PARTE 3: El Calendario de la Biblia y Elena White
Publicado el 04 de April de 2026
Contenido
Introduccion Introducción
En esta parte encontrarás abundante evidencia bíblica, histórica y del espíritu de profecía sobre qué creían Elena White y los pioneros sobre el séptimo día de reposo de la biblia. Descubrirás que Elena White y los pioneros nunca pretendieron conocer toda la verdad de la biblia acerca del séptimo día de reposo. En armonía con la biblia, la mensajera del Señor predijo que, en el futuro, antes del desenlace final del plan de salvación, Dios enviaría más luz para ayudarnos a tener un conocimiento completo en relación al sello de Dios, la marca de la bestia y el verdadero séptimo día de reposo bíblico.
Desarrollo CAPÍTULO 1: El Calendario de la Biblia y el Ministerio Profético de Elena White
¿Cuál es el papel del ministerio profético de Elena White en función de la revelación de la verdad doctrinal? ¿Pueden tomar los escritos proféticos de Elena White el lugar de la biblia? ¿Cuál es medio que Dios usa para revelar la verdad a su pueblo: el don de profecía o el estudio de la Palabra de Dios? ¿Cuál es la única fuente infalible de toda verdad: la biblia o el espíritu de profecía? ¿Cuál fuente debemos usar para comprobar la verdad del calendario de la biblia y el verdadero séptimo día de reposo, las Escrituras o el Espíritu de Profecía?
Dentro de los escritos de Elena de White se hacen numerosas declaraciones que respaldan el cálculo del tiempo lunisolar. Algunos ejemplos incluyen: 1) El reconocimiento de que la crucifixión ocurrió en la Pascua, el sexto día de la semana y el día 14 del mes lunar (CS, p. 399). 2) Confirmación de que la Pascua se celebró a nivel nacional la noche en que el Salvador descansaba en la tumba de José (DTG, p. 775). 3) Reconocimiento del último vínculo de la lluvia con la cosecha de cebada primaveral a principios de año (Trials to Triumph, p. 30, en inglés). Es cierto que hay algunas referencias en sus escritos a "viernes" y "Saturday”, (en inglés, sábado Gregoriano en español), pero esa terminología no se puede encontrar en las Escrituras. Además, es un hecho documentado históricamente que la semana planetaria de siete días en uso hoy no entró en el Calendario juliano sino hasta después de la muerte del Jesús. A continuación, presentamos dos citas más:
“Asimismo los símbolos que se refieren al segundo advenimiento deben cumplirse en el tiempo indicado por el ritual simbólico. Bajo el régimen mosaico, la purificación del santuario, o sea el gran día de la expiación, caía en el décimo día del séptimo mes judío (Levítico 16:24-39), cuando el sumo sacerdote, habiendo hecho expiación por todo Israel y habiendo quitado así sus pecados del santuario, salía a bendecir al pueblo”. (C.S. p. 397)
“Antiguamente, el año no comenzaba en medio del invierno, como ahora, sino en la primera luna nueva que seguía al equinoccio vernal (primavera)”. Spirit of Prophecy Vol. 4, p. 497 (en inglés)
La mensajera del Señor estuvo siempre en contra de que se considerara sus escritos como regla o norma de la verdad. La biblia es la única autoridad y fuente de luz y verdad. Ella declaró que solo Dios y su Palabra son infalibles. Veamos la siguiente cita: “Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla. Sólo Dios es infalible. Su palabra es verdad y en él no hay cambio ni sombra de variación”. (Carta 10, 1895, 1MS p. 42)
“Pero Dios tendrá en la tierra un pueblo que sostendrá la Biblia y la Biblia sola, como piedra de toque de todas las doctrinas y base de todas las reformas. Ni las opiniones de los sabios, ni las deducciones de la ciencia, ni los credos o decisiones de concilios tan numerosos y discordantes como lo son las iglesias que representan, ni la voz de las mayorías, nada de esto, ni en conjunto ni en parte, debe ser considerado como evidencia en favor o en contra de cualquier punto de fe religiosa. Antes de aceptar cualquier doctrina o precepto debemos cerciorarnos de si los autoriza un categórico “Así dice Jehová”.”
“Satanás trata continuamente de atraer la atención hacia los hombres en lugar de atraerla hacia Dios. Hace que el pueblo considere como sus guías a los obispos, pastores y profesores de teología, en vez de estudiar las Escrituras para saber por sí mismo cuáles son sus deberes. Dirigiendo luego la inteligencia de esos mismos guías, puede entonces también encaminar las multitudes a su voluntad.” (Conflicto de los Siglos 581.1, 2)
La Hna. Elena White afirmó que su misterio profético no tenía la función de dar a conocer nueva luz o nuevas verdades al pueblo de Dios. Por otro lado, ella manifestó que las visiones servían para confirmar alguna nueva luz o nueva verdad que Dios le había dado a su pueblo a través del estudio diligente de las Escrituras. Esta regla general fue reconocida por los pioneros de la iglesia incluyendo al Pastor Jaime White. Notemos las siguientes citas:
“Los testimonios escritos no son dados para proporcionar nueva luz, sino para impresionar vívidamente en el corazón las verdades de la inspiración ya reveladas. El deber del hombre hacia Dios y sus semejantes ha sido especificado distintamente en la Palabra de Dios. Sin embargo, son pocos entre vosotros los que obedecen a la luz dada. No son sacadas a relucir verdades adicionales; sino que Dios ha simplificado por medio de los Testimonios las grandes verdades ya dadas... Los Testimonios no han de empequeñecer la Palabra de Dios, sino exaltarla, y atraer las mentes a ella, para que pueda impresionar a toda la hermosa sencillez de la verdad”. (Consejos Para la Iglesia 44.1)
“El hecho de que le fuera presentado el tema a la Sra. de White en esta visión, dada dos días después, desvaneció las dudas que perduraban en algunas mentes, y produjo unidad entre los creyentes. Comentando cómo esta experiencia ilustraba que el oficio de las visiones consiste más en confirmar las conclusiones basadas en el estudio de la Biblia que en la introducción de nuevas enseñanzas.” (Testimonios para la Iglesia Tomo 1, 616.4)
Al respecto del papel del don de profecía en la revelación de la verdad, el pastor Jaime White escribió lo siguiente:
“La siguiente pregunta surge en forma natural: Si las visiones son dadas para corregir a los errantes, ¿por qué ella no vio antes que el tiempo escogido, las 6 de la tarde, era un error? Siempre he agradecido que Dios haya corregido el error en el momento que él juzgó correcto y apropiado, y que no haya tolerado que existiera entre nosotros una triste división en torno a este punto. Pero, querido lector, la obra del Señor en este punto se halla en perfecta armonía con la posición correcta acerca de los dones espirituales. Según parece, no es el deseo del Señor enseñar a su pueblo por medio de los dones del Espíritu en lo referente a temas bíblicos, hasta que sus siervos no hayan investigado con diligencia la Palabra. (Testimonios para la Iglesia Tomo 1, 617.1)
Pocos días más tarde, el 20 de noviembre, la Sra. White tuvo una visión que trataba de muchos asuntos, incluyendo la validación del estudio bíblico de Andrews. Tanto ella como José Bates capitularon con toda sinceridad. El estudio de la Biblia, confirmado por una visión, continuó siendo la regla general que rigió el desarrollo de la teología adventista. (Mensajera del Señor, p.156)
“El único camino correcto sería sentarse como cristianos e investigar la posición presentada a la luz de la Palabra de Dios, la cual revelará la verdad y desenmascarará el error. Ridiculizar sus ideas no debilitaría en lo más mínimo la posición de él si fuera falsa, ni fortalecería su posición si fuese verdadera. Si los pilares de nuestra fe no soportan la prueba de la investigación, es tiempo de que lo sepamos. No debe haber espíritu de farisaísmo entre nosotros. Cuando Cristo vino a lo suyo, los suyos no lo recibieron; y es un asunto de solemne interés para nosotros no seguir un camino similar por rehusar la luz del cielo.” (El Otro Poder, p. 44)
Por otro lado, Elena G. White no abogó por evitar temas controvertidos. Cuando algunos sostuvieron que era mejor evadir la “pregunta controvertida” de la interpretación de las dos leyes, ella declaró: “Si hemos tenido por verdad algunos puntos de doctrina que no soportan la crítica y la investigación cercanas es nuestro deber […] ir con paciencia a la Palabra de Dios con una mente humilde, inquisitiva y en oración”. Y entonces añadió: “La verdad no perderá nada de su fuerza o belleza por medio de la investigación, probando cada punto que hemos tenido como verdad, si preservamos la humildad de Cristo en nuestra investigación”. (The Ellen G. White 1888 Materials, p. 825)
“No debemos pensar: “Bien, tenemos toda la verdad, comprendemos los pilares fundamentales de nuestra fe, y podemos descansar sobre este conocimiento”. La verdad es progresiva y debemos caminar en su luz creciente”. (El Otro Poder p.33)
1 Tesalonicenses 5:21 “… pongan a prueba todo lo que se dice. Retengan lo que es bueno”. (Nueva traducción viviente)
Isaías 8:20 “A la ley y el testimonio! Si no dijeren conforme a esto es porque no les ha amanecido”. (Reina Valera, 1960)
Hechos 17:10-12 “Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos hombres”. (Reina Valera, 1960)
Juan 17:17 “Santifícalos en tu verdad, tu Palabra es verdad”. (Reina Valera 1960)
“Hay muchos entre nosotros que tienen prejuicios contra las doctrinas que ahora se discuten. No quieren venir para escuchar, no quieren investigar tranquilamente, sino que a ciegas presentan sus objeciones. Están perfectamente satisfechos con su posición. “Tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete”. (Apocalipsis 3:17-19. 1MS 483)
“Satanás es hábil para sugerir dudas e idear objeciones al testimonio directo que Dios envía, y muchos piensan que es una virtud, un indicio de inteligencia en ellos el ser incrédulos y presentar dudas. Los que deseen dudar, tendrán abundante ocasión para ello. Dios no se propone evitarnos toda oportunidad de ser incrédulos. El da evidencias, que deben ser investigadas cuidadosamente con mente humilde y espíritu susceptible de ser enseñado; y todos deben decidir por el peso de la evidencia. Dios da suficiente evidencia para que pueda creer el espíritu sincero; pero el que se aparta del peso de la evidencia porque hay unas pocas cosas que su entendimiento finito no puede aclarar, será dejado en la atmósfera fría y helada de la incredulidad y de la duda, y perderá su fe”. (CPI, p. 167)
“El único camino correcto sería sentarse como cristianos e investigar la posición presentada a la luz de la Palabra de Dios, la cual revelará la verdad y desenmascarará el error. Ridiculizar sus ideas no debilitaría en lo más mínimo la posición de él si fuera falsa, ni fortalecería su posición si fuese verdadera. Si los pilares de nuestra fe no soportan la prueba de la investigación, es tiempo de que lo sepamos. No debe haber espíritu de farisaísmo entre nosotros. Cuando Cristo vino a lo suyo, los suyos no lo recibieron; y es un asunto de solemne interés para nosotros no seguir un camino similar por rehusar la luz del cielo”. OP 44.2
“En el juicio los hombres no serán condenados porque creyeron conscientemente una mentira, sino porque no creyeron la verdad, porque fueron negligentes en aprovechar la oportunidad de aprender la verdad”. (Patriarcas y Profetas, 55.2)
“La ignorancia no disculpa el error ni el pecado, cuando se tiene toda oportunidad de conocer la voluntad de Dios. Dios nos ha dado su Palabra para que conozcamos sus enseñanzas y sepamos por nosotros mismos lo que él exige de nosotros.” (El Conflicto de los Siglos p. 583)
“Satanás trata continuamente de atraer la atención hacia los hombres en lugar de atraerla hacia Dios. Hace que el pueblo considere como sus guías a los obispos, pastores y profesores de teología, en vez de estudiar las Escrituras para saber por sí mismos cuáles son sus deberes. Dirigiendo luego la inteligencia de esos mismos guías, puede entonces también encaminar las multitudes a su voluntad.” (El Conflicto de los Siglos p. 653)
Desarrollo CAPÍTULO 2: El Calendario de la Biblia y la Verdad Progresiva
¿Qué es verdad progresiva? ¿Enseñan la biblia y el espíritu de profecía el principio de la verdad progresiva? ¿Advirtió Elena White a la iglesia acerca de que Dios enviaría más luz y revelaría más verdades a su pueblo en el futuro? ¿Conocía Elena White toda la verdad bíblica acerca de la marca de la bestia? ¿Conocía la Mensajera del Señor la verdad del calendario de la biblia y el verdadero séptimo día de reposo?
La Hna. Elena White nunca pretendió o reclamó conocer toda la verdad de la Palabra de Dios. Durante toda su vida, hasta el día de su muerte, ella dejó en claro que el pueblo de Dios todavía NO poseía toda la verdad, y que habría de recibir nueva luz en el futuro.
“No debemos pensar ni por un momento que no hay más luz, ni más verdad para sernos reveladas. Corremos el peligro de volvernos descuidados y de perder por nuestra indiferencia el poder santificador de la verdad, consolándonos con el pensamiento: “Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa.” Al paso que debemos retener firmemente las verdades que ya hemos recibido, no debemos considerar como sospechosa cualquiera nueva luz que Dios envíe.” (Obreros Evangélicos 325.4)
“Se hicieron preguntas en esa ocasión. “Hna. White, ¿cree usted que el Señor tiene alguna nueva luz o una ampliación de la luz para su pueblo?” Yo respondí: “Con toda seguridad. No solamente lo creo, sino que puedo hablar de esto con conocimiento de causa. Sé que hay una verdad preciosa que nos será revelada si somos el pueblo que ha de estar en pie en el día de la preparación de Dios”. (Mensajes Selectos Tomo 3 197.1)
“Se me ha hecho la pregunta: “¿Cree usted que el Señor tiene más luz para nosotros como pueblo?” Contesto que él tiene luz que es nueva para nosotros y, sin embargo, es la preciosa luz antigua que ha de brillar de la Palabra de verdad. Tenemos tan sólo las vislumbres de los rayos de la luz que todavía ha de venir a nosotros. No estamos aprovechando al máximo la luz que el Señor ya nos ha dado, y así dejamos de recibir la luz aumentada. No caminamos en la luz que ya brilla sobre nosotros.” (Mensajes Selectos Tomo 1 469.2)
“En cada época hay un nuevo desarrollo de la verdad, un mensaje de Dios al pueblo de esa generación. Las viejas verdades son todas esenciales; la nueva verdad no es independiente de la vieja, sino un desarrollo de ella. Es únicamente comprendiendo las viejas verdades como podemos entender las nuevas. Cuando Cristo deseó revelar a sus discípulos la verdad de su resurrección, comenzó “desde Moisés, y de todos los profetas”, y “declarábales en todas las Escrituras lo que de él decían”. Pero es la luz que brilla en el nuevo desarrollo de la verdad la que glorifica lo viejo. Aquel que rechaza o descuida lo nuevo no posee realmente lo viejo. Para él la verdad pierde su poder vital y llega a ser solamente una forma muerta.” (Palabras de Vida del Gran Maestro 98.3)
La Hna. Elena White declaró en su tiempo, que la iglesia adventista no conocía toda la verdad en relación al tema de la marca de la bestia. Se necesitaba más luz al respecto, porque había aspectos del tema que todavía no se comprendían.
“Esta es nuestra obra. La luz que poseemos acerca del mensaje del tercer ángel, es luz verdadera. La marca de la bestia es exactamente lo que se ha dicho que es. No todo lo que concierne a este asunto se comprende plenamente, y no se comprenderá hasta que se despliegue el rollo; pero en nuestro mundo debe realizarse una obra muy solemne. El mandamiento que Dios da a su siervo es: “Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado”. Isaías 58:1. Debe proclamarse un mensaje que despierte a las iglesias. Debe realizarse todo esfuerzo para dar la luz, no sólo a nuestro pueblo, sino también al mundo. Se me ha instruido que las profecías de Daniel y Apocalipsis debieran imprimirse en libros de tamaño reducido, con las explicaciones necesarias, y debieran enviarse a todo el mundo. Nuestro propio pueblo necesita que se ponga ante ellos la verdad con toda claridad.” (Consejos Sobre la Salud 521.3)
“Nadie es condenado hasta que haya tenido la luz y haya visto la obligación del cuarto mandamiento. Pero cuando se ponga en vigencia el decreto que ordena falsificar el sábado, y el fuerte clamor del tercer ángel amoneste a los hombres contra la adoración de la bestia y su imagen, se trazará claramente la línea entre lo falso y lo verdadero. Entonces los que continúen aún en transgresión recibirán la marca de la bestia.” (Eventos de los Últimos Días 191.1)
“Cuando los hombres rechacen entonces la institución que Dios declaró ser el signo de su autoridad, y honren en su lugar lo que Roma escogió como signo de su supremacía, ellos aceptarán de hecho el signo de la sumisión a Roma, “la marca de la bestia”. Y solo cuando la cuestión haya sido expuesta así a las claras ante los hombres, y ellos hayan sido llamados a escoger entre los mandamientos de Dios y los mandamientos de los hombres, será cuando los que perseveren en la transgresión recibirán “la marca de la bestia”. (Eventos de los Últimos Días 191.3)
La Hna. Elena White enseñó un principio que se fundamenta irrefutablemente en la biblia: la revelación de la verdad divina es una actividad progresiva. La mensajera del Señor advirtió sobre el constante desarrollo de nuevas verdades hasta el fin del mundo. Ella continuamente amonestó a la iglesia a estudiar las Escrituras diligentemente con humildad para encontrar en ella la nueva luz que Dios había prometido.
“A medida que los hijos de Dios crezcan en la gracia, obtendrán cada vez más clara comprensión de su Palabra, y discernirán nueva luz y belleza en sus verdades sagradas. Esto ha venido sucediendo en la historia de la iglesia a lo largo de todas las edades, y así seguirá siendo hasta el fin. Pero al declinar la verdadera vida espiritual, siempre hubo tendencia a dejar de progresar en el conocimiento de la verdad. Los hombres que se quedan satisfechos con la luz ya recibida de la Palabra de Dios, y desaprueban cualquier investigación más profunda de las Escrituras, se vuelven conservadores y tratan de evitar la discusión.” )El Otro Poder 38.3)
“La reforma no terminó con Lutero, como algunos suponen. Debe continuar hasta el fin de la historia del mundo. El reformador tenía una gran obra que hacer al reflejar sobre los demás la luz que Dios había permitido que resplandeciera sobre él; pero no recibió toda la luz que se debía dar al mundo. Desde esa época hasta ahora continuamente ha estado brillando nueva luz sobre las Escrituras, y se han ido desarrollando constantemente nuevas verdades.” (Historia de la Redención 370.1)
“Hermanos: Dentro de muy poco tiempo vamos a separarnos y solo el Señor sabe si viviré para volver a ver vuestros rostros; pero sea cual fuere lo que el Señor disponga, yo os encomiendo a él y os exhorto ante Dios y sus santos ángeles a que no me sigáis más allá de lo que yo he seguido a Cristo. Si Dios quiere revelaros algo por medio de alguno de sus instrumentos, estad prontos a recibirlo como lo estuvisteis para recibir la verdad por medio de mi ministerio; pues seguro estoy de que el Señor tiene más verdades y más luces que sacar de su Santa Palabra”. (Martyn 5:70. CS 293)
“Por mi parte, no puedo deplorar lo bastante la triste condición de las iglesias reformadas que han llegado a un punto final en religión, y no quieren ir más allá de lo que fueron los promotores de su reforma. No se puede hacer ir a los luteranos más allá de lo que Lutero vio; [...] y a los calvinistas ya los veis manteniéndose con tenacidad en el punto en que los dejó el gran siervo de Dios que no lo logró ver todo. Es esta una desgracia por demás digna de lamentar, pues por más que en su tiempo fueron luces que ardieron y brillaron, no llegaron a penetrar todos los planes de Dios, y si vivieran hoy estarían tan dispuestos a recibir la luz adicional como lo estuvieron para aceptar la primera que les fue dispensada”. (D. Neal, History of the Puritans 1:269. CS 294)
“El gran principio que defendieron tan noblemente Robinson y Roger Williams, de que la verdad es progresiva, y de que los cristianos deberían estar prontos para aceptar toda la luz que proceda de la santa Palabra de Dios, lo perdieron de vista sus descendientes. Las iglesias protestantes de América—lo mismo que las de Europa—tan favorecidas al recibir las bendiciones de la Reforma, dejaron de avanzar en el camino que ella les había trazado. Si bien es verdad que de tiempo en tiempo surgieron hombres fieles que proclamaron nuevas verdades y denunciaron el error tanto tiempo acariciado, la mayoría, como los judíos en el tiempo de Cristo, o como los papistas en el de Lutero, se contentaba con creer lo que sus padres habían creído, y con vivir como ellos habían vivido. De consiguiente la religión degeneró de nuevo en formalismo; y los errores y las supersticiones que hubieran podido desaparecer de haber seguido la iglesia avanzando en la luz de la Palabra de Dios, se conservaron y siguieron practicándose. De este modo, el espíritu inspirado por la Reforma murió paulatinamente, hasta que llegó a sentirse la necesidad de una reforma en las iglesias protestantes tanto como se necesitara en la iglesia romana en tiempo de Lutero. Se notaba el mismo estupor espiritual y la misma mundanalidad, la misma reverencia hacia las opiniones de los hombres, y la sustitución de teorías humanas en lugar de las enseñanzas de la Palabra de Dios”. CS, Pág. 299
“Cualquiera que con rectitud de corazón trate de hacer la voluntad de Dios siguiendo atentamente la luz que ya le ha sido dada, recibirá aún más luz; a esa alma le será enviada alguna estrella de celestial resplandor para guiarla a la plenitud de la verdad”. CS, p. 312
“Los que recibieron las grandes bendiciones de la Reforma no avanzaron por la senda tan noblemente trazada por Lutero. De cuando en cuando surgieron unos pocos fieles para proclamar nuevas verdades y poner en evidencia errores acariciados por largo tiempo, pero la mayoría, como los judíos de los días de Cristo o los católicos de los tiempos de Lutero, se contentaron con creer como sus padres y vivir como ellos vivieron. Por eso mismo la religión de nuevo degeneró en formalismo, y se retuvieron y albergaron algunos errores y supersticiones que debieran haber sido eliminados si la iglesia hubiera continuado avanzando a la luz de la Palabra de Dios. De ese modo el espíritu suscitado por la Reforma gradualmente murió, hasta que llegó a haber tanta necesidad de reforma en las iglesias protestantes como la había habido en la iglesia católica en tiempos de Lutero. Se manifestó el mismo espíritu de somnolencia, el mismo respeto por las opiniones de los hombres, la misma actitud de mundanalidad, el mismo reemplazo de las enseñanzas de la Palabra de Dios por teorías humanas. Se fomentaron el orgullo y la ostentación cubriéndolos con la capa de la religión. Las iglesias se corrompieron al aliarse con el mundo. De ese modo se degradaron los grandes principios por los cuales Lutero y sus colaboradores hicieron tanto y sufrieron tanto.” (Historia de la Redención 371)
“Cuando los hijos de Dios se sienten cómodos y satisfechos con su condición presente podemos estar seguros de que él no los favorece. Es su voluntad que avancen siempre, para recibir la abundante y siempre creciente luz que resplandece para ellos. La actitud actual de la iglesia no agrada a Dios. Ha penetrado en ella una confianza propia que ha inducido a sus miembros a no sentir necesidad de más verdad ni de mayor luz. Estamos viviendo en un tiempo en que Satanás trabaja a diestra y siniestra, delante y detrás de nosotros; sin embargo, como pueblo estamos dormidos. Dios quiere que se oiga una voz que despierte a su pueblo para que obre.” (Joyas de los Testimonios Tomo 2, p. 313)
“No debemos pensar ni por un momento que no hay más luz, ni más verdad para sernos reveladas. Corremos el peligro de volvernos descuidados y de perder por nuestra indiferencia el poder santificador de la verdad, consolándonos con el pensamiento: “Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa.” Al paso que debemos retener firmemente las verdades que ya hemos recibido, no debemos considerar como sospechosa cualquiera nueva luz que Dios envíe.” (Obreros Evangélicos 325.4)
“Es un hecho que tenemos la verdad y debemos aferrarnos con tenacidad a las posiciones que no pueden ser removidas. Pero no por eso debemos mirar con sospecha cualquier nueva luz que Dios pueda enviarnos y decir: “Realmente no necesitamos más luz que las viejas verdades que hemos recibido hasta ahora, sobre las que descansamos”. Mientras nos aferremos a esta posición, el testimonio del Testigo fiel nos aplica su reprensión: “Y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo”. Apocalipsis 3:17. Los que se sienten ricos y no sienten necesidad de nada, están ciegos con respecto a su verdadera condición frente a Dios, y no lo saben.”—(The Review and Herald, 7 de agosto de 1894. El Otro Poder 33.1)
“No debemos pensar: “Bien, tenemos toda la verdad, comprendemos los pilares fundamentales de nuestra fe, y podemos descansar sobre este conocimiento”. La verdad es progresiva y debemos caminar en su luz creciente.” (El Otro Poder 33.2)
“Los diferentes grupos de quienes profesan ser creyentes adventistas tienen cada uno un poco de la verdad, pero Dios dio todas estas verdades a sus hijos que están recibiendo preparación para el día de Dios. También les ha dado verdades que ninguno de aquellos grupos conoce, ni quiere comprender. Las cosas que están selladas para ellos, el Señor las abrió ante aquellos que quieran ver y estén dispuestos a comprender. Si Dios tiene alguna nueva luz que comunicar, permitirá que sus escogidos y amados la comprendan, sin necesidad de que su mente sea iluminada oyendo a aquellos que están en tinieblas y error.” (Primeros Escritos 124.2)
Desarrollo CAPÍTULO 3: El Calendario de la Biblia y las Revelaciones de Elena White
¿Creía Elena White que el sábado del calendario Gregoriano era el séptimo día sábado de la biblia? ¿Recibió Elena White visiones o sueños acerca del calendario de la biblia y el verdadero séptimo día de reposo? ¿Recibió alguna vez la Sierva del Señor un categórico así dice el Señor acerca de que el sábado del calendario Gregoriano era el verdadero séptimo día de reposo de la biblia?
La Hna. Elena White creía que el séptimo día de la semana del calendario Gregoriano, era el verdadero día de reposo de la biblia - del cuarto mandamiento de la ley de Dios. Sin embargo, contrario a lo que muchos creen, la mensajera del Señor nunca recibió un categórico o definitivo ‘así dice el Señor’ con respecto a, si el séptimo día de la semana del calendario Gregoriano, era o no, el verdadero día de reposo de la biblia. Esto es especialmente significativo, tomando en cuenta el número considerable de visiones que tuvo, y los cientos de artículos y miles de páginas que escribió.
Dentro de los escritos de Elena de White se hacen numerosas declaraciones que respaldan el cálculo del tiempo lunisolar. Algunos ejemplos incluyen: 1) El reconocimiento de que la crucifixión ocurrió en la Pascua, el sexto día de la semana y el día 14 del mes lunar (CS, p. 399). 2) Confirmación de que la Pascua se celebró a nivel nacional la noche en que el Salvador descansaba en la tumba de José (DTG, p. 775). 3) Reconocimiento del último vínculo de la lluvia con la cosecha de cebada primaveral a principios de año (Trials to Triumph, p. 30, en inglés). Es cierto que hay algunas referencias en sus escritos a "viernes" y "Saturday”, (en inglés, sábado Gregoriano en español), pero esa terminología no se puede encontrar en las Escrituras. Además, es un hecho documentado históricamente que la semana planetaria de siete días en uso hoy no entró en el Calendario juliano sino hasta después de la muerte del Jesús. A continuación, presentamos dos citas más:
“Asimismo los símbolos que se refieren al segundo advenimiento deben cumplirse en el tiempo indicado por el ritual simbólico. Bajo el régimen mosaico, la purificación del santuario, o sea el gran día de la expiación, caía en el décimo día del séptimo mes judío (Levítico 16:29-34), cuando el sumo sacerdote, habiendo hecho expiación por todo Israel y habiendo quitado así sus pecados del santuario, salía a bendecir al pueblo”. (C.S. p. 397)
“Antiguamente, el año no comenzaba en medio del invierno, como ahora, sino en la primera luna nueva que seguía al equinoccio vernal (primavera)”. Spirit of Prophecy Vol. 4, p. 497 (en inglés)
La Hna. Elena White tuvo una visión donde un ángel le dice que todavía no era el momento de conocer toda la verdad sobre la observancia del sábado, y que la iglesia debía seguir escudriñando diligentemente las Escrituras en espera de nueva luz en el futuro. Al mismo tiempo, el ángel le explicó que Dios no podía juzgar ni hacer responsable a su pueblo por una luz que todavía no había recibido.
“La hora de comenzar el sábado”: Durante un período de unos diez años, los adventistas guardadores del sábado observaron el reposo desde las 6 p.m. del viernes hasta las 6 p.m. del sábado. En su primer tratado sobre la perpetuidad del sábado del cuarto mandamiento, publicado en 1846, el pastor José Bates había propuesto razones supuestamente bíblicas para observar el sábado de esta manera. Citó la parábola de los obreros de la viña, el último grupo de los cuales había sido llamado “a la hora undécima” del día, y habían trabajado sólo una hora. El patrón los llamó a cuentas “al atardecer”. Mateo 20:6, 8, 12. Comparando este pasaje con la pregunta que hizo Cristo: “¿No tiene el día doce horas?”, el pastor Bates razonó que el “atardecer” comenzaba con la hora n.º 12, es decir, las 6 de la tarde, medida con respecto al tiempo ecuatorial o al comienzo del año sagrado. La razón principal de que se hayan aceptado sus conclusiones sin mayor investigación puede haber sido el respeto por sus años y experiencia, así como por su vida consagrada.” Testimonios para la Iglesia Tomo 1 616.2
“A medida que pasaba el tiempo y se esparcía el mensaje, una cantidad cada vez mayor de guardadores del sábado cuestionaban esta práctica y proponían que se usara la puesta del sol como guía para calcular el comienzo del sábado. El pastor J. N. Andrews realizó una concienzuda investigación del tema, y escribió un folleto que explicaba las razones bíblicas que favorecían la puesta del sol. Este trabajo fue presentado y analizado el sábado 17 de noviembre de 1855 en las conferencias de Battle Creek, Míchigan, con el resultado de que casi todos los asistentes se convencieron de que la conclusión a que había llegado el pastor Andrews era la correcta.” Testimonios para la Iglesia Tomo 616.3
“El hecho de que le fuera presentado el tema a la Sra. de White en esta visión, dada dos días después, desvaneció las dudas que perduraban en algunas mentes, y produjo unidad entre los creyentes. Comentando cómo esta experiencia ilustraba que el oficio de las visiones consiste más en confirmar las conclusiones basadas en el estudio de la Biblia que en la introducción de nuevas enseñanzas.” Testimonios para la Iglesia Tomo 1, 616.4
El pastor Jaime White escribió más tarde:
“La siguiente pregunta surge en forma natural: Si las visiones son dadas para corregir a los errantes, ¿por qué ella no vio antes que el tiempo escogido, las 6 de la tarde, era un error? Siempre he agradecido que Dios haya corregido el error en el momento que él juzgó correcto y apropiado, y que no haya tolerado que existiera entre nosotros una triste división en torno a este punto. Pero, querido lector, la obra del Señor en este punto se halla en perfecta armonía con la posición correcta acerca de los dones espirituales. Según parece, no es el deseo del Señor enseñar a su pueblo por medio de los dones del Espíritu en lo referente a temas bíblicos, hasta que sus siervos no hayan investigado con diligencia la Palabra. Cuando se hizo esto respecto del tiempo en que se debe comenzar el reposo sabático, y la mayoría estuvieron establecidos, algunos se hallaron en peligro de estar fuera de armonía con el cuerpo en cuanto a este tema. Entonces, sí, entonces llegó el tiempo para que Dios mostrara su bondad al manifestar los dones de su Espíritu precisamente en el acto de cumplir la obra a ellos encomendada”. Review and Herald, 25 de febrero de 1868. Testimonios para la Iglesia Tomo 1, 617.1
“Otro asunto doctrinal sobre el cual la Sra. White fue corregida en visión —una historia instructiva sobre cómo Dios conduce bondadosamente a su pueblo mediante sus mensajeros— fue el de cuándo comenzar el día de reposo semanal. El viernes 16 de noviembre de 1855, la Asociación General en sesión anunció el comienzo del sábado a las 6:00 p.m., aunque el sol se había puesto una hora antes. ¡Al día siguiente terminaron el sábado a la puesta del sol! ¿Qué ocurrió?” Mensajera del Señor 156.3
Por años los adventistas habían seguido generalmente el razonamiento de José Bates, que la puesta del sol en el ecuador (6:00 p.m.) sería la manera más uniforme de manejar el comienzo y el fin del sábado en un mundo redondo, sin importar el tiempo del año. (Otras opciones eran empezar y terminar el sábado a la salida del sol o a medianoche.) Mensajera del Señor 156.4
Pero otros creyentes se remitieron al pasaje de Levítico 23:32: “De tarde a tarde guardaréis vuestro reposo”. Con el propósito de lograr la unidad, Jaime White le había pedido a John N. Andrews que preparase un estadio bíblico sobre el tema y le diese forma escrita. Cuando se leyó el documento el sábado de mañana en el congreso de la Asociación General de 1855, la cuestión quedó resuelta para Jaime White y el resto de los delegados: todos excepto José Bates y Elena de White. (Mensajera del Señor 156.5)
"Pocos días más tarde, el 20 de noviembre, la Sra. White tuvo una visión que trataba de muchos asuntos, incluyendo la validación del estudio bíblico de Andrews. Tanto ella como José Bates capitularon con toda sinceridad. El estudio de la Biblia, confirmado por una visión, continuó siendo la regla general que rigió el desarrollo de la teología adventista". (Mensajera del Señor 156.6)
Al comentar más tarde lo ocurrido, Uriah Smith escribió: “Para que nadie dijera que la Hna. White, habiendo cambiado su manera de pensar, tuvo una visión en conformidad con dicho cambio, señalaremos que lo que se le mostró en visión respecto al comienzo del día de reposo era contrario a su propio modo de pensar en el momento cuando le fue dada la visión”. (Mensajera del Señor 156.7)
“Un asunto que requería acuerdo era la hora para empezar el sábado. Se consideraba a José Bates el padre de la verdad del sábado. Como capitán de sus propios barcos, él había navegado por todas partes y conocía acerca de cómo se marca o indica el transcurso del tiempo en diversas partes del mundo. Él llegó a la conclusión de que el tiempo según se observa en el ecuador, con la puesta del sol uniformemente a las 6:00 p.m., era la guía apropiada para la observancia del sábado, independientemente de la estación del año o del lugar. Las Escrituras requerían que la tarde o atardecer marcase el comienzo de un nuevo día, y las palabras “de tarde a tarde guardaréis vuestro sábado” (Lev. 23:32) se citaban en apoyo de este punto de vista. El número de la Review del 21 de abril de 1851 llevaba un artículo de José Bates de tres columnas en apoyo de las 6:00 de la tarde como la hora de iniciación del sábado.” (Mujer de Visión 73.8)
“En el Estado de Maine, en 1847-1848, algunos adoptaron la posición de que el sábado comenzaba a la salida del sol, y como respaldo citaban Mateo 28:1: “Pasado el sábado, cuando amanecía el primer día de la semana” (ver RH, 25 de febrero, 1868). Una visión de Elena de White detuvo en principio este error, porque el ángel repitió las palabras de la Escritura: “De tarde a tarde guardaréis vuestro sábado”. (Mujer de Visión 74.1)
“Había unos pocos que observaban el sábado de puesta de sol a puesta de sol (JW a “Mi Querido Hermano”, 2 de julio, 1848; ver también RH, 25 de febrero, 1868), pero la mayoría estaba de parte de Bates, como lo hacían Jaime y Elena White. En junio de 1854 Jaime White le pidió a D. P. Hall en Wisconsin que estudiase el asunto y encontrase una respuesta (RH, 4 de diciembre, 1855).” (Mujer de Visión 74.2)
“Cuando este pedido no tuvo fruto, Jaime le pidió a John Andrews que tomase su Biblia y extrajese las evidencias para definir la cuestión. Andrews preparó un escrito sobre el asunto. Al pasar por Battle Creek con sus padres, en noviembre, en su camino a Iowa, dejó esto en manos de Jaime White. La lectura de este ensayo se convirtió en el estudio bíblico del sábado de mañana en el congreso en Battle Creek. En base a nueve textos del Antiguo Testamento y dos del Nuevo, Andrews demostró que la “tarde” y el “atardecer” del sábado eran idénticos a la puesta del sol (Ibíd.).” (Mujer de Visión 74.3)
“Cuando el ensayo se leyó ese sábado de mañana, pudo verse que si bien la hora de las 6:00 de la tarde defendida por Bates en principio no era incorrecta —porque requería que el sábado empezase al atardecer—, en detalle era un error. Con la posición de la hora de la puesta del sol tan ampliamente apoyada por la evidencia de la Escritura, todas las congregaciones, que incluían a los dirigentes de la iglesia, aceptaron prontamente la luz y estaban listas para cambiar su práctica. Todos, esto es, excepto dos: José Bates y Elena de White.” (Mujer de Visión 74.4)
“La posición de Bates había sido aceptada y defendida en forma general. Él era el apóstol venerable de la verdad del sábado. No estaba listo para aceptar lo que había sido presentado por el joven John Andrews, y se levantaría en defensa de su posición. La visión dada a Elena de White en 1848, que corregía la hora de la salida del sol y confirmaba la “hora del atardecer”, no tenía nada que decir acerca de que la hora de las 6:00 de la tarde estuviese equivocada.” (Mujer de Visión 74.5)
“Elena de White razonaba que la hora de las 6:00 de la tarde se había puesto en práctica durante casi una década. El sábado observado de esa manera había sido una gran bendición para ella, y el ángel no había dicho nada en cuanto a que esto fuese un error. ¿Debía hacerse un cambio ahora? Las cosas quedaron así durante el resto del sábado y el domingo mientras los miembros estaban reunidos en el congreso, pero era un punto de división más bien sensible que estaba destinado a ahondarse a medida que pasara el tiempo. Entonces el Dios del cielo intervino.” (Mujer de Visión 75.1)
Elena de White escribió lo siguiente en cuanto a lo que ocurrió:
“El 20 de noviembre de 1855, mientras me hallaba en oración, el Espíritu de Dios bajó repentina y poderosamente sobre mí, y fui arrebatada en visión” (1JT, p. 30). Mujer de Visión 75.3
“Se dirigió la atención de Elena a muchos puntos, entre ellos el momento para comenzar el sábado. Ella examinó el asunto con el ángel. Esta conversación fue muy iluminadora…” Mujer de Visión 75.4
“Vi que aún es así: “De tarde a tarde guardaréis vuestro sábado”. Dijo el ángel: “Tomad la Palabra de Dios, leedla, entendedla, y no podréis errar. Leed cuidadosamente y encontraréis qué es la tarde y cuándo es”. Mujer de Visión 75.5
“Pregunté al ángel si el desagrado de Dios había estado sobre su pueblo por comenzar el sábado cuando lo hacían. Se me remitió a la primera aparición del sábado, y seguí al pueblo de Dios hasta este tiempo, pero no vi que el Señor estuviese disgustado ni que los desaprobase.” Mujer de Visión 75.6
“Pregunté por qué había ocurrido así, que a esta hora tardía debíamos cambiar el momento de comenzar el sábado. Dijo el ángel: “Entenderéis, pero no todavía, no todavía”. Dijo el ángel: “Si viene la luz, y esa luz es puesta a un lado o rechazada, entonces viene la condenación y la desaprobación de Dios; pero antes de que llegue la luz, no hay pecado, porque no hay luz para que ellos la rechacen”. Mujer de Visión 75.7
“Vi que en la mente de algunos estaba la idea de que el Señor había mostrado que el sábado comenzaba a las seis de la tarde, cuando yo sólo había visto que comenzaba a la “tarde”, y de esto se infirió que la “tarde” era a las seis.” Mujer de Visión 75.8
La Hna. Elena White tuvo una visión donde se le permitió ingresar en el santuario celestial, y presenciar las tablas de piedra que contenían la ley de los diez mandamientos. Ella vio una luz muy brillante que alumbraba especialmente el cuarto mandamiento de la ley de Dios. A decir verdad, por los eventos narrados que rodean la luz que brillaba sobre el cuarto mandamiento de la ley de Dios, el cumplimiento de esta visión debe situarse en el futuro, justo antes de la marca de la bestia y el sellamiento final.
“En cada época hay un nuevo desarrollo de la verdad, un mensaje de Dios al pueblo de esa generación. Las viejas verdades son todas esenciales; la nueva verdad no es independiente de la vieja, sino un desarrollo de ella. Es únicamente comprendiendo las viejas verdades como podemos entender las nuevas. Cuando Cristo deseó revelar a sus discípulos la verdad de su resurrección, comenzó “desde Moisés, y de todos los profetas”, y “declarábales en todas las Escrituras lo que de él decían”. Pero es la luz que brilla en el nuevo desarrollo de la verdad la que glorifica lo viejo. Aquel que rechaza o descuida lo nuevo no posee realmente lo viejo. Para él la verdad pierde su poder vital y llega a ser solamente una forma muerta.” (Palabras de Vida del Gran Maestro 98.3)
“En el Santísimo vi un arca, cuya cubierta y cuyos lados estaban recubiertos de oro purísimo. En cada extremo del arca había un hermoso querubín con sus alas extendidas sobre el arca. Sus rostros estaban frente a frente y miraban hacia abajo. Entre los ángeles había un incensario de oro, y sobre el arca, donde estaban los ángeles, un resplandor sumamente luminoso que se semejaba a un trono donde mora Dios. Junto al arca estaba Jesús, y, cuando las oraciones de los santos llegaban a él, el humo del incienso surgía del incensario y Jesús ofrecía a su Padre esas oraciones con el humo del incienso. Dentro del arca estaba el vaso de oro con el maná, la florida vara de Aarón y las tablas de piedra, que se plegaban la una sobre la otra como las hojas de un libro. Jesús las abrió, y vi en ellas los Diez Mandamientos escritos por el dedo de Dios. En una tabla había cuatro, y en la otra seis. Los cuatro de la primera brillaban más que los otros seis. Pero el cuarto, el mandamiento del sábado, brillaba más que todos; porque el sábado fue puesto aparte para que se lo guardara en honor del santo nombre de Dios. El santo sábado resplandecía; lo circuía un nimbo de gloria. Vi que el mandamiento del sábado no estaba clavado en la cruz, pues de haberlo estado, también lo hubieran estado los otros nueve, y tendríamos libertad para violarlos todos, así como el cuarto. Vi que, por ser Dios inmutable, no había cambiado el día de descanso”. pero el papa lo había transferido del séptimo al primer día de la semana, pues iba a cambiar los tiempos y la ley.”
“También vi que, si Dios hubiese cambiado el día de reposo del séptimo al primer día, asimismo hubiera cambiado el texto del mandamiento del sábado escrito en las tablas de piedra que están en el arca del lugar santísimo del templo celestial, y diría así: El primer día es el día de reposo de Jehová tu Dios. Pero vi que seguía diciendo lo mismo que cuando el dedo de Dios lo escribió en las tablas de piedra, antes de entregarlas a Moisés en el Sinaí: “Mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios.” Vi que el santo sábado es, y será, el muro separador entre el verdadero Israel de Dios y los incrédulos, así como la institución más adecuada para unir los corazones de los queridos y esperanzados santos de Dios.”
“Vi que Dios tenía hijos que no reconocen ni guardan el sábado. No han rechazado la luz referente a él. Y al empezar el tiempo de angustia, fuimos henchidos del Espíritu Santo, cuando salimos a proclamar más plenamente el sábado. Esto enfureció las otras iglesias y a los adventistas nominales, pues no podían refutar la verdad sabática, y entonces todos los escogidos de Dios, comprendiendo claramente que poseíamos la verdad, salieron y sufrieron la persecución con nosotros. Vi guerra, hambre, pestilencia y grandísima confusión en la tierra. Los impíos pensaron que nosotros habíamos acarreado el castigo sobre ellos, y se reunieron en consejo para raernos de la tierra, creyendo que así cesarían los males.” (Cristo en su Santuario 12.4)
“Quienquiera que obedezca el cuarto mandamiento hallará que se traza una línea de separación entre él y el mundo. El sábado no es un requerimiento humano, sino una prueba de Dios. Es lo que distinguirá a quienes sirven a Dios de los que no le sirven; y acerca de este punto se producirá el último gran conflicto de la controversia entre la verdad y el error.” CPI 485.1
Conclusion Conclusión
En este capítulo pudimos ver que la sierva del Señor continuamente dejó tres cosas en claro:
1. Ella nunca recibió toda la luz de la verdad con respecto a la enseñanza del séptimo día sábado, la ley de Dios, el sello de Dios y la marca de la bestia.
2. Ella claramente señaló que Dios daría más luz en el futuro al respecto del las enseñanzas antes mencionadas.
3. Su misterio profético nunca tuvo la función de reemplazar el estudio de la biblia ni descubrir nuevas verdades para el pueblo de Dios.
La gracia, la paz y la bendición de Dios sea contigo.