PARTE 4: El Calendario de la Biblia y la Iglesia Adventista del Séptimo Día
Publicado el 04 de April de 2026
Contenido
- Introducción
- CAPÍTULO 1: El Calendario de la Biblia y el Movimiento Millerita
- CAPÍTULO 2: El Calendario de la Biblia y el Comité de Estudio de 1938
- CAPÍTULO 3: El Calendario de la Biblia y el Comité de Estudio de 1995
- CAPÍTULO 4: La Verdad del Calendario de la Biblia Sale a la Luz Pública
- Conclusión
Introduccion Introducción
En esta parte encontrarás abundante evidencia histórica sobre la relación entre la Iglesia Adventista del Séptimo Día y el calendario de la biblia. Descubrirás que Dios ha cumplido las profecías de la biblia y el espíritu de profecía y su promesa de enviar más luz a su pueblo remanente del tiempo del fin como depositaria de su verdad, en relación a los temas del sello de Dios, la marca de la bestia y el verdadero día de reposo. Sin embargo, descubrirás que la Asociación General ha sostenido una actitud de resistencia, silencio, encubrimiento, rechazo y lucha en contra de la abundante luz que Dios misericordiosamente le ha derramado, especialmente en 1938, 1995 y 2006. Debido a que el liderazgo oficial de la iglesia se ha negado a compartir la luz del cielo, Dios ha estado utilizando a hombres y mujeres adventistas fieles a su Palabra para llevar adelante la misión de anunciar a la iglesia y el mundo la creciente nueva luz sobre el único y verdadero calendario de la biblia y el verdadero séptimo día de reposo de las Escrituras.
Desarrollo CAPÍTULO 1: El Calendario de la Biblia y el Movimiento Millerita
¿Cómo descubrieron los Milleritas el calendario lunisolar de la biblia? ¿Podrían haber entendido la profecía de los 2,300 días sin el conocimiento del calendario de la biblia? ¿Podrían los Milleritas haber llegado a la fecha del 22 de octubre de 1844 sin aplicar las reglas astronómicas del calendario lunisolar de las Escrituras? ¿Tendríamos el mensaje del santuario celestial sin el calendario de la biblia? ¿Podría existir la Iglesia Adventista del Séptimo sin el descubrimiento y la aplicación del calendario de las Escrituras?
En este capítulo, no solamente estudiaremos el papel que jugó el calendario lunisolar de la biblia en el descubrimiento y la comprensión de la profecía de los 2,300 días, sino también la importancia que tuvo en la fundación del Movimiento de la Reforma Adventista y posteriormente, en la fundación de la misma Iglesia Adventista del Séptimo Día. La realidad es que, sin el descubrimiento y la aplicación del calendario de las Escrituras, no tendríamos la fecha del 22 de octubre de 1844. Sin la fecha del 22 de octubre de 1844, no tendríamos el mensaje del santuario celestial. Sin el mensaje del santuario celestial, no tendríamos la doctrina fundacional de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Es decir, la Iglesia Adventista del Séptimo Día debe su existencia al mensaje del santuario celestial contenido en la profecía de los 2,300 días, la cual ha sido calculada correctamente por medio del calendario lunisolar de las Escrituras. Como sabemos, en la década de 1830, durante el movimiento adventista, los Milleritas descubrieron el calendario lunisolar de la biblia y lo utilizaron para calcular la fecha exacta del martes 22 de octubre de 1844 como el final de la profecía de los 2,300 días de Daniel 8:14. Desde aquel descubrimiento, Dios ha estado derramando progresivamente más y más luz en torno a la necesidad de utilizar el calendario lunisolar de las Escrituras para calcular el verdadero séptimo día sábado del cuarto mandamiento de la ley de Dios.
Mira lo que dice la hermana Elena White sobre la importancia del mensaje del santuario celestial para la Iglesia Adventista del Séptimo Día:
“El pasaje bíblico que más que ninguno había sido el fundamento y el pilar central de la fe adventista era la declaración: “Hasta dos mil y trescientas tardes y mañanas; entonces será purificado el santuario” Daniel 8:14 (C.S., p. 405).
“Pero Dios había dirigido a su pueblo en el gran movimiento adventista; su poder y su gloria habían acompañado la obra, y él no permitiría que esta terminase en la oscuridad y en un chasco, para que se la cubriese de oprobio como si fuese una mera excitación mórbida y producto del fanatismo. No iba a dejar su Palabra envuelta en dudas e incertidumbres. Aunque muchos abandonaron sus primeros cálculos de los períodos proféticos, y negaron la exactitud del movimiento basado en ellos, otros no estaban dispuestos a negar puntos de fe y de experiencia que estaban sostenidos por las Sagradas Escrituras y por el testimonio del Espíritu de Dios. Creían haber adoptado en sus estudios de las profecías sanos principios de interpretación, y que era su deber atenerse firmemente a las verdades ya adquiridas, y seguir en el mismo camino de la investigación bíblica. Orando con fervor, volvieron a considerar su situación, y estudiaron las Santas Escrituras para descubrir su error. Como no encontraran ninguno en sus cálculos de los períodos proféticos, fueron inducidos a examinar más de cerca la cuestión del santuario. (C.S., p. 406)
“Así que los que andaban en la luz de la palabra profética vieron que, en lugar de venir a la tierra al fin de los 2.300 días, en 1844, Cristo entró entonces en el lugar santísimo del santuario celestial para cumplir la obra final de la expiación preparatoria para su venida”. (C.S., p. 416)
Guillermo Miller y sus asociados descubrieron que el calendario hebreo rabínico tradicional no se alineaba con la cronología de los eventos especificados en la profecía de los 2,300 días, en cuanto a las fechas de la orden de Artajerjes de reconstruir Jerusalén, la terminación de la obra de reconstrucción de Jerusalén, el bautismo y la muerte de Jesús, el fin del tiempo de gracia para el pueblo de Israel y el apedreamiento de Esteban y la purificación del santuario celestial. El calendario rabínico, se basaba en el calendario prefijado (modificado) creado por Hillel II en el año 359 d.C. En medio de la investigación, Dios les dio a conocer el antiguo calendario hebreo Caraíta. Los Caraítas eran un grupo de judíos que se mantenían fieles al calendario lunisolar de las Escrituras, tal como Moisés lo había enseñado en la ley. Cuando los Milleritas probaron el calendario Caraíta, de repente, ¡todos los eventos proféticos antes mencionados, se alinearon perfectamente! ¡Los Milleritas acababan de descubrir el verdadero calendario lunisolar de las Escrituras! El hallazgo era maravilloso e irrefutable.
Por cierto, en la época del Movimiento de la Reforma Adventista, los mismos Caraítas ya habían abandonado el uso de su propio calendario, y habían adoptado el calendario judío rabínico en su lugar. Eso es evidente porque en 1844, tanto judíos Caraítas como judíos rabínicos de la época celebraron el Día de la Expiación (Yom Kippur) el 23 de septiembre conforme al calendario prefijado creado por Hillel II, en lugar del 22 de octubre conforme al antiguo calendario Caraíta, el cual se ajustaba al calendario de las Escrituras dado por Moisés. (Para una información más detallada sobre cómo funciona el calendario de la biblia, le sugerimos estudiar los siete capítulos de la primera parte de nuestro seminario titulado “Conociendo el Calendario de la Biblia”).
Como podemos notar en la siguiente referencia de un periódico millerita denominado The Midnight Cry, los Milleritas no solamente tenían conocimiento sobre el calendario rabínico sino también sabían que era un calendario defectuoso: “En esta ciudad, los judíos observaron el lunes, 23 de septiembre, como el décimo día del séptimo mes, pero en esto, por supuesto, ellos siguen el cómputo de los judíos rabínicos, y ellos están probablemente un mes adelantados”. The Midnight Cry (3 de octubre de 1844), p. 101.
A continuación, compartimos varias citas de la Revista Ministerio en su artículo titulado ¿22 de octubre o 23 de septiembre?, escrito por el director de la Escuela Adventista de Teología del Ecuador, porque creemos que contiene evidencias sólidas que confirman la comprensión adventista en relación a la fecha del Día de la Expiación de 1844.
“Fue el Millerita Samuel Snow quien enfatizó desde la primavera y el verano de 1844 que el décimo día del séptimo mes ‘podría terminar alrededor del 22 de octubre’, no de acuerdo con el cálculo rabínico, sino de acuerdo con el calendario caraíta. (Alberto R. Timm, El Santuario y el mensaje de los tres ángeles (Lima: Editorial Imprenta Unión, 2004), p. 38)
“El término caraítas significa literalmente ‘seguidores de la Escritura’. Se denomina así al movimiento judío conservador que a partir del siglo VIII d.C. se resistió a aceptar el Talmud, incluidas las interpretaciones y los comentarios midráshicos aceptados por los judíos rabínicos, abogando en su lugar por una estricta adherencia solo a las enseñanzas de la Escritura. En este sentido, se puede decir que los caraítas eran los protestantes dentro del judaísmo”. (http://www.caraítas.org/Karaite-Komer/caraismo.html (consultada el 10 de febrero de 2008).
“Una de las cosas que los caraítas rechazaron del judaísmo rabínico fue su calendario, porque sigue un cálculo (humano), y no las Escrituras, para comenzar el año. Los caraítas optaron por aplicar el método bíblico de contar los años tomando en cuenta el avistamiento de la luna y de la cebada en el campo. ‘Al hacer esto, ellos algunas veces guardaban sus festivales un mes más tarde que los judíos rabinitas’.” (Rodrigues, p. 88)
“En armonía con lo anterior, existe un artículo escrito en 1836 y publicado en abril de 1840, en el American Biblical Repository, por el rabino judío Calman, que había ido como misionero a los judíos de oriente patrocinado por individuos privados. En el momento de escribir el artículo, estaba a punto de volver a Jerusalén desde Beirut donde él había ido a recuperar su salud. Este documento fue citado parcialmente el 5 de diciembre de 1843 en Signs of the Times, y el 20 de marzo de 1844 en Advent Herald. Calman afirma: ‘Quiero empezar por afirmar un hecho de gran importancia, del que yo era totalmente ignorante antes de que yo llegase a este país (Palestina), que probará que las estaciones de los festivales, designados por Dios para la nación judía, se han anulado y subvertido por la ley oral de los escribas y fariseos […]. En la actualidad, los judíos en la Tierra Santa no tienen el menor respeto a esta temporada nombrada e identificada por Jehová, sino que siguen las normas prescritas en la ley oral, al añadir un mes a cada segundo o tercer año, y así hacer que el año lunar corresponda con el solar. Y cuando llega el día 15 de Nisán (nisán) según este cálculo, ellos comienzan a celebrar la citada fiesta, aunque el chedesh haabib puede haber pasado, o incluso no haber llegado. En general la verdadera (fiesta) se produce después de que ellos han celebrado todo el mes, que no es más que revertir el mandamiento en la ley, que manda que el chedesh haabib precede al festival y no el festival al chedesh haabib […]’.” (El artículo se encuentra publicado en la web por Bob Pickle en http:// www.pickle-publishing.com/papers/karaite- reckoning-1844.htm (consultada el 10 de febrero de 2008)
“Calman, testigo presencial en Tierra Santa, menciona cómo el judaísmo rabínico no respetaba el orden festivo de acuerdo con la cosecha, sino por un cálculo prefijado. Esto daba como resultado que las fiestas de Abib fueran celebradas hasta un mes antes de la fecha verdadera. Por lo tanto, en 1836, los judíos caraítas de Tierra Santa celebraron el inicio de año (Abib) un mes más tarde que los judíos rabínicos, en el tiempo de la cosecha de cebada. Esta información de un testigo presencial fue una fuerte evidencia para que los Milleritas objetaran la llegada del Día de la Expiación el 23 de septiembre y la favorecieran un mes más tarde”.
“No obstante, existe un artículo en The Midnight Cry que confirma que el calendario rabínico celebra el inicio de año un mes antes de que la cebada esté lista para la cosecha en Jerusalén, basado en el testimonio de muchos viajeros: ‘Los cálculos rabínicos hacen que el primer día de Nisán comience con la luna nueva más cercana al día en que el sol entra en Aries, en el equinoccio invernal. Sin embargo, se debería observar que los judíos caraítas mantienen que los rabinos han cambiado el calendario, de modo que, para presentar los primeros frutos el 16 de Nisán, sería imposible si el tiempo se calcula de acuerdo con los cálculos rabínicos, puesto que la cebada no está en la espiga en Jerusalén hasta un mes más tarde. El informe de muchos viajeros confirma la posición de los caraítas’.” (The Midnight Cry (11 de octubre de 1844), p. 117 (la cursiva no está en el original).
“Sin embargo, como lo ha observado correctamente Pickle, esta cita comprueba que ‘en algún punto entre 1641 y 1860, los caraítas en Palestina empezaron a usar el cálculo rabinita’. Más exactamente, el artículo de Calman de 1836 y el testimonio de muchos viajeros demuestra que los caraítas de Jerusalén continuaban celebrando la fiesta de Abib según el método bíblico, entre 1836 y un tiempo antes de 1860. Así, Pickle está en lo correcto cuando dice que ‘es enteramente posible que ellos lo estuvieron todavía (haciendo) en 1844’.” La realidad es que para 1844, los Caraítas ya se encontraban siguiendo el calendario rabínico. (Karaite Reckoning vs. Rabbanite Reckoning. Was October 22 the Right Date, or Was it September 23? Página web: http://www.pickle-publishing.com/papers/karaite-reckoning- 1844.htm (consultada el 10 de febrero de 2008).
“Puesto que el calendario rabínico tenía una diferencia de “hasta un mes” con el método de los caraítas de Jerusalén para contar el inicio de año, los Milleritas tenían buenas razones para esperar el Día de la Expiación un mes después de la fecha propuesta por el cálculo rabínico. El siguiente documento contiene la posición millerita de las fiestas judaicas: “El año sagrado judío comienza con una luna nueva en la primavera. De acuerdo con el calendario común judío, el presente año sagrado empezó el 19 o 20 de marzo, y la Pascua fue el 4 de abril, pero si esto era demasiado temprano para la cosecha de cebada en Judea, entonces el año debió haber comenzado un mes más tarde; es decir, cerca del 18 de abril. Haremos una lista de los más importantes festivales judíos; sobre esta base, calcularemos cada mes empezando cerca de un día después del cambio de luna:
‘Como la luna nueva cambia en la noche del 11 de octubre, no será visible hasta el 13, siendo ese el tiempo más probable para el comienzo del mes del séptimo mes’. (The Midnight Cry (11de octubre de 1844), p. 117; citado en Rodrigues, p. 93)
Hoy día sabemos que, para no desfasarse con el ciclo de las estaciones y el ciclo de la agricultura, el año del calendario de la biblia, debe iniciar sin falta con la primera luna nueva después del equinoccio de la primavera, el cual ocurre entre el 20 y 21 de marzo todos los años. Cuando el mes número doce de cualquier año finaliza con la luna nueva antes del equinoccio primaveral, entonces a ese año se le añade un decimotercer mes, convirtiéndose naturalmente en un año bisiesto. El problema del calendario rabínico prefijado creado por el Rabino Hillel II en el año 359 d.C., es que comienza el año con la luna nueva más cercana al equinoccio de la primavera. En consecuencia, a veces se adelanta un mes con respecto al calendario correcto de la biblia, establecido por Moisés. Esto es exactamente lo que sucedió en 1844. Los judíos celebraron el “Yom Kippur” el 23 de septiembre, un mes antes de la fecha señalada por el calendario Mosaico de la biblia, el 22 de octubre. (Para más detalles ver el capítulo 2 de la primera serie: “Conociendo el Calendario de la Biblia, Paso a Paso”).
La Mensajera del Señor deja en claro que, tanto el comienzo del año como la fecha de la celebración del Día de la Expiación deben ser calculados por medio del calendario de la biblia. Mira lo que dice ella:
“Asimismo los símbolos que se refieren al segundo advenimiento deben cumplirse en el tiempo indicado por el ritual simbólico. Bajo el régimen mosaico, la purificación del santuario, o sea el gran día de la expiación, caía en el décimo día del séptimo mes judío (Levítico 16:29-34), cuando el sumo sacerdote, habiendo hecho expiación por todo Israel y habiendo quitado así sus pecados del santuario, salía a bendecir al pueblo”. (C.S. p. 397)
“Antiguamente, el año no comenzaba en medio del invierno, como ahora, sino en la primera luna nueva que seguía al equinoccio vernal (primavera)”. Spirit of Prophecy Vol. 4, p. 497 (en inglés)
Personalmente, estoy convencido que hay dos razones principales por las cuales Dios nunca derramó luz clara y abundante a su pueblo en los años subsiguientes a 1844, sobre la verdad del séptimo día del calendario lunisolar de la biblia. La primera razón es que, en el calendario profético Divino, aún no era el momento de hacerlo. De acuerdo con su voluntad, Dios se reservó el derecho de hacerlo en un tiempo futuro que Él estimaba el adecuado en el desarrollo del plan de salvación en el contexto de los últimos días. La segunda razón es que el pueblo de Dios todavía no estaba listo para recibir la nueva luz. Especialmente, después de que la iglesia adventista rechazara el mensaje de la justificación por la fe de 1888. No fue sino hasta 1938, que el Padre Eterno derramó luz clara y abundante a su pueblo por primera vez, en relación al calendario de la biblia.
Desarrollo CAPÍTULO 2: El Calendario de la Biblia y el Comité de Estudio de 1938
¿Qué sucedió en el comité de estudio de 1938 organizado por la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día? ¿Quiénes integraron el comité de estudio de 1938? ¿Qué fue lo que descubrieron en relación al calendario de la biblia y la fecha del 22 de octubre de 1844? ¿Qué fue lo que descubrieron en relación al calendario de la biblia y el séptimo día de reposo? ¿Qué fue lo que descubrieron en relación a las fechas de la crucifixión y resurrección de Jesús? ¿Qué decidieron hacer con sus descubrimientos sorpresivos e inesperados?
Después de que Dios diera a conocer su calendario al pueblo adventista para un correcto entendimiento de la profecía de los 2,300 días, pasaron aproximadamente cien años antes de que Dios decidiera derramar luz clara y abundante sobre el calendario lunisolar de la biblia. En 1938, la Conferencia General organizó una comisión para reexaminar la posición de la iglesia en relación a la fecha del 22 de octubre de 1844 y el mensaje del santuario celestial. En el capítulo de hoy, haremos un repaso sobre lo que sucedió en el comité de estudio de 1938.
El 1 de noviembre de 1938, después de varios años de insistencia del Pastor John H. Wierts, finalmente las autoridades de la Conferencia General accedieron a nombrar una comisión especial para realizar una conferencia con el Pastor Wierts en relación a la posición de la denominación con respecto a la fecha del 22 de octubre de 1844 y el día de la crucifixión de Cristo. Aquella comisión estaba integrada por un total de 7 miembros, siendo el presidente de la misma, el Pastor M. L. Andreasen. Después de un estudio extenso, se encontraron con tres hallazgos sorprendentes e inesperados. Primero, ¡la fecha del 22 de octubre de 1844, solamente se puede calcular utilizando el calendario lunisolar de la biblia! Segundo, ¡la fecha de la crucifixión de Jesús, el 14 de Nisán de la Pascua del año 31 d.C., no cae un viernes sino un miércoles! En consecuencia, ¡Jesús resucitó un viernes, no un domingo! Tercero, el descubrimiento más impactante de los tres: ¡el séptimo día sábado se puede determinar solo cuando se usan las reglas astronómicas naturales del calendario lunisolar de las Escrituras! Por consiguiente, ¡el sábado del calendario Gregoriano NO es el sábado de la biblia! En su amor y sabiduría, Dios había decidido que había llegado el momento de derramar a su pueblo remanente del tiempo del fin, luz clara y abundante sobre su calendario y día sábado verdaderos. En aquella ocasión los líderes de la Conferencia General, consideraron las ventajas y desventajas de aceptar y obedecer la nueva verdad. Lamentablemente, siguiendo el consejo de dos de sus miembros más respetados, los Pastores Le Roy Froom y M. L. Andreasen, llegaron a la conclusión que, la obediencia a esta nueva luz generaría una serie de inconvenientes para los intereses religiosos de la denominación. Lo que es aún peor, los dirigentes de la iglesia mundial decidieron ocultar la verdad a la feligresía de la iglesia en general. Hasta el día hoy, nunca publicaron los descubrimientos de aquel comité de investigación. Decidieron mantener todo en secreto. Sin embargo, Dios ha prometido en su Palabra que no hay nada en secreto que no haya de salir a la luz. En años recientes, ha salido a la luz pública suficiente evidencia sobre lo que realmente sucedió con el comité de estudio de 1938.
A continuación, presentamos la evidencia documentada. La fuente principal es el libro en inglés “Hiding the Lunar Sabbath” publicado por BibleTruthers.org y TheCreatorsCalendar.com. Te sugerimos leer dicho libro en su totalidad para tener mucha más información al respecto del tema en cuestión. Las citas han sido traducidas por este autor. Al final de este capítulo, encontrarás una lista de fuentes adicionales.
La historia comienza en los años anteriores a 1938, cuando el Pastor John H. Wierts se sorprendió al enterarse por medio de sus maestros hebreos, rabinos, que el 22 de octubre no había sido Yom Kippur en 1844, sino, según ellos, había sido el 23 de septiembre. El Pastor Wierts vio de inmediato las ramificaciones de este asunto. Si el 22 de octubre realmente no había sido el Día de la Expiación en 1844, esto abriría las puertas para que los detractores de la iglesia la atacaran en varios puntos. Años más tarde, en una carta a L. E. Froom, fechada el 29 de junio de 1945, Wierts recordó:
“Gracias a mi relación con los rabinos judíos, mis maestros hebreos, descubrí hace muchos años a partir de sus registros hebreos, que el Día de la Expiación judío rabínico en 1844 cayó el lunes 23 de septiembre. Luego decidí hacer una investigación cuidadosa sobre este importante punto. Debido a mi amistad Con el Dr. Eichelberger del Observatorio Naval de los EE. UU., Washington, D.C., tuve acceso a los registros astronómicos del Observatorio. En base a dichos registros astronómicos elaboré los hechos astronómicos bíblicos, cronológicos, calendáricos relativos a 457 a.C., 27 d.C., 31 d.C. y 22 de octubre de 1844, d.C. y descubrí que todas esas fechas importantes en "El Conflicto de los Siglos" eran correctos. Su meticulosa investigación finalmente culminó en un manuscrito de 283 páginas. "Sabiendo también que, tarde o temprano, nuestros adversarios nos desafiarían con todos esos datos importantes", comenzó Wierts en 1932, a apelar a varios miembros de la Conferencia General, funcionarios de la iglesia para llevar a cabo una investigación oficial sobre el tema. Sus esfuerzos parecieron haber tenido poco éxito durante la mayor parte de los seis años siguientes. Finalmente, el 1 de noviembre de 1938, las autoridades de la Conferencia General votaron a favor de que los pastores E. D. Dick y M. E. Kern presentaran a los oficiales la sugerencia de un comité de estudio para una conferencia con J. H. Wierts en relación a la posición de la denominación con respecto a la fecha 22 de octubre de 1844 y el día de la crucifixión”. (Consejo de Oficiales de CG con J. H. Wierts, Reunión de Oficiales, 1 de noviembre de 1938, énfasis agregado).
“Es importante tener en cuenta que, desde el principio, el enfoque abarcó, no solo la verdadera fecha del Día de la Expiación en 1844, sino también el día correcto para la crucifixión. Los dos están inseparablemente entrelazados porque cuando los principios del calendario lunisolar (utilizados para determinar el Día de la Expiación para 1844) se aplican al año de la crucifixión, es innegable que hay un problema. Específicamente, la crucifixión, que ocurrió el sexto día de la semana bíblica, no cayó el viernes de la semana juliana (calendario Juliano-Gregoriano). Este fue el dilema por el cual, al final, no pudieron encontrar una resolución sin admitir que el sábado Gregoriano no es el sábado bíblico del séptimo día. El 7 de noviembre de 1938, se formó un comité para estudiar el tema. Inicialmente llamado Comité de Investigación Adventista, consistía en luminarias adventistas, muy respetadas por su conocimiento teológico. El Dr. Leroy Edwin Froom fue elegido para presidir el comité. La Dra. Lynn Harper Wood fue la secretaria. Los otros miembros fueron el Dr. M. L. Andreasen, el profesor M. E. Kern, el profesor W. Homer Teesdale, el profesor Albert W. Werline y el Pastor F. C. Gilbert”. (Acta, reunión de oficiales, 18 de diciembre de 1939, énfasis agregado).
“Al informar sobre su investigación inicial a los oficiales de la Conferencia General, el Dr. Froom Afirmó que, como presidente del comité, quería presentar ciertos problemas que habían encontrado sobre los cuales deseaban consejo. Algunos de nuestros detractores han planteado la afirmación de que los judíos celebraron la Pascua el 23 de septiembre del año 1844 y que, por lo tanto, la denominación tenía una fecha incorrecta. Sin embargo, se ha comprobado que el 23 de septiembre fue celebrado solo por los judíos rabínicos, pero que los judíos ortodoxos caraítas habían mantenido la fecha correcta… Debemos determinar los motivos de la elección del 22 de octubre de 1844, que hemos seguido todos estos años. Algunos de nuestros hombres tampoco parecen estar seguros de la fecha en que ocurrió la crucifixión…”
“El resultado de este informe inicial tuvo consecuencias de largo alcance: se agregó un nuevo miembro al comité: ‘El hermano Froom declaró además que necesitábamos datos astronómicos y cronológicos para establecer estas fechas sin lugar a dudas. . . También están unidos en el juicio de que la señorita Grace Amadon, que ha estudiado los aspectos astronómicos de estas fechas durante varios años ha contactado a las autoridades astronómicas en gran medida, podría ofrecerle al comité una ayuda real… Le Roy Froom declaró que Grace Amadon ha trabajado lo suficiente en los aspectos astronómicos del 22 de octubre de 1844 para ser de valor para el comité… Podríamos necesitarla durante cuatro o cinco semanas y ella podría hacer algunas cosas que los miembros del comité no están calificados para hacer”. (Ibídem.)
“Parecía una elección lógica invitar a la señorita Amadon a unirse al comité. Ella era la nieta del pionero adventista John Byington. Había recibido su educación en Battle Creek y dominaba varios idiomas, incluidos el griego y el latín. Se destacó en matemáticas y, después de pasar un tiempo en el campo misionero desde 1893 hasta 1899, trabajó para una universidad en Chicago donde laboró como bacterióloga, impartiendo varias clases de ciencias. Ella también era una escritora experta. Varios artículos que ella había escrito sobre cronología habían sido publicados en revistas académicas”.
“El trabajo realizado por Amadon y el Comité de Investigación fue extenso. Su trabajo, en su mayor parte, se ha conservado en la Colección Grace Amadon, ubicada en el Centro de Investigación Adventista de la Universidad Andrews. La investigación que hicieron, explicando con precisión cómo llegaron los Milleritas al 22 de octubre para el Día de la Expiación, así como los contornos generales del calendario lunisolar, es muy buena y proporciona una base sólida para comprender estos problemas. Sin embargo, cuando intentaron adaptar la crucifixión de la Pascua en Abib 14 del calendario bíblico al viernes en el calendario juliano, se encontraron con hechos irreconciliables”.
“El primero puede fácilmente ser establecido por la historia, de que el calendario juliano en el tiempo de Cristo tenía una semana de ocho días, designado por las letras A – H”.
“En 1944, la Review & Herald Publishing Association publicó un libro para la Asociación Ministerial de Adventistas del Séptimo Día. El libro, Sunday in Roman Paganism, fue subtitulado: "Una historia de la semana planetaria y su" día del Sol "en el paganismo del mundo romano durante los primeros siglos de la era cristiana". Admitió abiertamente que la semana planetaria de siete días en uso hoy proviene del paganismo y no fue estandarizada para uso general hasta el Concilio de Nicea en el siglo IV d.C.”
“Pero ese no fue el único problema. Si se supone que la semana moderna ha descendido ininterrumpidamente desde la Creación, entonces, contando en semanas continuas hacia atrás, se debería poder alinear Abib 14 con el viernes en el año de la crucifixión 31 d.C., (como lo entienden los adventistas del séptimo día de las profecías de Daniel). Sin embargo, cuando se hace esto, la fecha de la crucifixión de la Pascua de Abib 14 cae un miércoles. Lo de Abib 14 el viernes, es astronómicamente imposible. El hecho de que el comité haya entendido claramente este problema se ve en sus debates, como se conserva en las actas del comité y en las diversas correspondencias entre los miembros del Comité de Investigación y otros, así como en las preguntas que hicieron en las voluminosas cartas conservadas en la Colección Grace Amadon. Por ejemplo:
“La doctrina de la purificación del santuario, tal como la enseñaron los adventistas del séptimo día, está inseparablemente ligada al 22 de octubre de 1844 y a la fecha de crucifixión del 31 d.C. Se unen como un todo, o caen en la misma medida porque el calendario utilizado para establecer esas fechas revela que el ciclo semanal de la semana del calendario Gregoriano moderno no se alinea con el ciclo semanal del calendario bíblico en uso en el tiempo de Cristo”.
“Esta fue la razón por la cual John H. Wierts se acercó por primera vez a la Conferencia General con sus preocupaciones. No fue para destruir a la Iglesia que se presentaron estos problemas en cronología, sino porque la verdad no se contradice a sí misma. O la Iglesia había cometido un error en un área muy fundamental, o bien había más luz que el Cielo quería otorgar”.
“A medida que el Comité de Investigación fue cambiando del 22 de octubre de 1844 para centrarse en la fecha de la crucifixión, vieron rápida y claramente las ramificaciones completas de los problemas con los que estaban lidiando. Es aquí donde la investigación, dirigida por Grace Amadon, comenzó a deteriorarse rápidamente. Era de suma importancia para ellos poder establecer una fecha de crucifixión en el año 31 DC. Sin embargo, para hacer esto y aún guardar un sábado (Juliano-Gregoriano), los miembros del comité de estudio liderados por Grace Amadon, se vieron en la necesidad de torcer algunos principios del calendario lunisolar. Varios documentos de la Colección Grace Amadon revelan las diferentes formas en que el comité, dirigido por Amadon, intentó resolver el problema, desde tratar de poner la crucifixión el 15 de Abib, hasta, finalmente, inventar un tiempo de duración de la luna negra (cuando no se puede ver la luna) demasiado largo para ser astronómicamente factible. De los documentos conservados en la Colección Amadon, parece que el Comité de Investigación discutió las implicaciones de presentar a la Iglesia la verdad del calendario bíblico. En una carta sin fecha a Grace Amadon, M. L. Andreasen describió las dificultades que deberían esperarse en caso de informar la verdad: ‘la semana bíblica no tiene un ciclo semanal continuo y ciertamente no se alinea con el ciclo semanal moderno. No sería fácil explicarle a la gente que el Dios que abogó e instituyó el sábado, no estaría preocupado por el séptimo día exacto. Esto es más de lo que la gente común puede entender, y si acudimos a la gente ahora con tal propuesta, debemos esperar que resulte una confusión. Y nuestros enemigos no tardarán en señalar las dificultades y señalar los cambios en ellas”. Debido a que el ciclo semanal bíblico se reinicia con cada Luna Nueva, el sábado bíblico "flota" durante la semana del calendario Gregoriano moderno. A veces siendo el lunes; el próximo mes el martes; el mes siguiente, el jueves, etc. Este es el "cambio" constante al que Andreasen se refiere en sus declaraciones.
“Al final, las dificultades de presentar un nuevo calendario para calcular el sábado del séptimo día parecían abrumadoras. Andreasen instó a que la confusión resultante solo sería perjudicial para la Iglesia y, por esa razón, no debería llevarse a cabo. ‘Si en el nuevo esquema de calendario que estamos considerando adoptar debería admitirse que las comunidades locales tienen el derecho de hacer sus propias observaciones que determinarían el Año Nuevo, aún sería una cuestión si los hombres adecuados competentes para tal observación estarían disponibles… Que las personas que observen el día santo de Dios no patrocinen un calendario que signifique confusión, y hagan que nuestro trabajo sea innecesariamente difícil. Mientras que el esquema propuesto no afecta de ninguna manera la sucesión de los días de la semana, y por lo tanto no afecta el sábado, sin embargo, si las personas que observan el sábado también abogan por el nuevo esquema de calendario, la confusión resultante no será de ninguna ayuda para nosotros… No creo que estemos bajo esa necesidad. Debe ser posible establecer el 22 de octubre de 1844, sin recurrir a tales dispositivos”.
No es especulación afirmar que Andreasen rechazó el calendario bíblico por temor a las consecuencias. Él mismo lo declaró:
“El comité ha hecho un excelente trabajo. La aprobación, sin reservas, del plan que tenemos ahora ante mí, me parece que tiene sus implicaciones tan cargadas de dinamita, con TNT, que bien podríamos tener cuidado. Con toda sinceridad advertiría al comité sobre este asunto. Me temo que las repercusiones de tal respaldo en este momento se sentirán en círculos amplios”.
La solución propuesta por Andreasen a la situación es un ejemplo desgarrador de conveniencia política que tiene prioridad sobre la verdad. "Una posible solución: Sugiero que hagamos un informe al hermano McElhaney (presidente de la iglesia mundial) de lo que los Milleritas creían y cómo llegaron a sus conclusiones sin comprometernos con la veracidad de sus métodos… Dejemos que el hermano McElhaney publique este informe de cualquier manera que se considere mejor, y esperemos la reacción. Esto, por supuesto, sería solo un informe preliminar y se designaría así. Pronto veremos qué fuego provocará. Mientras tanto, estudiemos más sobre el informe final”.
“En otras palabras, Andreasen instaba, centrémonos en cómo los Milleritas establecieron el 22 de octubre, en lugar del 23 de septiembre, como el Día de la Expiación para 1844, pero no salgamos y admitamos (públicamente) que estamos de acuerdo con cómo lo establecieron. Probemos las aguas y, dependiendo de la reacción a nuestra prueba, podemos saber si queremos o no decir más. ¡Esto no es honestidad intelectual! Es cobardía intelectual. La verdad sigue siendo la misma, independientemente de la reacción contra ella. Andreasen fue muy elocuente en sus argumentos a favor de permanecer en silencio sobre el efecto que tiene el calendario bíblico en el sábado semanal del séptimo día. Escribió una serie de cartas en las que instó al Comité de Investigación a guardar silencio sobre el tema”.
“Estas cartas no están disponibles para el público en general. Aparentemente, la Iglesia todavía considera que el contenido es demasiado revelador, demasiado explosivo para que se publique. Se entregaron copias de estas cartas a los miembros del Comité de Investigación de 1995, pero a los miembros del comité no se les permitió salir de la sala con ellos. "Hubiéramos hecho copias de ellos, pero los recogieron antes de dejarnos salir de la sala", recordó un miembro del comité. En última instancia, encubrir la evidencia es exactamente lo que hizo el Comité de Investigación original. El Acta del Comité de la Conferencia General del 31 de mayo de 1939 establece:
“Un comité que fue designado para realizar ciertos trabajos de investigación presentó una declaración sobre su extenso informe que ahora está listo. Se consideró que este informe debería presentarse a un grupo lo más representativo posible y, por lo tanto, se VOTÓ: Establecer el 9 y 10 de julio, comenzando a las 9 a.m., 9 de julio, como el momento de escuchar el informe para los presidentes de conferencia, que asistirán a la reunión del Comité de la Conferencia General en la ciudad de Nueva York justo antes de esta fecha, pueden estar presentes; y, además, que se solicite a los oficiales que inviten a cualquier otro que consideren aconsejable, a estar presentes cuando se presente el informe”.
“Por extraño que parezca, aunque la reunión tuvo lugar, parece que no hay constancia de ello. Quizás, como con las cartas de Andreasen entregadas para leer al Comité de 1995, se consideraron demasiado perjudiciales, simplemente no se han puesto a disposición del público en general. Ciertamente, es extraño que una reunión de este tipo no deje ningún registro, salvo las referencias a ella en la correspondencia personal de las personas que asistieron. El alcance completo de esta reunión se puede comprender a partir de una descripción proporcionada por John. H. Wierts, quien también estuvo presente: ‘En esta reunión estuvieron presentes todos los miembros de la Conferencia General disponibles, todos los presidentes de la Uniones en los Estados Unidos, muchos maestros de la Biblia, muchos ministros y muchos otros. La lectura del Informe del Comité de Investigación comenzó a las 9:30 a.m. y la reunión terminó alrededor de las 10:00 p.m. La conveniencia política fue el tema del día y el efecto completo del calendario bíblico quedó encubierta”.
“Los adventistas del séptimo día siempre han enseñado que la profecía de los 2,300 días de Daniel 8 y la profecía de las 70 semanas (señalando al Mesías) de Daniel 9, comenzaron en el mismo momento: 457 a.C. Con el fin de apoyar la profecía de 2300 días / años de Daniel que finalizó el 22 de octubre de 1844, Grace Amadon y el comité se quedaron con un solo año para la crucifixión: 31 d.C. El problema era que el 31 d.C. proporciona pruebas irrefutables de que el ciclo semanal moderno difiere del ciclo semanal bíblico porque la Pascua en Abib 14 ese año cae el miércoles y no el viernes”.
“Este fue un gran problema porque si la crucifixión no ocurrió el viernes, entonces el día siguiente, el sábado, caería un jueves y no el sábado del calendario Gregoriano. Para continuar teniendo un sábado Gregoriano (día de Saturno), Amadon tuvo que forzar una crucifixión del viernes a toda costa. Ella hizo esto estirando el período de traslación de la luna a una longitud ridícula e insistiendo, en contra de la evidencia histórica y astronómica, que la luna llena pascual siempre caía sobre Abib 13. Fue un malabarismo hábil de los datos, extendiéndolo hasta el punto de ruptura, pero Wierts le hizo saber a Froom en términos inequívocos que Draper, como astrónomo de la USNO, solo había confirmado hechos astronómicos. No confirmó esas manipulaciones de los datos que proporcionaron una crucifixión del viernes”.
“El uso que Amadon había hecho de la astronomía para apoyar una crucifixión del viernes 31 d.C. no era honesto ni consistente. En la página 5 de su carta, Wierts enumera una serie de inconsistencias en las conclusiones de Amadon con respecto a los principios del calendario lunisolar utilizados en 1843/44 por Guillermo Miller y sus Asociados…” (Wierts, letter to L. E. Froom, June 29, 1945, en inglés).
Lista de fuentes en inglés consultadas originalmente:
1. See Midnight Cry, April 27, 1843, p. 30; Signs of the Times, June 21, 1843, p. 123; Dec. 5, 1843, pp. 133-136; Midnight Cry, Feb. 22, 1844, pp. 243, 244 2. Grace Amadon, “Millerite Computation of the October 22 Date,” Box 2, Folder 4, Grace Amadon Collection, Center for Adventist Research, Andrews University. 3. Amadon, “Courageous Action of Millerites on ‘Jewish Calendar’ Problem,” Box 2, Folder 4, Grace Amadon Collection, p. 3, emphasis original. 4. S. Bliss, Analysis of Sacred Chronology, pp. 5-6, emphasis supplied. 5. See History of the Sabbath, page 31 and footnote 33. 6. A. T. Jones’ letter to Claude Holmes, May 12, 1921, emphasis supplied. 7. Ibid., underlining original. 8. Wierts, letter to L. E. Froom, June 29, 1945. 9. M. L. Andreasen, undated letter to Grace Amadon, Grace Amadon Collection, Box 2, Folder 4, Center for Adventist Research, Andrews University, emphasis supplied. 10. Ibid., pp. 3 & 5, emphasis supplied. 11. J. H. Wierts, letter to L. E. Froom, June 29, 1945, Grace Amadon Collection, Box 5, Folder 9. 12. Ibid., p. 1. 13. D. E. Rebok, letter to Glen H. Draper, dated February 26, 1946. 14. Glen Draper, letter to D. E. Rebok, February 27, 1946, emphasis supplied. 15. Rebok, letter to Draper, March 1, 1946. 16. Draper, letter to Rebok, March 5, 1946, emphasis supplied. 17. Wierts, letter to Froom, June 29, 1945. 18. Ibid., pp. 1-2, emphasis in original. 19. Ibid., p. 3. 20. Ibid., p. 5, emphasis supplied. 21. Ibid., p. 6, emphasis original. 22. Siefried H. Horn, Lynn H. Wood, Chronology of Ezra 7, preface. 25 See http://biblicalresearch.gc.adventist.org/aboutus.htm. 23. E-mail exchange dated January and February, 2007. 24. See “Sabbath Keeping,” Seventh-day Adventist Church Manual, pp. 138-139, http://www.adventist.org/ChurchManual_2010.pdf. 25. Recorded meeting with Elder Robert Folkenberg, Jr., Spokane, Washington, 2010. 26. Ellen G. White, Historical Sketches, p. 197.
Desarrollo CAPÍTULO 3: El Calendario de la Biblia y el Comité de Estudio de 1995
¿Qué sucedió en el comité de estudio de 1995 organizado por la Conferencia General de los Adventistas del Séptimo Día? ¿Quiénes integraron el comité de estudio de 1995? ¿Qué fue lo que descubrieron en relación al calendario de la biblia y la fecha del 22 de octubre de 1844? ¿Qué fue lo que descubrieron en relación al tema del calendario de la biblia y el séptimo día de reposo? ¿Qué fue lo que descubrieron en relación a las fechas de la crucifixión y resurrección de Jesús? ¿Qué decidieron hacer con sus hallazgos sorpresivos e inesperados?
En el capítulo anterior, vimos lo que sucedió durante la investigación conducida por el Comité de Estudio de 1938, confirmado por los hechos históricos debidamente documentados. En dicha investigación, los miembros del comité descubrieron varios puntos que los impactaron grandemente. Primero, que lo Milleritas habían utilizado correctamente el calendario lunisolar de la biblia para calcular la fecha del 22 de octubre de 1844. Que tanto el calendario Juliano-Gregoriano como el calendario judío rabínico no funcionaban para calcular la fecha profética del 22 de octubre de 1844. Segundo, la fecha de la crucifixión de Jesús del 14 de Abib del año 31 d.C. no cae un viernes, sino un miércoles. En consecuencia, la fecha de la resurrección de Cristo no cae un domingo, sino un viernes. Tercero, el hallazgo más impactante de todos es que el sábado de la biblia del 15 de Abib, cuando Jesús descansó en la tumba, cae un jueves y no el sábado del calendario Gregoriano. Por lo tanto, ¡el séptimo día sábado de la biblia no fue, no puede ser y nunca podrá ser el mismo que el séptimo día sábado del calendario Gregoriano!
Asimismo, descubrimos que lamentablemente, el Comité de Estudio de 1938 en conjunto con la Conferencia General tomaron la decisión consensuada de mantener los descubrimientos en secreto, fuera del alcance de la hermandad de la iglesia, porque según ellos, esto sería muy perjudicial y generaría muchos inconvenientes políticos y religiosos a la iglesia.
En este capítulo, examinaremos la segunda oportunidad que Dios le dio a la iglesia adventista de aceptar, obedecer y anunciar al mundo la verdad del calendario de la biblia y el verdadero día de reposo. Esto sucedió en 1995, cuando la Asociación General organizó nuevamente una comisión especial para reestudiar el tema del sábado del calendario lunisolar. A continuación, compartimos contigo los hechos históricos.
En 1995, el entonces presidente de Conferencia General, el Pastor Robert Folkenberg, Sr., encargó a un comité de estudio que investigara el tema del cálculo del sábado usando el antiguo calendario hebreo lunisolar. Dicha asignación se concretó gracias a una serie de preguntas que surgieron de las conferencias de California y Washington en los Estados Unidos sobre el concepto del séptimo día sábado del calendario lunisolar.
El comité de estudio estaba formado por cinco académicos del seminario de la Universidad Andrews seleccionados cuidadosamente. Además de estos cinco, también estaba un representante del Departamento Ministerial de la División Norteamericana de los Adventistas del Séptimo Día y un representante del Departamento Ministerial de la Conferencia General. Robert M. Johnston, profesor de Nuevo Testamento y Orígenes Cristianos de la Universidad Andrews, fue la persona seleccionada para dirigir este comité de investigación.
Las bóvedas fueron abiertas para el comité. Se les pidió que investigaran la Colección Grace Amadon (ubicada en el Centro de Investigación Adventista de la Universidad Andrews), así como la serie de cuatro volúmenes, La fe profética de nuestros padres, de Leroy Edwin Froom. El material adicional que proporcionó el comité para el estudio fue una serie de cartas, escritas por el respetado erudito adventista, M. L. Andreasen. Se proporcionaría un documento de investigación sobre el tema por el Pastor J. H. Wierts, pero antes de que pudiera estudiarse, sucedió algo inesperado.
Se esperaba que el comité pudiera refutar muy rápidamente la idea de un sábado lunar. Lo que no se esperaba fue lo que realmente sucedió: cuando los miembros del comité comenzaron a estudiar el tema, ¡varios de ellos fueron convencidos por la verdad! El hecho es que la denominación Adventista del Séptimo Día se fundó sobre la creencia de que la profecía de 2300 días de Daniel 8:14 terminó el 22 de octubre de 1844, según lo enseñado por el Movimiento Millerita de la década de 1840. Esto es significativo porque la única forma de llegar a esa fecha es usando el antiguo calendario bíblico lunisolar. Sin el calendario lunisolar original, no habría Día de Expiación el 22 de octubre de 1844. Este antiguo método de cálculo del tiempo fue la base para determinar la profecía de tiempo y la doctrina de la purificación del santuario celestial, la cual es la creencia distintiva y fundacional de La Iglesia Adventista del Séptimo Día que surgió del Movimiento de la Reforma Adventista liderada por Guillermo Miller.
El Cielo utilizó al Movimiento Millerita para restaurar a la iglesia remanente del tiempo del fin y al mundo el conocimiento del calendario original de la Creación, sin las corrupciones de las tradiciones posteriores de los judíos rabínicos que basaban sus observancias religiosas en el calendario pagano Juliano-Gregoriano y un calendario judío prefijado (adulterado) creado por el Rabino Hillel II en el año 359 d.C.
Cuando el calendario lunisolar para el año 31 DC se superpone o se convierte al calendario Juliano-Gregoriano para el mismo año, ¡la Pascua, el sexto día de la semana, no cae el viernes – cae miércoles!
Este fue el problema al que se enfrentó el Comité de Estudio de 1995. Reconocer que la única contribución de la Iglesia a la teología protestante se basó en un método diferente de cronología y medición del tiempo, fue abrir las compuertas a un problema que no deseaban resolver: es decir, ¡el problema de que el sábado bíblico no es el sábado Gregoriano! Cuando fue entrevistado, uno de los miembros del comité declaró: "Lo principal que los hombres de la División Norte Americana querían ocultar era el hecho de que el 22 de octubre se basa en el cálculo del calendario lunisolar que los judíos usaban en el tiempo de Cristo. Dijo que querían hacer que la gente pensara que estaba basado en el calendario solar, Juliano- Gregoriano". Esto condujo a discusiones extremadamente acaloradas entre los miembros del comité.
Un miembro del comité recordó algunas de las discusiones que tuvieron lugar sobre el tema, declarando enfáticamente: “Cada vez que presentamos el 22 de octubre como su doctrina distintiva, es esa doctrina distintiva la que distingue nuestra denominación de todas las demás denominaciones, y se basa en el cálculo lunar judío, y luego le das a la gente la idea de que lo obtuviste del calendario solar, ¡estás mintiendo! Varios de nosotros fuimos muy, muy duros con ellos”. Cuando se le preguntó si los funcionarios de la iglesia que nombraron al comité, en su ignorancia del tema, realmente pensaron que el Comité de Estudio podría refutar el sábado lunar, respondió: “En su ignorancia, en realidad pensaron que tenían un comité que estaría de acuerdo con todo lo que se les pidiera que aceptaran. Pero después de algunas reuniones vieron que no podían obtener un consenso de nosotros, que no podían intimidarnos y lo cerraron. Vieron que estaban a punto de abrir la caja de Pandora y la cerraron”.
Incluso el presidente Johnston fue tan lejos como para admitir: "Estoy de acuerdo con lo que está diciendo, y es por eso que no enseño cronología bíblica. Hombres y mujeres se salvan por gracia y eso es lo que enseño. No enseño Cronología Bíblica." Para evitarle a la iglesia corporativa la vergüenza de tener que admitir que el sábado Gregoriano no era en realidad el sábado bíblico, el Comité de Estudio fue clausurado y el tema fue suprimido. O, como recordó un miembro del comité, se temía que la verdad "explotara a la Iglesia".
Es importante tener en cuenta en la cita anterior que se debe hacer una distinción entre la "forma judía antigua u original del tiempo luni-solar" y el "calendario judío rabínico moderno alterado" en uso por los judíos de todo el mundo de hoy. El calendario usado por los judíos hoy no es el mismo que se usó en los tiempos bíblicos. Bajo una intensa persecución después del Concilio de Nicea, los judíos "arreglaron" su calendario para alinearse con el ciclo semanal continuo del calendario juliano. En consecuencia, los judíos en 1844 mantuvieron el Día de la Expiación, o "Yom Kippur", el 23 de septiembre, y no el 22 de octubre, como los Milleritas y más tarde los Adventistas del Séptimo Día afirmaron que era el verdadero Día de la Expiación. El hecho de que los judíos observaran el Día de la Expiación el 23 de septiembre y no el 22 de octubre fue un punto bien conocido por los Milleritas.
Hubo muchos en 1844 que se alegraron por un cálculo lunar que no estaba basado en el calendario judío moderno. La respuesta fue devuelta: "Todo erudito sabe que estamos en lo correcto en cuanto al séptimo mes Caraíta [hebreo original]". Los Milleritas conocían bien el séptimo mes rabínico de septiembre de 1844, y la circunstancia se mencionaba a menudo en sus documentos. Al mismo tiempo, fueron enfáticos en su desafío de disentir del calendario judío moderno porque no estaba de acuerdo con las leyes de Moisés.
Estudiando minuciosamente la protesta Caraíta [judía] en la Edad Media contra la perversión rabínica del calendario, finalmente aceptaron, restauraron y aplicaron deliberada e irrevocablemente a su problema de tiempo y profecía, el calendario anterior defendido por los Caraítas. Y esto lo hicieron desafiando todo el cuerpo de erudición rabínica y la práctica general actual de los judíos, cuyo cambio se introdujo en el mismo siglo y aproximadamente al mismo tiempo que la Iglesia romana. . . cambió el sábado por la ley de la iglesia del séptimo al primer día de la semana4. Las Milleritas conocían tan bien el antiguo calendario luni-solar que pudieron calcular de antemano el Día de la Expiación. Sin este entendimiento, no habría habido "Movimiento del Séptimo Mes", ni "El Clamor de Medianoche" y más tarde, no se habría dado la doctrina de la purificación del santuario celestial dentro del adventismo. No es una declaración demasiado fuerte decir que sin el calendario luni-solar, no habría una doctrina de 2300 días dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. El problema es que cuando el sábado es calculado por el calendario bíblico original, no cae el sábado gregoriano porque el ciclo semanal del calendario luni-solar no se alinea con el ciclo semanal del calendario gregoriano, que es un calendario solar. Además, esto puede probarse por el hecho de que, si el período de 2300 días / año comenzó en el 457 a.C. según lo enseñado tanto por los Milleritas como por la Iglesia ASD, el año 31 d.C. se señala como el año de la crucifixión. Cuando el calendario luni-solar para el año 31 DC se superpone o se convierte al calendario juliano para el mismo año, ¡la Pascua, el sexto día de la semana, no cae el viernes!
"Qué sabiduría ... el Señor dio a esos creyentes sinceros y temerosos de Dios ... para proclamar al mundo que estaban siguiendo el calendario adoptado por los judíos caraítas, esos judíos que profesan seguir las Escrituras en lugar de seguir el calendario adoptado por los judíos ortodoxos rabínicos que seguían un calendario que admiten que es inexacto en su modo de cálculo ". F. C. Gilbert.
Este autor no sabe con precisión qué posición tomaron los hombres de la División Norte Americana y la Conferencia General, pero según las entrevistas, tres de los cinco miembros de la Universidad Andrews expresaron su apoyo a una postura veraz y consistente sobre el establecimiento de la fecha de octubre 22 de 1844. Un miembro del comité recordó algunas de las discusiones que tuvieron lugar sobre el tema, declarando enfáticamente: Cada vez que presentamos el 22 de octubre como su doctrina distintiva, es esa doctrina distintiva la que distingue su denominación de todas las demás denominaciones, y se basa en el cálculo lunar judío, y luego le da a la gente la idea de que lo obtuviste del calendario solar, ¡estás mintiendo! Varios de nosotros fuimos muy, muy duros con ellos. Cuando se le preguntó si los funcionarios de la iglesia que nombraron al comité, en su ignorancia del tema, realmente pensaron que el Comité de Estudio podría refutar el sábado lunar, respondió: En su ignorancia, en realidad pensaron que tenían un comité que sellaría todo lo que se les pidiera que aceptaran. Pero después de algunas reuniones vieron que no podían obtener un consenso de nosotros, que no podían intimidarnos y lo cerraron. Vieron que estaban a punto de abrir la caja de Pandora y la cerraron.
Los miembros del comité que no se sentían cómodos hablando en apoyo de una admisión abierta del calendario solían establecer el 22 de octubre como el Día de la Expiación en 1844, sin embargo, vieron la verdad de lo que los demás decían. Uno de ellos admitió a otro: "Veo lo que estás diciendo y estoy de acuerdo contigo". Cuando se le preguntó por qué, entonces, no había hablado en el comité, respondió: "¿Eres tú el que perturba a Israel?" Si me ven como un liberal, lo perderé todo. La forma más rápida de destruir una carrera en la Iglesia ASD es ser calificado como un erudito liberal. Mi carrera habrá terminado. Perderé mi trabajo. Lo perderé todo. Una vez que eres etiquetado como liberal en la Iglesia Adventista, estás muerto.
Incluso el presidente Johnston fue tan lejos como para admitir: "Estoy de acuerdo con lo que está diciendo, y es por eso que no enseño cronología bíblica. Hombres y mujeres se salvan por gracia y eso es lo que enseño. No enseño Cronología Bíblica."
Para evitarle a la iglesia corporativa la vergüenza de tener que admitir que el sábado no era en realidad el sábado bíblico, el Comité de Estudio fue cerrado y el tema fue suprimido. O, como recordó un miembro del comité, se temía que la verdad "explotara a la Iglesia".
La historia de la enseñanza del sábado lunar dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día es la triste historia de un encubrimiento que abarca décadas. El cielo ha intentado muchas veces traer esta verdad al mundo, pero cada vez que el orgullo espiritual o el miedo a las consecuencias de aceptar una verdad tan radicalmente diferente, esto ha llevado a la iglesia a rechazarla y, aún más, a encubrir las evidencias en apoyo de esta verdad.
Desarrollo CAPÍTULO 4: La Verdad del Calendario de la Biblia Sale a la Luz Pública
¿Cuándo salió a la luz pública la verdad del calendario de la biblia? ¿Cómo reaccionaron los líderes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día cuando fueron confrontados con la verdad del calendario de la biblia por los propios hermanos de la iglesia? ¿Quiénes fueron los líderes de la iglesia confrontados y cuál fue su reacción? ¿Cuál ha sido la posición y la actitud de la organización de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en relación a la luz abundante que Dios le ha derramado sobre el calendario lunisolar de las Escrituras y el verdadero séptimo día de reposo?
En el capítulo anterior, vimos los hechos históricos relacionados con lo que realmente sucedió durante la investigación conducida por el Comité de Estudio de 1995, organizado por la Asociación General. Al igual que el Comité de Estudio de 1938, los miembros del comité de investigación de 1995 redescubrieron los mismos puntos que antes habían causado un gran asombro y agitación en el seno de la cúpula de iglesia adventista. Primero, que lo Milleritas habían utilizado correctamente el calendario lunisolar de la biblia para calcular la fecha del 22 de octubre de 1844. Que tanto el calendario Juliano-Gregoriano como el calendario judío rabínico no funcionan para calcular la fecha profética del 22 de octubre de 1844. Segundo, la fecha de la crucifixión de Jesús del 14 de Abib del año 31 d.C. no cae un viernes, sino un miércoles. En consecuencia, la fecha de la resurrección de Cristo no cae un domingo, sino un viernes. Tercero, el hallazgo más impactante de todos es que el sábado de la biblia del 15 de Abib, cuando Jesús descansó en la tumba, cae un jueves y no el sábado del calendario Gregoriano. Por lo tanto, ¡el séptimo día sábado de la biblia no es, y no puede ser, el mismo que el sábado del calendario Gregoriano!
Lamentablemente, al igual que en 1938, la Comisión de Investigación de 1995, en conjunto con la Conferencia General tomaron la decisión consensuada de mantener los hallazgos en secreto, fuera del alcance de la hermandad de la iglesia, porque según ellos, esto era muy perjudicial para la iglesia y generaría muchos inconvenientes políticos y religiosos.
En este capítulo, veremos la tercera oportunidad que Dios le dio a la iglesia adventista de aceptar, obedecer y anunciar al mundo la verdad del calendario de la biblia y el verdadero día de reposo. En el año 2006, Dios levantó a las Hermanas Elaine Vornholt y Laura Lee Vornholt-Jones para confrontar a la Conferencia Norteamericana sobre el calendario lunisolar de la biblia y verdadero séptimo día sábado. Dios había resuelto sacar a la luz pública toda la verdad sobre este tema y así fue. A continuación, compartimos contigo los detalles más importantes de esta historia.
La verdad puede haber permanecido enterrada para siempre, pero cuando el Cielo decide que ha llegado el momento de que salga la verdad, nadie puede ocultarla ni detenerla. Cuando se cerró el Comité de 1995, otras voces, fuera del adventismo, comenzaron a agitar el tema. En 2006, a una adventista del séptimo día llamada Laura Lee Vornholt-Jones se le habló del tema de un sábado lunar. La idea de que ella hubiera estado adorando en el día equivocado toda su vida, la perturbó mucho. Como tenía más preguntas que respuestas sobre el tema, comenzó a investigar más a fondo, tratando de obtener más información.
Poco tiempo después, las hemanas Vornholt se enteraron de una declaración del Dr. Jacques Doukhan con respecto al calendario de la biblia. El Dr. Jacques Doukhan, profesor de exégesis hebrea y del Antiguo Testamento en la Universidad Andrews, fue el orador destacado en la reunión de trabajadores de la Conferencia de los Adventistas del Séptimo Día del Alto Columbia en agosto de 2007. La conferencia estaba considerando establecer una iglesia en Spokane, Washington, para alcanzar a los judíos mesiánicos. Doukhan fue invitado a hablar con los ministros de la Conferencia sobre las fiestas anuales.
Según tres personas presentes, varios pastores expresaron preguntas sobre el calendario bíblico. Uno de los pastores declaró que, en ese momento, Doukhan reconoció que cuando el sábado (Saturday) es calculado por el calendario bíblico, cae en diferentes fechas. Si el sábado en el calendario bíblico no cae el sábado (Saturday), ¿por qué la Iglesia Adventista del Séptimo Día todavía enseña que el sábado es el sábado (Saturday)? ¿Por qué el liderazgo no ha informado a los miembros de la iglesia? ¿Cuánto tiempo ha sabido el liderazgo que el sábado no es el verdadero sábado bíblico?
En octubre de 2007, Laura y su madre eLaine, publicaron los resultados de su investigación en un libro titulado The Great Calendar Controversy. Este libro no solo explicaba los principios del cómputo del tiempo del calendario lunisolar, sino que también presentaba el uso Millerita del calendario lunisolar para establecer el 22 de octubre como Día de la Expiación en 1844; el "problema de la fecha de crucifixión"; y la historia del Comité de Investigación Adventista de 1938 presidido por el Pastor M. L. Andreasen.
Después de enterarse de la declaración del Pastor Jacques Doukhan a los ministros en la Reunión de Trabajadores del mes de agosto de 2007: “cuando el sábado es calculado por el calendario bíblico, caerá en diferentes días de la semana”, eLaine insistió en que las primeras copias del libro se envíen a los pastores y líderes de la iglesia. Ella explicó: “Tenemos el consejo de poner toda la luz nueva ante los hermanos. Para mí fue muy importante que hiciéramos esto. Esperábamos que, si nuestra comprensión fuera incorrecta, la Iglesia respondería y nos mostraría nuestro error; o, si fuera correcto, que habría una agitación generalizada del tema ". En octubre, tan pronto como recibieron los libros de los impresores, los Vornholts enviaron copias de The Great Calendar Controversy a los pastores en la Conferencia de Upper Columbia en Canadá (donde eran miembros), así como a los diversos funcionarios de la conferencia en Washington, Idaho, Conferencias de Oregón, Montana y Alaska y la Unión del Pacífico Norte. También enviaron copias del libro a otros líderes de la iglesia. El 10 de diciembre de 2007, alguien en Canadá envió una carta a varios líderes de la iglesia, explicando la importancia de la investigación encontrada en la Colección Grace Amadon. Con la carta se enviaron trescientas páginas de documentos de la Colección Grace Amadon, así como copias de "The Great Calendar Controversy", junto con una solicitud de que la iglesia reabriera una investigación sobre el tema. (El título del libro en español traducido por este autor: "El Gran Conflicto del Calendario").
Los líderes de la iglesia a quienes se les envió el material fueron: Pastor Jan Paulsen, entonces presidente de la Conferencia General de Adventistas del Séptimo Día; Pastor Orville Parchment, entonces Vicepresidente de la Conferencia General de Adventistas del Séptimo Día; Dr. Ángel Manuel Rodríguez, Jefe del Instituto de Investigación Bíblica; Pastor Don Schneider, Presidente de la División de América del Norte; Pastor Dan Jackson, Presidente de la Conferencia de la Unión Canadiense; Dr. Denis Fortin, Decano del Seminario de Teología de la Universidad Andrews; Dr. Jacques Doukhan, Profesor de la Universidad Andrews; Dr. Samuel Koranteng-Pipim, dirigente de la Conferencia de Michigan; Pastor Doug Batchelor, director del programa de televisión Hechos Asombrosos ubicado en Sacramento, California; Pastor Stephen Bohr, de la Iglesia Adventista Central de Fresno en la Conferencia de California; Pastores John Carter y Beverley Carter, The Carter Report; Sr. Ty Gibson, Ministerio de Portadores de Luz; Pastor David Kang, Luz para la vida; Pastor Kin Jo, Shigehiro, Okinawa, Japón.
En ese mismo mes, también se enviaron copias de The Great Calendar Controversy a cada pastor de la IASD en Canadá, a todos presidentes de las conferencias de Canadá, así como al presidente de la Unión Canadiense de los Adventistas del Séptimo Día.
Además, el 1 de febrero de 2008, se envió una carta de seguimiento que contenía copias del Informe Final del Comité de Investigación de 1938/1939, partes I-VI, obtenido del Departamento de Archivos y Estadística de la Conferencia General de los Adventistas del Séptimo Día, así como del Centro de Investigación Adventista de la Universidad Andrews.
Los Vornholts también enviaron por correo electrónico copias en PDF de The Great Calendar Controversy a más de 600 pastores y funcionarios de la iglesia adventista en América del Sur, África y Europa.
La pregunta es, ¿Cómo ha respondido la Iglesia Adventista del Séptimo Día gobernada por la Asociación General a cada una de estas solicitudes? En todos los casos, la respuesta ha sido siempre la misma: silencio, indiferencia, expulsión y abandono de los miembros que creen en el sábado regido por los principios del calendario lunisolar de las Escrituras.
Conclusion Conclusión
Cada vez que las autoridades de la Iglesia Adventista del Séptimo Día mundial han sido confrontadas con la necesidad de reabrir el estudio y la investigación sobre el tema del calendario lunisolar de la biblia y el verdadero séptimo día de reposo, han mostrado siempre una actitud a veces de silencio e indiferencia, y otras veces de prepotencia o temor interno. La realidad es que los oficiales de la Asociación General se oponen abiertamente a la idea de conducir una investigación profunda, seria, responsable y honesta en relación al tema en cuestión. La historia de la Iglesia Adventista en relación a este tema, es una triste historia de encubrimiento, resistencia y oposición a los raudales de nueva luz que el Creador está derramando sobre su pueblo remanente del tiempo del fin. La promesa del derramamiento de nueva luz sobre la observancia del día de reposo, está confirmada y predicha por las Escrituras y los escritos del espíritu de profecía. A lo largo de la historia, siempre que los líderes de su pueblo rechazaron la luz del cielo, Dios levantó hombres y mujeres comunes y corrientes para cumplir con la misión. Esto es exactamente lo que estamos presenciando en la actualidad. Una y otra vez la iglesia oficial ha rechazado la luz del verdadero séptimo día sábado (el sello de Dios) que los adventistas necesitamos para el sellamiento final y salir victoriosos sobre la marca de la bestia.
Hemos llegado al final de la cuarta parte de nuestro seminario: El Calendario de la Biblia y la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Te invitamos de todo corazón a que continúes con nosotros estudiando juntos la quinta y última parte de nuestro seminario que llevará por título: “El Calendario de la Biblia y los Últimos Días”. Si quieres saber qué debes hacer precisamente en estos últimos días de la historia del mundo, la siguiente serie de estudios es crucial. No te lo puedes perder por nada en el mundo.
La gracia, la paz y la bendición de Dios sea contigo.