorporaron a la fe y al culto de los que profesaban ser discípulos de Cristo. Esta avenencia entre el paganismo y el cristianismo dio por resultado el desarrollo del “hombre de pecado” predicho en la profecía como oponiéndose a Dios y ensalzándose a sí mismo sobre Dios. Ese gigantesco sistema de falsa religión es obra maestra del poder de Satanás, un monumento de sus esfuerzos para sentarse él en el trono y reinar sobre la tierra según su voluntad”. (Conflicto de los Siglos, p. 47,48)
Desarrollo CAPÍTULO 2: El Cambio de Calendario y la Historia
¿Qué dice la historia acerca del cambio de calendario? ¿Qué dice la arqueología? ¿Habrá suficiente evidencia histórica y arqueológica acerca de que el sábado del calendario Gregoriano no es el mismo que el sábado del calendario de la biblia?
En el capítulo anterior, examinamos más detenidamente Daniel 7:25 y nos dimos cuenta que el profeta Daniel en realidad predice un cambio de calendario y no meramente un cambio de día de reposo. También nos dimos cuenta que la historia confirma el testimonio de la profecía bíblica. Lo que Constantino el Grande hizo en el año 321 d.C., NO fue trasladar el descanso sabático del séptimo día de la semana al primer día de la semana. Lo que realmente sucedió fue que el emperador Constantino cambió el calendario lunisolar de la biblia con sus fechas de adoración al Creador que incluía el sábado bíblico y todas las demás fiestas solemnes. En su lugar estableció el calendario solar Juliano con sus propias fechas de adoración a los dioses paganos. Evidentemente, Roma no quería tener NADA en común con los judíos y el calendario de adoración de la biblia.
Recordemos que en el calendario Juliano de la época, el séptimo día de la semana se llamaba “dies saturni” y el primer día era “dies solis”. Mientras tanto, el séptimo día de la semana del calendario lunisolar de la biblia que los cristianos y judíos seguían, era conocido por todos con el nombre de “shabbat” en hebreo y “sabbato” en latín. El séptimo día shabbat de la biblia no tenía NADA que ver con el séptimo día dies saturni de los romanos. Es decir, en aquel entonces, no existía ningún día “sábado” en el calendario romano; solo existía el “día de Saturno”. El cambio de nombre ocurrió un tiempo después. A continuación, te compartimos nuevamente la evidencia histórica que testifica acerca del cambio de calendario profetizado por la biblia y lo que realmente sucedió.
Eusebio de Cesarea, un historiador de la iglesia contemporánea con Constantino y su adulador frecuente, es citado a menudo en relación con la legislación Dominical del tiempo. Es de creencia general que él fue el sacerdote quien finalmente bautizo a Constantino poco antes de su muerte. En la ceremonia de apertura del Concilio de Nicea (año 325 d.C.), Eusebio se sentó a la derecha de Constantino y dio el discurso de apertura. Eusebio tenía muy claro que la exaltación del dies Solis era sobre el Shabbat judío y no sobre el pagano dies Saturni romano.
“Todas las cosas cualesquiera que sean que se hacen en el Shabbat, éstas hemos transferido al día del Señor, como más adecuado, más supremo y más honorable que el Shabbat judío”. (Eusebius, Commentary on the Psalms, Psalm 91 (Psalm 92 in the A.V.), in J. P. Migne, Patrologia Graeca, Vol. 23, column 1172, traducciones del autor segun citados en R. L. Odom, Sunday Sacredness in Roman Paganism, Review & Herald Publ. Assoc., 1944, p. 141).
Según el obispo Católico Romano y erudito, Karl Josef von Hefele (1809-1893), el uso de la palabra "Saturday” en inglés (equivalente a sábado Gregoriano en español)" en el canon 29 del Concilio de Laodicea celebrado entre los años 363 y 364 d.C., es incorrecta y no aparece en el texto original del documento citado. La palabra en latín para el día de reposo hebreo utilizada en el documento original era “Sabbato”, el cual viene del hebreo bíblico “Shabbat”. Karl Josef von Hefele también tenía muy claro que la exaltación del dies Solis era sobre el Shabbat judío y no sobre el pagano dies Saturni romano. El texto original en latín de dicho documento se lee de la siguiente manera…
“Quod non oportet Christianos Judaizere et otiare in Sabbato, sed operari in eodem die. Preferentes autem in veneratione Dominicum diem si vacre voluerint, ut Christiani hoc faciat; quod si reperti fuerint Judaizere Anathema sint a Christo.”
La declaración del erudito católico conservador y apologista Patrick Madrid es realmente impactante y reveladora:
“El Calendario que seguimos, incluyendo los Adventistas del Séptimo Día, no sólo es un calendario que fue ideado por la Iglesia Católica, sino que también es un calendario que está basado en el año solar. Y el calendario judío que se observó en el tiempo de Cristo. . . sigue un ciclo lunar. Así que la gran ironía es que incluso los mismos Adventistas del Séptimo Día no están adorando en el mismo día del Shabbat, como los judíos de la época de Cristo”. (Patrick Madrid on “Open Line,” EWTN, Global Catholic Radio Network, January 5, 2006)
Ahora compartiremos contigo más pruebas históricas al respecto de nuestro tema, inclusive evidencia arqueológica. Comencemos con lo que sucedió en 1582, cuando el calendario Juliano recibió el nombre de calendario Gregoriano.

El cambio del calendario Juliano al calendario Gregoriano en 1582, fue un mero procedimiento administrativo; no afectó en nada el ciclo semanal existente de siete días – solo fue un ajuste de calendario. Básicamente, se realizó un ajuste de calendario para corregir un desface de 10 días, que se había acumulado durante más de 1,600 años desde la introducción del calendario Juliano por el emperador Julio César en el año 46 a.C. Esto provocó que la gente que se acostara a dormir la noche del jueves 4 de octubre de 1582, amaneciera al día siguiente con fecha de viernes 15 de octubre de 1582. El problema era que cada año la fecha oficial se atrasaba 11 minutos y 15 segundos con respecto a la fecha que marcaba el año solar natural de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45 segundos (ver cualquier enciclopedia disponible).

Este es un antiguo calendario Juliano en fragmentos de piedra que data de los años 63 a.C. a 37 d.C.

Reconstrucción de Fasti Antiates, el único calendario de la república romana todavía en existencia. Palazzo Massimo Alle Terme, ed. Adriano La Regina, 1998.
Como podemos apreciar de las dos piezas arqueológicas del calendario Juliano que existió antes del año 321 d.C., el calendario solar Juliano tenía una semana de 8 días que recibían el nombre de las primeras 8 letras del abecedario de A – H. No fue sino hasta el año 321 d.C. que el emperador Constantino el Grande modificó el calendario Juliano anterior para que tuviera una semana de 7 días.

Esto es un antiguo Calendario Romano ubicado en Las Termas de Tito en Roma construidas en los años 79-91 d.C.
Las Termas de Tito en Roma, fueron construidas AD 79-81. Un Palo Calendario Romano se encuentra allí, el cual muestra claramente a Saturno, dios de la agricultura, como el dios del primer día de la semana. Dies Solis, o el día de sol, se puede ver en el segundo día de la semana. La luna, la diosa lunar lleva la luna creciente como una diadema – es el tercer día de la semana. La semana termina con el día de Venus, Dies Veneris, que corresponde al moderno viernes – para entonces el viernes era el séptimo día de la semana. La semana planetaria, que el calendario juliano adoptó, es irremediablemente pagano. Los nombres bíblicos de los días de la semana en algunos idiomas incluyendo el español, fueron impulsadas y adoptadas posteriormente por la Iglesia Católica con el propósito de ocultar el origen pagano del calendario Juliano. Los hechos históricos revelan que ni el día de reposo bíblico ni el primer día las Escrituras se pueden encontrar en el calendario Juliano antiguo ni el calendario Gregoriano moderno. Si es importante adorar en un día específico, entonces es igualmente importante utilizar el calendario correcto. El calendario correcto es el calendario lunisolar de la biblia creado por Dios para calcular el día de reposo sabático.
Adicionalmente, el domingo no puede ser el día en que Jesús resucitó de los muertos, porque el domingo no existía en la semana de ocho días del calendario Juliano de su tiempo. Por otra parte, el sábado no puede ser el verdadero día de reposo bíblico ¡porque la semana planetaria de siete días originalmente comenzaba con el día de Saturno! Como podemos a las claras, es histórica y matemáticamente imposible que el séptimo día del calendario Gregoriano sea el sábado de la biblia. Asimismo, es histórica y matemáticamente imposible que Jesús resucitara un domingo. He aquí la evidencia para todos aquellos que amamos a Dios y la verdad de su Palabra.
Por último, la evidencia arqueológica muestra que los cristianos databan doblemente sus inscripciones sepulcrales, dando ambos, la fecha Juliana solar y la fecha correspondiente al calendario bíblico lunisolar. Una de las tales inscripciones, con fecha viernes 5 de noviembre de 269: "En el consulado de Claudius & Paternus (Claudio y Paterno), en las Nonas de Noviembre, el día de Venus, y en el 24º día del mes lunar, Leuces dedico [este memorial] a su hija muy querida, Severa, y a su espíritu santo. Ella murió [a la edad] de 55 años, y 11 meses, y 10 días”. (E. Diehl, Inscriptiones Latinae Christianae Veteres, Vol. 2, p. 193, No. 3391. See also J. B. de Rossi, Inscriptiones Christianac Urbis Romae, Vol. 1, part 1, p. 18, No. 11).
A la luz de estos hechos, es completamente ilógico suponer que el sábado Gregoriano es el sábado bíblico de la creación. Es verdad que el calendario Juliano finalmente llegó a ser el calendario Gregoriano sin haber ningún cambio en la semana de siete días. Sin embargo, también es verdad que el calendario Gregoriano, así como el calendario Juliano, se derivan de un sistema de calendario (o registro del tiempo) totalmente pagano y diferente al calendario de las Escrituras.
Los cristianos modernos han dado por sentado por siglos que el sábado Gregoriano es el verdadero sábado de la biblia. No obstante, los cristianos que vivieron en el tiempo de Constantino, no tenían ninguna duda o confusión sobre el asunto en cuestión: el shabbat era calculado por el calendario lunisolar de la biblia y el “día del Señor” (domingo) era calculado por el calendario pagano de Roma. Como el autor David Sidersky manifestó, "Ya no era posible aplicar el antiguo calendario (lunisolar) bajo el gobierno de Constancio” (Astronomical Origin of Jewish Chronology, Paris, 1913, p. 651). Los cristianos apostólicos, sin embargo, no obedecieron el nuevo edicto.
Nuevamente declaramos que, de la evidencia bíblica, histórica y arqueológica presentada, se desprende el engaño decepcionante y la estremecedora verdad que, ¡ni el domingo ni el sábado del calendario Gregoriano, es el verdadero día de reposo! El séptimo día de reposo de la creación se encuentra únicamente en el calendario de las Escrituras. ¡Queda al descubierto el mayor engaño satánico de la historia de la iglesia cristiana y de la humanidad!
Desarrollo CAPÍTULO 3: El Cambio de Calendario y los Judíos
¿Cambiaron los judíos el calendario de la biblia por el calendario Juliano- Gregoriano? ¿Qué dice la historia al respecto? ¿Por qué los judíos siguen dos calendarios: uno para la observancia del séptimo día de reposo y otro para las fiestas solemnes anuales? ¿El calendario lunisolar que los judíos siguen para la observancia de las fiestas anuales, es igual al calendario lunisolar de la biblia o es un calendario modificado?
En el capítulo anterior, pudimos confirmar histórica y arqueológicamente que el calendario Juliano-Gregoriano sustituyó al calendario de la biblia en la iglesia cristiana. Dicho cambio de calendarios se realizó bajo el gobierno del emperador Constantino el Grande en el año 321 d.C. Asimismo, pudimos confirmar, una vez más, que el séptimo día sábado del calendario Gregoriano es diferente al séptimo día sábado del calendario de la biblia.
Ahora, nos enfocaremos en la historia de los judíos en relación al tema del cambio del calendario de la biblia al calendario Juliano-Gregoriano. Los hechos históricos revelan que los judíos finalmente hicieron a un lado el verdadero séptimo día de reposo del calendario de la biblia y aceptaron el falso séptimo día de reposo del calendario Juliano-Gregoriano. Adicionalmente, los judíos modificaron y prefijaron el calendario lunisolar de la biblia para la futura observancia de las fiestas solemnes anuales. Dicho calendario lunisolar modificado fue establecido por el año 359 d.C. bajo el liderazgo de Hillel II, el último presidente de la historia del Sanedrín. Los judíos se vieron obligados a realizar estos cambios debido a la despiadada persecución por parte del imperio romano bajo los gobiernos de Constantino el Grande y especialmente bajo su hijo Constancio.
Lo cierto es que la gran mayoría de cristianos en el mundo ignoran los hechos reales de la historia. La verdad del cambio de calendario se ha conservado en secreto, y ha sido conocida por unos pocos. La verdad es que los líderes de las principales iglesias cristianas en el mundo (católicas, evangélicas y protestantes en general, incluyendo a La Iglesia Adventista del Séptimo Día) que tienen el conocimiento de la verdad, han decidido mantener en oculto la luz de la verdad hasta donde sea posible. Al hacerlo, han manifestado lealtad y complicidad con el archienemigo de la verdad de la Palabra de Dios. No obstante, la luz nunca permanece oculta durante todo el tiempo. La verdad siempre sale a la luz. Dios ha prometido en su Palabra que no hay nada oculto que no salga a la luz. Dios ha estado revelando toda la verdad por medio de diversos instrumentos humanos. Por ejemplo, el erudito católico conservador y apologista Patrick Madrid, hace algunos años, hizo una declaración pública muy impactante y reveladora:
“El Calendario que seguimos, incluyendo los Adventistas del Séptimo Día, no sólo es un calendario que fue ideado por la Iglesia Católica, sino que también es un calendario que está basado en el año solar. Y el calendario judío que se observó en el tiempo de Cristo. . . sigue un ciclo lunar. Así que la gran ironía es que incluso los mismos Adventistas del Séptimo Día no están adorando en el mismo día del Shabbat, como los judíos de la época de Cristo”. (Patrick Madrid on “Open Line,” EWTN, Global Catholic Radio Network, January 5, 2006)
El resultado del ecumenismo de Constantino se sintió rápidamente en toso el imperio romano. Todos los que rehusaban abandonar el calendario de la biblia para calcular la Pascua, sintieron la mano dura de la opresión caer sobre ellos. El hijo de Constantino, Constancio, tomó el acto de su padre y lo llevó un paso más allá y prohibió a los judíos el uso del calendario de la biblia. El historiador David Sidersky observó: “Ya no era posible aplicar el calendario antiguo bajo el gobierno de Constancio”. (David Sidersky, Astronomical Origin of Jewish Chronology, p. 651)
En los años subsiguientes, los judíos sufrieron una persecución feroz. Los emperadores cristianos prohibieron el cómputo del calendario hebreo y no permitieron el anuncio de los días de fiesta. Graetz dice: “Las comunidades judías fueron empujadas a la duda absoluta en cuanto a las decisiones religiosas más importantes en lo tocante a las fiestas solemnes.” La consecuencia inmediata fue el establecimiento de un calendario hebreo fijo (modificado), liderado por el Rabino Hillel II, el último presidente de la historia del Sanedrín. (Grace Amadon, “Report of Committee on Historical Basis, Involvement, and Validity of the October 22, 1844, Position”, Part V, Sec. B, pp. 17-18, Box 7, Folder 1, Grace Amadon Collection 154, Center for Adventist Research, Andrews University, Berrien Springs, Michigan.)
Antes de la destrucción de Jerusalén, el Sumo Sacerdote había estado a cargo del calendario. “Mientras el Sanedrín (La Corte Suprema Rabínica) presidía en Jerusalén, no había un calendario fijado (modificado). Ellos evaluaban cada año para determinar si el año debía ser declarado un año bisiesto (The Jewish Encyclopedia, “Calendar, History of”). Esta tarea recaía sobre el presidente del Sanedrín cuando el sacerdocio dejó de existir. “Bajo el reinado de Constancio (337- 362 d.C.) la persecución de los judíos alcanzó tal magnitud que el cálculo del calendario hebreo antiguo fue proscrito bajo pena de castigo severo (The Jewish Encyclopedia, “Calendar, History of”). Fue en respuesta a esta situación que, Hillel II, presidente del Sanedrín, dio el paso extraordinario en el año 359 d.C. de modificar el calendario bíblico antiguo para permitirle a los judíos coexistir más fácilmente con los cristianos de la época.
Cuando Hillel II “fijó o modificó” el calendario para uso futuro permanente, él incorporó años bisiestos sobre una base permanente. Hillel basó su calendario “en cálculos matemáticos y astronómicos (no en observaciones) siguiendo el ciclo metónico de 19 años. (Para mayor información, visitar Judaism 101, "Jewish Calendar," www.jewfaq.org).
Pero Hillel II hizo más que solo fijar (modificar) el calendario de la biblia, él transfirió la observancia del antiguo séptimo sábado de la biblia con fechas del 8, 15, 22 y 29 de cada mes lunar, al séptimo día (día de saturno) del calendario Juliano.
Este cambio necesitaba aún otro cambio más: las reglas de aplazamiento. El cambio del “shabbat” del calendario de la biblia al “dies saturni” (sábado Gregoriano actualmente) está claramente implicado por la necesidad de las reglas de aplazamiento que antes no habían sido necesarias. De acuerdo a la Universal Jewish Encyclopedia, “La luna nueva y el sábado, dependía del ciclo lunar y todavía lo son”. (Universal Jewish Encyclopedia, "Holidays," p. 410.) Cuando el sábado y las fiestas anuales son calculadas por el calendario lunisolar de la biblia, las reglas de aplazamiento son completamente innecesarias. La aplicación de las reglas de aplazamiento se hace necesaria únicamente cuando las fiestas anuales y el sábado son calculadas por dos calendarios diferentes.
Sin las reglas de aplazamiento, las fiestas anuales entran en conflicto (chocan) con el séptimo día del calendario romano, “dies saturni” (actualmente sábado Gregoriano).
La obra de Hillel II fue más bien un acto de supervivencia en respuesta a las brutales persecuciones de Constancio, el hijo y sucesor de Constantino el Grande. “Hillel II estaba más preocupado por la preservación del judaísmo que por la dignidad de su propia casa; por lo tanto, abandonó aquellas leyes por las que sus antepasados habían sido tan celosos y solícitos. Los miembros del Sanedrín favorecieron esta innovación. (Graetz, op. cit., Vol. II, p. 573)
Cuando Hillel II fijó o modificó el calendario lunisolar de la biblia, él mismo, como presidente del Sanedrín, otorgó el permiso a los judíos de adorar en el séptimo día del calendario de Roma (actualmente sábado Gregoriano).
El resultado es que hoy, casi 1700 años después, la acción de Constantino y la reacción de Hillel II, aún están causando un impacto decidido en las vidas de cientos de millones de cristianos en todo el mundo.
•Los Católicos adoran en el “día del sol” (actualmente Domingo) en honor a la resurrección. Esto es en concordancia con el acto de Constantino que cambió la observancia de la Pascua bíblica calculada por el calendario lunisolar por la Pascua pagana (semana santa) calculada por el calendario solar de Roma.
•Lo judíos adoran en el séptimo día del calendario de Roma “día de saturno” (actualmente sábado Gregoriano) porque las leyes del Talmud justifican el acto de guardar cualquier séptimo día si uno no sabe cuándo cae el verdadero séptimo día sábado.
•La mayoría de protestantes se han unido a los católicos en la observancia del “día del sol” (actualmente domingo), el primer día de la semana del calendario de Roma, suponiendo que es el día de la resurrección de Cristo.
•Todos los protestantes “sabáticos” que guardan el séptimo día de la semana del calendario Gregoriano (dies saturni), lo hacen porque ellos suponen que debe ser el verdadero día de reposo de la biblia porque los judíos lo guardan.
•Lo musulmanes, igualmente, honran el calendario romano/papal al asistir a sus reuniones de oración en la Mezquita todos los viernes.
Es imposible encontrar el verdadero séptimo día sábado usando el calendario Gregoriano moderno. Este calendario solar no es más que un método pagano de cálculo del tiempo. El calendario Juliano fue establecido por paganos para paganos. Fue adoptado oficialmente para uso eclesiástico en el concilio de Nicea. Más tarde, fue ajustado por el astrónomo jesuita, Christopher Clavius, a pedido del Papa Gregorio XIII, de donde toma el nombre de calendario Gregoriano. Dicho calendario está fundado en el paganismo y no tiene ninguna conexión con el calendario de la biblia.
Nadie que desee adorar al Creador en su santo sábado escogerá hacerlo en el día establecido por la abominación desoladora y el hombre de pecado. Solo el calendario de la creación puede señalar y decir cuándo es el verdadero día sábado. Haz a un lado las tradiciones de los hombres. Acepta solo la Palabra de Dios y adóralo utilizando el sistema de medición y cálculo del tiempo que Él ordenó desde el principio.
Desarrollo CAPÍTULO 4: El Cambio de Calendario y la Iglesia Cristiana
¿Cuándo cambió la iglesia cristiana el calendario de la biblia por el calendario Juliano-Gregoriano? ¿Cómo se dio el proceso de cambio? ¿Cayeron todos los cristianos en la apostasía o hubo cristianos que se mantuvieron fieles a la observancia del verdadero séptimo día del calendario de la biblia?
En nuestro último estudio, nos enfocamos principalmente en el cambio de calendario en relación a los judíos, y vimos que las acciones de dos hombres, Constantino y Hillel II, causaron un impacto imborrable en todo el mundo cristiano, casi 1,700 años después. Dicho impacto religioso se puede resumir de la siguiente manera:
1. Los Católicos adoran en el “día del sol” (actualmente domingo) en honor a la resurrección. Esto es en concordancia con el acto de Constantino que cambió la observancia de la Pascua bíblica calculada por el calendario lunisolar por la Pascua pagana (semana santa) calculada por el calendario solar de Roma.
2. Los judíos adoran en el séptimo día del calendario de Roma “día de saturno” (actualmente sábado Gregoriano) porque las leyes del Talmud justifican el acto de guardar cualquier séptimo día si uno no sabe cuándo cae el verdadero séptimo día sábado.
3. La mayoría de protestantes se han unido a los católicos en la observancia del “día del sol” (actualmente domingo), el primer día de la semana del calendario de Roma, suponiendo que es el día de la resurrección de Cristo.
4. Todos los protestantes “sabáticos” que guardan el séptimo día de la semana del calendario Gregoriano (dies saturni), lo hacen porque ellos suponen que debe ser el verdadero día de reposo de la biblia porque los judíos lo guardan.
5. Los musulmanes, igualmente, honran el calendario romano/papal al asistir a sus reuniones de oración en la Mezquita todos los viernes.
En este estudio nos enfocaremos en el cambio de calendario en relación a los cristianos.
Como hemos podido confirmar gracias a la evidencia de la biblia, la astronomía, la historia y la arqueología, es imposible encontrar el verdadero séptimo día sábado usando el calendario Gregoriano moderno. Este calendario solar no es más que un método pagano de cálculo del tiempo. El calendario Juliano fue establecido por paganos para paganos. Fue adoptado oficialmente para uso eclesiástico en el concilio de Nicea. Más tarde, fue ajustad por el astrónomo jesuita, Christopher Clavius, a pedido del Papa Gregorio XIII, de donde toma el nombre de calendario Gregoriano. Dicho calendario está fundado en el paganismo y no tiene ninguna conexión con el calendario de la biblia. El obispo católico Thomas Enright testifica al respecto:
“Fue la Iglesia Católica la que hizo la ley que nos obliga a santificar el domingo. La iglesia hizo esta ley mucho después que la biblia fuera escrita. Por eso dicha ley no está en la biblia. La Iglesia Católica no solamente abolió el sábado (de la biblia), sino también todos los demás festivales judíos”. (T. Enright, Bishop of St. Alphonsus Church, St. Louis, MO, June, 1905)
Consideremos el testimonio de los registros históricos al respecto del cambio del calendario lunisolar de la biblia al calendario Juliano-Gregoriano.
“El declive de la semana de ocho días coincidió con la expansión de Roma… La semana astrológica (planetaria) de siete días y la semana cristiana de siete días que recién habían sido introducidas en Roma estaban ganando popularidad rápidamente. Hay evidencia que indica que la antigua semana romana de ocho días y el nuevo ciclo semanal de siete días fueron utilizadas simultáneamente durante un tiempo. Sin embargo, la coexistencia de dos ciclos semanales con ritmos diferentes que se desfasaban el uno al otro, no era sostenible. Era evidente que uno de los dos ciclos semanales tenía que ceder. Como todos sabemos, fue la semana de ocho días que pronto desapareció de las páginas de la historia para siempre. (Eviatar Zerubavel, The Seven-day Circle, p. 46)
La semana planetaria de siete días fue el vehículo del cambio. Ambos, la semana de ocho días del calendario Juliano y la semana de siete días de la semana del calendario de la biblia fueron puestos a un lado para establecer la semana planetaria de siete días del Mitraísmo. Esta semana vino del paganismo, NO de la biblia, como los cristianos hoy día creen. “El tiempo era propicio para la reconciliación entre el estado y la iglesia, ambos se necesitaban mutuamente. Fue un golpe de genio de parte de Constantino en reconocer esto y actuar en consecuencia. Él ofreció la paz a la iglesia, a cambio de que la iglesia reconociera al estado y apoyara la autoridad imperial”. (Michael I. Rostovtzeff, The Social and Economic History of the Roman Empire, p. 456).
La ley dominical de Constantino reconcilió a los paganos con la mayoría de cristianos. Sin embargo, sirvió para traer al primer plano una controversia que había estado en boga por más de 100 años: cuándo celebrar el sacrificio de Jesús. Hasta ese entonces, muchos cristianos, especialmente los de oriente, todavía adoraban en el sábado de la biblia y guardaban las fiestas anuales de Dios determinados por el calendario lunisolar de la biblia. Aún muchos cristianos que ya adoraban a Dios el domingo, todavía usaban el calendario bíblico para calcular la fiesta de la Pascua.
El ciclo continuo sin interrupción de la semana del calendario Juliano, significaba que la fiesta de la Pascua bíblica del 14 de Abib (el primer mes) podía caer en cualquier día de la semana del calendario Juliano. En consecuencia, el 16 de Abib, el día de la resurrección, no siempre caía en domingo.
Aquellos que favorecían la celebración de la Pascua de Resurrección pagana (semana santa católica) formularon un decreto que proclamaba que todos los cristianos debían observar la resurrección de Jesús el domingo de Pascua (católico), en lugar de la Pascua bíblica el 14 de Abib. Así fue como la gran mayoría de los cristianos comenzaron a celebrar el viernes de la semana santa católica en conmemoración de la muerte de Cristo.
Los obispos celebraron sínodos y asambleas para tratar el tema, y todos, de común acuerdo, levantaron un decreto eclesiástico, que declaraba que el misterio de la resurrección del Señor debía celebrarse en ningún otro día sino en el día del Señor (domingo), y que el cierre del ayuno pascual debía observarse solo en ese día. (Ibid., v. 2.)
Aquellos que seguían aferrándose al calendario de la biblia protestaron inmediatamente en contra del decreto de los obispos de occidente. En una carta enviada a Víctor, el obispo de Roma, Polícrates declaró su firme creencia en seguir usando el calendario de la biblia para la celebración de la Pascua. Su carta es de especial importancia para los cristianos hoy día porque él menciona ¡a los apóstoles Juan el Amado y Felipe quienes guardaban la Pascua bíblica! El historiador Eusebio dice: “Pero los obispos de Asia, liderados por Polícrates, decidieron aferrarse a la costumbre antigua (recibida de los apóstoles). Él mismo, en una carta enviada a Víctor (obispo de Roma) y la Iglesia de Roma, expone la tradición recibida (de los apóstoles) en las siguientes palabras:
‘Nosotros observamos el día exacto; sin añadir ni quitar nada. Porque en Asia también grandes lumbreras han descansado en el Señor, los cuales se levantarán en el día de la venida del Señor, cuando venga del cielo en gloria, a llevar a sus santos. Entre estos están Felipe, uno de los doce apóstoles…y, aún más, Juan, quien fuera testigo y maestro, el mismo que se recostaba en el regazo del Señor, y… durmió en Éfeso. Y Policarpo en Esmirna, quien fuera obispo y mártir… Todos estos guardaban el día 14 de la Pascua de acuerdo con el evangelio, sin desviarse de ninguna manera, siguiendo la regla de fe’.” (Ibid., Chapter 24, v. 1-4, 6.)
De acuerdo con los hechos reales de la historia, Constantino logró tres cosas, cuyos efectos alcanzan hasta nuestros días:
1. Constantino estableció el nuevo calendario Juliano con la semana planetaria de siete días del Mitraísmo convirtiendo el Día del Sol (domingo) en el primer día de la semana, con el Día de Saturno (sábado Gregoriano) como el séptimo día de la semana.
2. Constantino estableció la tradición de la Semana Santa (la falsa Pascua Católica) y garantizó que la tradición de la Semana Santa nunca cayera en la misma fecha que la Pascua bíblica que los Apóstoles guardaron, porque los romanos no querían tener nada en común con la antigua religión judía.
3. Constantino estableció el Día del Sol (domingo) del calendario Juliano- Gregoriano como el día de adoración religiosa para los paganos y cristianos por igual, haciendo a un lado el verdadero séptimo día sábado del calendario lunisolar de la biblia.
“El efecto a largo plazo fue que el “Domingo” de la Semana Santa Católica hizo su ingreso en el paradigma cristiano como “El Día de la Resurrección”. La proposición de este realineamiento del cálculo del tiempo fue que el día que precedía al domingo de resurrección, el Día de Saturno (sábado Gregoriano), llegó a ser el verdadero día de reposo de la biblia. Este es el verdadero significado de la “ley dominical” de Constantino el Grande y colocó el fundamento para la suposición moderna de que el ciclo semanal continuo siempre ha existido (desde la creación). (eLaine Vornholt & Laura Lee Vornholt-Jones, Calendar Fraud, “Biblical Calendar Outlawed,” emphasis supplied)
Los resultados de las acciones de Constantino favorecieron a la facción pagana del imperio. Si embargo, los obispos corruptos de Roma fueron capaces de presentar estas acciones como favorables para los cristianos. “En la época de Constantino, la apostasía en la iglesia estaba lista para aliarse con un gobernador amigable con el fin de suplir la necesidad del poder de la coerción. El verdadero calendario lunisolar, que había sido transmitido desde la creación y Moisés, se perdió”. (Rostovtzeff, op. cit., p. 456)
Las acciones de Constancio también impactaron a los cristianos apostólicos. Mientras que Tertuliano revela que los cristianos que habían abrazado el paganismo ya estaban transfiriendo su adoración religiosa al “día del sol” a partir del segundo siglo, otros se aferraron al verdadero sábado de la biblia por más de 1,000 años. Casi 40 años después del Concilio de Nicea se celebró el Concilio de Laodicea (363- 364 d.C.), el cual emitió una declaración obligando a los cristianos a trabajar el sábado (Shabbat bíblico) y abstenerse de trabajar en el día del Señor (domingo). Este decreto traducido al español dice:
“Los cristianos no deberán judaizar y estar de balde el sábado (Shabbat bíblico), sino deberán trabajar ese día; pero deberán honrar especialmente el día del Señor (domingo), y como cristianos, hasta donde sea posible, no deberán trabajar ese día. Sin embargo, si son encontrados judaizando, serán excomulgados. (Tertullian, Apologia, chap. 16, in J. P. Migne, Patrologiæ Latinæ, Vol. 1, cols. 369-372; standard English translation in Ante-Nicene Fathers, Vol. 3, p. 31)
El poder político de Roma apoyó los decretos religiosos de Constantino y Constancio. Mientras que algunos eruditos han supuesto erróneamente que el conflicto era “el Día de Saturno” versus “el Día del Sol” (sábado Gregoriano vs domingo), los registros históricos revelan la realidad de que la gente de aquel tiempo conocía muy bien la existencia del calendario lunisolar de la biblia y cómo usarlo.
Muchos creyentes en las regiones de oriente odiaban la idea de abandonar el sistema bíblico del cómputo del tiempo. “Aquellos cristianos que andaban en la búsqueda de una salida de las dificultades relacionadas con la observancia del sábado bíblico, comenzaron a abrazar la observancia del primer día de la semana del calendario Juliano. Pero otros en las afueras del imperio, donde el anti- Semitismo no existía, continuaron con la veneración del séptimo día sábado de la biblia. Los cristianos en Escocia siguieron utilizando el calendario de la biblia para calcular la Pascua bíblica hasta la llegada de una reina católica en el siglo 11”. (Leslie Hardinge, Ph.D., The Celtic Church in Britain, p. 76)
Como hemos podido confirmar gracias a la evidencia de la biblia, la astronomía, la historia y la arqueología, el calendario lunisolar de la biblia es el único calendario que los patriarcas, los profetas, el pueblo de Israel, Jesús y los apóstoles usaron para determinar el séptimo día sábado y las fiestas anuales en adoración al Creador de los cielos y la tierra. De igual manera, ese era el calendario que ellos usaban para llevar un registro cronológico del tiempo en general. En toda la biblia, ese es el único calendario que se usa. No hay otro. De hecho, el calendario lunisolar de la biblia fue usada por cristianos y judíos por igual hasta el siglo IV de nuestra era. Los cristianos apostólicos guardaron el calendario del Creador durante muchos años después del año 321 d.C. hasta que finalmente cedieron a la persecución y la apostasía. Los últimos en usarla fueron los Valdenses hasta el siglo XV aproximadamente, cuando fueron reducidos al silencio como resultado de la persecución del Papado. Los Valdenses se mantuvieron fieles al calendario de la biblia y la fe apostólica durante unos 1,000 años. Luego, el calendario de la biblia se perdió por completo en la iglesia y el mundo.
En el libro “El Conflicto de los Siglos” la inspiración declara que los Valdenses guardaban el sábado de la biblia. Ellos poseían la verdad sin adulteración, la antigua fe apostólica que habían heredado de sus padres. ¡Sin duda, los Valdenses guardaban el séptimo día de reposo semanal del calendario lunisolar de la biblia! Leamos cuidadosamente las siguientes citas de la pluma inspirada:
“La fe que por muchos siglos sostuvieron y enseñaron los cristianos valdenses contrastaba notablemente con las doctrinas falsas de Roma. De acuerdo con el sistema verdaderamente cristiano, fundaban su creencia religiosa en la Palabra de Dios escrita… Su fe no era una fe nueva. Su creencia en materia de religión la habían heredado de sus padres. Luchaban en pro de la fe de la iglesia apostólica, “la fe que ha sido una vez dada a los santos” … La iglesia del desierto”, y no la soberbia jerarquía que ocupaba el trono de la gran capital, era la verdadera iglesia de Cristo, la depositaria de los tesoros de verdad que Dios confiara a su pueblo para que los diera al mundo. Entre las causas principales que motivaron la separación entre la verdadera iglesia y Roma, se contaba el odio de esta hacia el sábado bíblico. CS 62
“Los valdenses se contaron entre los primeros de todos los pueblos de Europa que poseyeron una traducción de las Santas Escrituras. Centenares de años antes de la Reforma tenían ya la Biblia manuscrita en su propio idioma. Tenían pues la verdad sin adulteración y esto los hizo objeto especial del odio y de la persecución. Declaraban que la iglesia de Roma era la Babilonia apóstata del Apocalipsis, y con peligro de sus vidas se oponían a su influencia y principios corruptores. Tras los elevados baluartes de sus montañas, refugio de los perseguidos y oprimidos en todas las edades, hallaron los valdenses seguro escondite. Allí se mantuvo encendida la luz de la verdad en medio de la oscuridad de la Edad Media. Allí los testigos de la verdad conservaron por mil años la antigua fe”. (CS, p. 63)
Conclusion Conclusión
No fue sino hasta 1840, que el reformador William Miller y sus asociados descubrieron el calendario lunisolar de la biblia, el cual usaron para calcular la fecha del 22 de octubre de 1844 como el final de la profecía de los 2,300 días de Daniel 8:14. A partir de allí, el Cielo ha venido derramando cada vez más luz con respecto al único y verdadero calendario de la biblia. Como era de esperarse, conforme a la promesa Divina y las profecías de la biblia, Dios ha derramado abundante luz a su pueblo remanente del tiempo del fin: La Iglesia Adventista del Séptimo Día. Lamentablemente, el pueblo de Dios, siguiendo los mismos pasos del pueblo de Israel de antaño, ha escogido resistir, encubrir y atacar la preciosa luz al respecto del verdadero día de reposo de la biblia, el cual solo puede ser encontrado en el único y verdadero calendario lunisolar de la creación. Más adelante, en la cuarta serie de nuestro seminario, veremos evidencia documentada sobre la actitud de la Iglesia Adventista oficial en relación a este crucial tema.
Hemos llegado al final de la segunda parte de nuestro seminario titulada “El Calendario de la Biblia y la Historia”. En nuestra siguiente serie titulada “El Calendario de la Biblia y Elena White”, examinaremos juntos todo lo que la Mensajera del Señor tiene qué decir al respecto del calendario de la biblia. Daremos respuesta a la pregunta de por qué ella no recibió la luz sobre el calendario lunisolar de la biblia y el verdadero séptimo día de reposo. Al igual que las dos series anteriores, esta serie promete ser muy fascinante. Por nada en el mundo, te lo debes perder.
La gracia, la paz y la bendición de Dios sea contigo.